Cómo construir una lámpara de cultivo LED paso a paso

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Te explicamos cómo hacer el diseño y montaje de una lámpara para cultivo LED indoor avanzado

En los últimos años, la tecnología LED ha alcanzado la madurez necesaria para sustituir a las lámparas de descarga (HID). La eficiencia de las luminarias LEDs de alta calidad ha superado con creces a la de las lámparas tradicionales. No solo ahorran energía, sino que además facilitan y mejoran la calidad de los cultivos con LED. Es posible variar su intensidad, adecuándola a cada estadio vital de las plantas. En algunos casos se puede cambiar el tipo de espectro lumínico para obtener diferentes resultados, como cambios morfológicos en las plantas o para reducir el tiempo de la floración. En este artículo, te explicamos cómo construir una lámpara de cultivo LED.

En el pasado, se dieron una serie de actitudes poco honestas por parte de una gran mayoría de fabricantes de lámparas LED. Éstos, por simple desconocimiento o avaricia, desarrollaron  productos muy caros que no cumplieron con las expectativas anunciadas.

El desarrollo tecnológico y la mejora en el conocimiento de los espectros adecuados en el cultivo con LED han cambiado esa situación. Sin embargo, sigue existiendo una comprensible cautela por parte de los cultivadores a la hora de adquirir estas luminarias. El mercado está lleno de opciones a la hora de elegir una luminaria para cultivar con LED. Pero la realidad es que la mayor parte de las lámparas son copias  baratas unas de otras, y los fabricantes de productos de calidad son escasos.

El objetivo de este artículo es proporcionar la información suficiente para construir una lámpara led para el cultivo de última generación, que posea una serie de características que la sitúen por encima de las que actualmente se encuentran en el mercado.

Esto consiste en fabricar una luminaria que asegure grandes producciones y una máxima calidad, en el resultado final de nuestro cultivo de marihuana con LED, con el mínimo gasto eléctrico. También conseguiremos que pueda ser utilizada en cualquier estadio del cultivo. De esta forma, permitirá al usuario variar el espectro emitido, para adecuarlo a cualquier circunstancia y posibilitar la experimentación.

Es necesario antes de continuar, definir una serie de conceptos básicos, relativos a la iluminación en horticultura, que hay que conocer a la hora de comprar o fabricar una lámpara LED para el cultivo.

LUMEN: El lumen es la medida del flujo luminoso total de una determinada fuente de luz. Esta medida tiene en cuenta la sensibilidad variable del ojo humano a las diferentes longitudes de onda. Al estar enfocada hacia la percepción humana, no es la medida más adecuada cuando se trata de horticultura.

LUX: El lux se usa en fotometría como unidad de medida de la iluminancia. Un lux es el equivalente a un lumen por metro cuadrado.

PAR: El PAR (Photosynthetic Active Radiation) o radiación fotosinteticamente activa, hace referencia a la cantidad de radiación dentro del rango de longitudes de onda que pueden producir actividad fotosintética en las plantas. Este rango tradicionalmente ha sido entre 400-700nm. Sin embargo, en la actualidad se sabe que las plantas pueden utilizar un espectro más amplio, entre 350-780nm, a este rango se le denomina PAR extendido. El PAR no proporciona información cuantitativa , informa cualitativamente acerca de las diferentes longitudes de onda.

PPF: El PPF (Photosynthetic Photon Flux)  o flujo fotónico fotosintético, mide la cantidad de luz PAR que emite una determinada fuente de luz cada segundo. Se mide en micromoles por segundo (μmol/s). Es una medida útil para conocer le eficiencia de las lámparas, se divide el PPF entre los vatios usados por la lámpara y el resultado se mide en μmol/julios. El PPF se mide con un instrumento de alto coste denominado esfera integrada.

PPFD: El PPFD (Photosynthetic Photon Flux Density) o densidad de flujo fotónico fotosintético, mide el número total de fotones en el rango PAR (activos fotosinteticamente) que caen en una determinada superficie cada segundo.

Se mide en micromoles por metro cuadrado por segundo (μmol/m2/s). El PPFD se mide en un lugar determinado, normalmente en la parte más alta de las plantas. Depende de varios factores: Distancia de la lámpara, reflexión de las paredes etc.

Los fabricantes de lámparas serios suelen proporcionar mapas de PPFD, es decir, los valores PPFD que proporcionan sus luminarias a determinadas distancias y en diferentes lugares de la superficie de cultivo. El PPFD es la medida que más interesa al cultivador, pues proporciona información real de la luz PAR que llega a sus plantas en cada punto en concreto.

