Informe 2020 de la JIFE: Introducción

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El pasado jueves 25 de marzo se realizó en Viena, la conferencia que presentó el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). Esta presentación coincidió con el 60 aniversario de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes y con el 50 aniversario del Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971, tratados sobre los que se rige la labor de la JIFE. La conferencia duró una hora y Soft Secrets fue el único medio cannábico que acudió. Este año los temas centrales fueron: 

  • El incremento del uso de drogas en personas de 65 años o más
  • El impacto de la crisis sanitaria del COVID-19
  • El aumento de la violencia, las tasas de mortalidad, la represión y estigmatización en las políticas de fiscalización con el pretexto de la “guerra contra las drogas”
  • Las nuevas formas de narcotráfico relacionadas con las criptomonedas, la Dark Web, los sistemas de mensajería cifrada y servicios de reparto
  • La ingeniería genética para la producción ilegal de cannabinoides
  • Los usos médicos y no médicos del Cannabis
  • La situación de las drogas ilegales en los distintos países del mundo

La JIFE no menciona a la "Iniciativa Cannabis" en su informe

Ni en la conferencia, ni en el informe anual, se menciona a la “Iniciativa Cannabis”. La Iniciativa Cannabis es, tal como nos informan Kenzi Riboulet-Zemouli y Michael Krawitz en su publicación “Contribucion Voluntaria a la Iniciativa Cannabis de la JIFE” (puedes descargar este informe aquí), un programa adoptado en marzo de 2020 por la JIFE. Dicha iniciativa tiene el propósito de crear un manual de buenas prácticas y de requisitos de control de drogas internacionales para el cultivo, la manufactura y utilización del Cannabis con propósitos médicos y científicos. Con esta iniciativa, la JIFE intenta que los Gobiernos cumplan los tratados internacionales de drogas, y ejercer un control exhaustivo sobre la producción y el mercado del Cannabis y sus derivados. 

No es precisamente que la JIFE realice su informe anual por voluntad propia, sino que los tratados de fiscalización internacional de drogas exigen que la JIFE prepare este informe sobre su labor. El informe pretende informar a los Gobiernos de situaciones que puedan poner en peligro los objetivos de los tratados de fiscalización internacional de drogas y realiza recomendaciones para que los Gobiernos los cumplan. Lo que no se explica es: ¿Por qué si la JIFE tiene la obligación de informar sobre su labor para cumplir con los tratados internacionales a los que se dedica a hacer cumplir, no informa sobre la actividad que realiza con Iniciativa Cannabis? De esta forma, la misma JIFE estaría incumpliendo los tratados que exige a los gobiernos que cumplan. Es decir, no cumple con su parte del tratado, pero pretende que los Gobiernos cumplan con la suya. 

La JIFE se desentiende de "Iniciativa Cannabis"

Nuestro representante, Kenzi Riboulet-Zemouli, le ha preguntado al presidente de la JIFE por qué no se hace mención de la Iniciativa Cannabis en el informe. El presidente respondió, que no publican en su informe los diálogos internos que sostienen con los representantes de cada país, y que lo que sí mencionan en el informe son asuntos relacionados al Cannabis. Una respuesta muy poco precisa y desentendida de la iniciativa en cuestión. 

Consecuencias de la "Iniciativa Cannabis"

Resulta curioso el desentendimiento de Cornelis hacia la Iniciativa Cannabis, ya que esta iniciativa tiene el objeto de cambiar drásticamente la situación del Cannabis legal. También resulta curioso que sea la JIFE quien se ocupa de realizar esta iniciativa ya que no es un organismo que se dedica a la medicina, como sí lo es la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni a la agricultura, como sí lo es la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De esta forma se hará una guía internacional que se aplicará al cultivo legal de Cannabis que ignora la perspectiva de la salud y la agricultura, centrándose exclusivamente en elementos restrictivos y complejos que favorecen a las grandes empresas. Incluso algunos gobiernos anunciaron que esta iniciativa supone estrechar aún más los estándares vigentes.

