Rhizophagus irregularis: crecimiento y calidad del cannabis

Elizabeth Erhardt
25 Apr 2026

La fase de plántula es el pistoletazo de salida en el cultivo de cannabis. Un inicio lento o un sistema radicular pobre en esta etapa no solo retrasa la cosecha, sino que limita el potencial genético de la planta en términos de producción de cannabinoides y terpenos. Mientras muchos cultivadores se centran exclusivamente en los fertilizantes NPK, la ciencia moderna, y específicamente un estudio, señala hacia una dirección diferente: la simbiosis micorrícica con la cepa Rhizophagus irregularis.


¿Qué es la micorrización arbuscular? El secreto bajo el sustrato

Para entender por qué el Rhizophagus irregularis es tan efectivo, debemos entender qué hace. Este hongo pertenece al grupo de los hongos micorrícicos arbusculares (AMF). A diferencia de los hongos ectomicorrícicos que solo rodean la raíz, los AMF penetran las células corticales de la raíz del cannabis, creando estructuras llamadas arbúsculos.

Estos arbúsculos son los puntos de intercambio: la planta entrega carbohidratos (azúcares) producidos mediante la fotosíntesis al hongo, y a cambio, el hongo entrega agua y minerales (especialmente fósforo) que recolecta a través de su red de hifas. Esta red, conocida como micelio, es mucho más fina que los pelos radiculares, lo que le permite penetrar en poros del suelo microscópicos inaccesibles para la planta.

 

Datos que todo cultivador debe conocer

El estudio realizado en sistemas de cultivo sin suelo (soilless) arrojó métricas de laboratorio precisas sobre el impacto de R. irregularis en plántulas de cannabis:

  • Explosión radicular: El estudio registró un incremento del 34,14% en la longitud de la raíz. Unas raíces más largas y ramificadas significan una mayor área superficial para la absorción de nutrientes, lo que se traduce en una fase vegetativa explosiva.
  • Tallos más robustos: El peso seco del tallo aumentó en un 21,4%. Esto genera plantas con mayor soporte estructural y capacidad de transporte de savia, capaces de soportar cogollos más pesados en el futuro.
  • Supervivencia garantizada: El uso de este hongo aumentó la tasa de supervivencia de las plántulas en un 5%, reduciendo las bajas accidentales en las fases iniciales.
  • Optimización del Fósforo: La absorción de fósforo (P), esencial para la transferencia de energía y el desarrollo celular, se disparó un 24,3%.
  • Índice de Calidad de Dickson (DQI): Este indicador global de la calidad de la plántula mejoró un 12,4%, confirmando que las plantas inoculadas eran fisiológicamente superiores.

 

Micorrizas vs. Trichodermas: Diferencias en el ecosistema radicular

Aunque a menudo se comercializan juntos, el Rhizophagus irregularis y la Trichoderma harzianumdesempeñan roles biológicos muy distintos dentro del sustrato. Entender estas diferencias es vital para optimizar su aplicación:

En primer lugar, su naturaleza de relación con la planta es distinta. El Rhizophagus irregularis actúa como un simbionte puro; el hongo se integra físicamente en la estructura de la raíz, viviendo tanto dentro como fuera de ella. Por su parte, la Trichoderma harzianum es un hongo saprófito u oportunista; no se integra en la planta, sino que habita de forma agresiva en la rizosfera (el suelo que rodea la raíz).

Respecto a su misión principal, si buscas nutrición, tu aliado es el Rhizophagus, cuya función es la absorción eficiente de agua y minerales. Si lo que buscas es seguridad, la Trichoderma es la especialista en bioprotección, actuando como un escudo biológico que combate activamente patógenos del suelo como el Pythium o el Fusarium.

Finalmente, su persistencia varía considerablemente. La micorrización suele ser permanente; una vez que el hongo coloniza la raíz, la simbiosis dura toda la vida de la planta. En cambio, las poblaciones de Trichoderma son más volátiles y requieren aplicaciones periódicas (cada 2 o 3 semanas) para mantener su efectividad protectora.

 

Guía de aplicación paso a paso: De la semilla al trasplante

Para maximizar el éxito de la inoculación basada en los hallazgos del estudio, sigue estos protocolos:

En la germinación (Sustrato o Jiffys)

  1. Contacto directo: Espolvorea una pequeña cantidad de esporas de R. irregularis directamente sobre la semilla o el agujero de siembra. El hongo necesita detectar los primeros exudados químicos de la raíz para activarse.
  2. Humedad controlada: Mantén el sustrato húmedo pero no empapado. El exceso de agua puede asfixiar las primeras hifas del hongo en formación.

En el primer trasplante

  1. Efecto rebozado: Cuando pases la plántula a una maceta mayor, espolvorea el cepellón de raíces con el producto micorrícico hasta que quede bien cubierto.
  2. Inoculación del sustrato: Mezcla el hongo en el nuevo sustrato, enfocándote en el área donde se asentarán las raíces.

 

Sinergias y antagonismos: Fertilizantes y pH

No todo es echar y listo. Hay factores ambientales que pueden anular el efecto del hongo:

  • El efecto P: Si usas fertilizantes con un contenido de fósforo (P) muy alto, la planta detectará que tiene nutrientes de sobra y cerrará la puerta a la simbiosis con el hongo. Mantén el P bajo durante las primeras dos semanas para asegurar una colonización profunda.
  • pH óptimo: El R. irregularis prefiere rangos de pH entre 5.5 y 7.0. Fuera de estos niveles, la vitalidad del hongo disminuye drásticamente.
  • Fungicidas: Evita el uso de fungicidas sistémicos, ya que matarán al hongo simbiótico.

 

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar Rhizophagus irregularis en hidroponía?

Sí, pero es más efectivo en sustratos como coco, lana de roca o tierra. En sistemas como DWC o aeroponía pura, el hongo tiene menos superficie física donde anclarse.

¿Cuántas veces debo aplicarlo?

Normalmente, una o dos aplicaciones (siembra y primer trasplante) son suficientes, ya que el hongo crece de forma natural junto con el sistema radicular de la planta.

¿Es compatible con el cultivo orgánico?

No solo es compatible, es la base del cultivo orgánico regenerativo. El hongo ayuda a descomponer la materia orgánica del suelo para hacerla asimilable por la planta.

 

La ciencia es clara. Inocular tus plántulas con Rhizophagus irregularis no es un gasto, es una inversión en la infraestructura biológica de tu cultivo. Al seguir los datos del estudio, te aseguras de que tus plantas no solo sobrevivan, sino que dominen su entorno desde el primer día.

 

Fuente: Kakabouki, I., Mavroeidis, A., Tataridas, A., Kousta, A., Efthimiadou, A., Karydogianni, S., Katsenios, N., Roussis, I., & Papastylianou, P. (2021). Effect of Rhizophagus irregularis on Growth and Quality of Cannabis sativa Seedlings. Plants (Basel, Switzerland), 10(7), 1333. https://doi.org/10.3390/plants10071333 

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Este contenido es para fines educativos e informativos sobre técnicas de cultivo. El cultivo de cannabis debe realizarse siempre bajo el marco legal de tu jurisdicción. No sustituye el asesoramiento profesional.

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