El eslabón perdido de los cannabinoides: enzimas ancestrales del cannabis
Imagina un mundo en el que la planta de cannabis no produce THC ni CBD. Aunque hoy nos parezca inconcebible, hace millones de años esto era una realidad. Pero, ¿cómo y cuándo aprendió el cannabis a sintetizar los compuestos que hoy conocemos y valoramos? Un revolucionario estudio publicado recientemente en el Plant Biotechnology Journal ha arrojado luz sobre este misterio. Mediante técnicas de paleobioquímica, un equipo de investigadores de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha logrado reconstruir y resucitar tres enzimas ancestrales del cannabis, revelando los secretos de su evolución y abriendo una puerta fascinante para el futuro del breeding y la biotecnología.
Paleobioquímica: Viaje al pasado genético de la marihuana
Para entender de dónde vienen el THC y el CBD, primero hay que mirar a su precursor: el ácido cannabigerólico (CBGA). En las plantas modernas, enzimas altamente especializadas (como la THCAS y la CBDAS) toman el CBGA y lo transforman en THCA o CBDA de forma casi exclusiva.
Para descubrir cómo evolucionaron estas enzimas, los científicos utilizaron un proceso llamado "reconstrucción de secuencias ancestrales". Compararon el ADN de diversas variedades modernas de cannabis y de su pariente más cercano, el lúpulo (Humulus lupulus), para trazar un árbol genealógico hacia el pasado. El resultado fue la recreación en laboratorio de tres enzimas:
- HCa: El ancestro más antiguo, anterior a la separación evolutiva del cannabis y el lúpulo.
- Ca: El ancestro común de todas las enzimas productoras de cannabinoides modernos.
- A1A2a: El ancestro directo de las enzimas que hoy producen THCA y CBCA.
Al introducir estas secuencias de ADN en levaduras para que produjeran las enzimas extintas, descubrieron algo sorprendente: la enzima más antigua (HCa) era totalmente incapaz de metabolizar el CBGA. La capacidad de crear los cannabinoides que conocemos hoy surgió más tarde, como un invento evolutivo exclusivo del linaje del cannabis.
El descubrimiento: de enzimas a especialistas
La evolución rara vez es perfecta desde el primer intento. Cuando el ancestro común Ca adquirió la capacidad de interactuar con el CBGA, no era un especialista. Los análisis demostraron que las primeras enzimas del cannabis tomaban el CBGA y lo convertían en una mezcla simultánea de THCA, CBDA y CBCA (ácido cannabicroménico).
Los investigadores incluso sugieren que el CBCA podría haber sido el cannabinoide original del cual derivaron los demás. Con el paso de millones de años, procesos como la duplicación de genes y pequeñas mutaciones estructurales (especialmente en una región de la enzima conocida como el bucle ASA) permitieron que la planta se especializara. Así, la enzima perdió su capacidad de crear mezclas aleatorias para convertirse en fábricas supereficientes y altamente selectivas orientadas hacia el THC o el CBD, tal y como las encontramos en los tricomas de nuestros cultivos actuales.
¿Por qué es esto crucial para el breeding y el cultivo moderno?
Más allá de la fascinación histórica, resucitar estas proteínas del pasado tiene aplicaciones prácticas inmensas, especialmente en un mercado regulado y cada vez más exigente como el europeo.
- Nuevas genéticas ricas en cannabinoides menores: En la actualidad, estabilizar genéticas que produzcan altos niveles de cannabinoides secundarios, como el CBC, es un verdadero quebradero de cabeza para los breeders. Al comprender exactamente qué mutaciones bloquean o favorecen ciertos cannabinoides, se podrían desarrollar (ya sea mediante cruces selectivos muy precisos o biotecnología) variedades con perfiles químicos totalmente inéditos, como plantas dominantes en CBCA.
Producción biotecnológica más eficiente: Hoy en día, la industria farmacéutica y biotecnológica intenta producir cannabinoides utilizando microorganismos como levaduras. El problema es que las enzimas modernas de la planta (THCAS y CBDAS) a veces son inestables o producen muy poca cantidad en el laboratorio. El estudio demostró que las enzimas ancestrales (como Ca o los híbridos creados por los científicos) son mucho más robustas y se expresan hasta tres o cuatro veces mejor en sistemas heterólogos.
El cannabis ha recorrido un largo e intrincado camino evolutivo para desarrollar los perfiles de resina que hoy disfrutamos. Irónicamente, parece que la clave para crear las variedades superespecializadas del mañana no está en mirar hacia adelante, sino en desenterrar los secretos genéticos que la planta dejó atrás hace millones de años.
Fuente: Villard, C., Baser, I., van de Peppel, A.C., Cankar, K., Schranz, M.E. and van Velzen, R. (2026), Resurrected Ancestral Cannabis Enzymes Unveil the Origin and Functional Evolution of Cannabinoid Synthases. Plant Biotechnol. J, 24: 2685-2697. https://doi.org/10.1111/pbi.70475