Lo más peligroso de esta iniciativa es que se realiza en secreto, sin la participación de la sociedad civil a la que afectará directamente y sin publicarlo en su informe anual. Estas decisiones que toma la JIFE contradicen las recomendaciones de la OMS y la decisión tomada el pasado 2 de diciembre por las Naciones Unidas (ONU). Lo peor de todo es que la puesta en marcha de esta iniciativa aumentará notablemente la desigualdad, la pobreza y la dificultad de acceso al potencial terapéutico del Cannabis, al ningunear y empobrecer al pequeño cultivador, criminalizar al autocultivador, beneficiar a las grandes empresas farmacéuticas, lucrar con la enfermedad y empobrecer a las personas enfermas.

El objetivo de la JIFE

La JIFE sostiene que su objetivo es “velar por la salud y el bienestar de la humanidad”. Para cumplir su objetivo, pretende evitar la producción, el tráfico y el consumo de sustancias ilícitas. Bajo esta perspectiva, la salud y el bienestar de la humanidad no se ven amenazados ni por la desigualdad, ni la pobreza, ni la dificultad de acceso a agua potable y alimentos, ni la contaminación ambiental, ni a la expropiación de territorios, etc., sino que por las sustancias ilícitas. Otra incoherencia es: ¿Por qué si su objetivo es velar por la salud de la humanidad, prohíbe una medicina tradicional como el Cannabis? 

Para evitar la producción, el tráfico y el consumo de sustancias ilícitas, la JIFE se encarga de que los Gobiernos cumplan con los siguientes tratados:

  • La Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes enmendada por el Protocolo de 1972
  • El Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 
  • La Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988

Composición de la JIFE

Los órganos del sistema de las Naciones Unidas y de fiscalización de drogas y su secretaría consisten en una Comisión de Estupefacientes que sirve de asamblea, la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) que es la rama operativa, y la JIFE cuya labor es básicamente monitorizarlo todo. 

La JIFE está integrada por 13 miembros los gobiernos. Se elige a tres miembros con experiencia en medicina, farmacología o farmacia de una lista de candidatos propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a diez miembros de una lista de candidatos propuestos por los gobiernos.

Actualmente la JIFE está compuesta por personas de Paraguay, Turquía, Países Bajos, Estados Unidos, Rusia, Francia, Colombia, México, Australia, Perú, India, Marruecos y Sudáfrica. Entre ellos hay químicos, farmacéuticos, médicos, psicólogos, abogados, psiquiatras, ex-policías, ex-militares, ex-ministros y ex-fiscales. 4 de los miembros son mujeres. El presidente, que cambia cada 2 años, es actualmente Cornelis P. de Joncheere, un farmacéutico holandés.

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El presidente de la JIFE, Cornelis P. de Joncheere, en la presentación de su informe anual.

La terminología empleada en el ámbito de las drogas

En este aspecto, la JIFE ha eliminado el concepto de “medicina botánica” o “Cannabis y resina de Cannabis” por el término “cannabinoides”. Nuestro representante también consultó al presidente de la JIFE sobre esta cuestión. Cornelis respondió que esta terminología se adopta con el fin de facilitar la fiscalización del Cannabis. Por supuesto, esta terminología afecta la interpretación de las leyes. En este sentido no se nos podría prohibir la planta en sí, pero sí los cannabinoides que contiene. A la hora de hacer justicia podemos reclamar por el cultivo de una planta o medicina tradicional, pero no por la obtención de sus cannabinoides. Una buena jugada legislativa a favor de las políticas prohibicionistas, que ignora la investigación sobre la terminología del Cannabis.

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La JIFE cambia el término "Cannabis" por el de "cannabinoides".

En el próximo artículo te contamos todo lo que tienes que saber sobre los temas que preocupan a la JIFE y se mencionan en el informe 2020. Entre ellos se encuentran las nuevas tecnologías para la producción de cannabinoides, el aumento en el consumo de drogas en personas de 65 años o más, y las incautaciones, consumo y regulaciones del Cannabis tanto medicinal como para uso no medicinal e industrial. Cuéntanos lo que piensas sobre la JIFE y su informe 2020 en nuestro Facebook, Twitter e Instagram.

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