Un sensor profesional, quizas fuera del alcance de el usuario medio, puede ser sustituido por un luxómetro. Existen conversores online que transforman luxes a PPFD si se proporciona el tipo de luminaria usada. Por ejemplo, para convertir los luxes a PPFD de una fuente de luz LED blanca con 3500K y un CRI 80 se multiplica el resultado en luxes por 0,016.

DLI: El DLI (Daily Light Integral) es el número total de fotones dentro del rango PAR que se registran en un metro cuadrado durante un día. Se calcula midiendo el PPFD a lo largo del día. Se mide en moles por metro cuadrado por día (mol/m2/d).

Conviene advertir al lector que para obtener las ventajas que proporciona el cultivo con LED frente al tradicional con lámparas de descarga, son necesarios unos cambios en las técnicas y hábitos de cultivo. El principal motivo de fracaso entre los cultivadores LED nóveles es el desconocimiento de un factor fundamental, diferencia a la mayoría de las luminarias LED, frente a las lámparas tradicionales. La ausencia de emisiones en la franja infrarroja del espectro.

Los LED no suelen emitir  más alla de los 750 nm y esto trae consigo una serie de consecuencias. La principal es que en determinadas circunstancias, las plantas transpiran con mayor dificultad. La emisión infrarroja en forma de calor radiante crea una diferencia de temperatura entre la hoja y la temperatura ambiente que favorece la transpiración.

De esta manera, las plantas pueden ajustar su transpiración con relativa facilidad en diferentes condiciones de temperatura y humedad ambientales. Con el uso de LED, y sobre a todo con altas intensidades lumínicas, las plantas no transpiran con la misma facilidad que bajo las lámparas tradicionales.

La solución a este problema consiste en añadir una fuente de emisión infrarroja que proporcione calor radiante, o en incrementar la temperatura ambiente manteniendo una humedad relativa adecuada. Esto se conoce como un correcto VPD (Vapor Pressure Deficit). Por regla general, un cultivo LED de alta intensidad (Por encima de 500 PPFD) exige una temperatura ambiente en la copa de las plantas de unos 28-30 o C. Los cultivadores que cultiven LED en lugares fríos tendrán que contar con una fuente de calor supletoria, o controlar su VPD para facilitar la transpiración.

Una manera sencilla de aumentar el calor irradiado en la copa de las plantas es el uso de bombillas de infrarrojo cerámicas opacas, similares a las utilizadas en los terrarios. Estas lámparas no producen luz y pueden ser utilizadas también para aumentar la temperatura durante la noche. Esta ausencia de calor radiante por parte de los LED posibilita en cambio el cultivo en épocas o lugares calurosos. Antes, el uso de lámparas tradicionales durante el verano era imposible sin añadir aire acondicionado.

Es la opinión del autor que el llamado déficit de magnesio/calcio, que según algunos es común en el cultivo indoor con LED, se produce por una transpiración incorrecta debida a los factores señalados anteriormente. Su solución pasa por aumentar la temperatura ambiente y establecer un correcto VPD (suele bastar con un aumento de la humedad relativa), en lugar de usar suplementos minerales que en ocasiones agravan el problema.

cannabisEl espacio de cultivo LED y la distribución lumínica

La superficie de cultivo es lo primero a tener en cuenta en el diseño de la lámpara. En este caso, se ha optado por un compromiso entre la modularidad y una buena distribución lumínica sobre la superficie elegida. Para ello, se decidió que usando 3 lámparas se conseguía una cobertura excelente para los espacios más comunes entre los cultivadores urbanos; tiendas de cultivo de 1 o 1,2 metros cuadrados. El propio diseño de las luminarias permite el uso de solamente dos unidades en el mismo espacio. Sin embargo, la mayor eficiencia y mejor distribución lumínica se obtendrán usando tres lámparas.

La distribución de los LED en la luminaria tiene una importancia capital. El objetivo es conseguir que la intensidad de la luz sea lo más homogénea posible a lo largo de la superficie de cultivo. Si nos fijamos en las intensidades proporcionadas por las lámparas tradicionales, existen grandes diferencias entre la superficie directamente debajo de la luminaria y los extremos de la superficie de cultivo. Estas diferencias que en ocasiones superan el 80%. Siguen siendo altas a pesar de que se utilicen reflectores de calidad, que a su vez traen consigo perdidas lumínicas.

Una intensidad homogénea asegura que las plantas crezcan al mismo ritmo, evita diferencias de temperatura y  proporciona una producción óptima en toda la superficie. Para lograr esto en el espacio, que cubrirá cada lámpara (100/120 x 33/40 cm), se utilizarán multitud de LED de mediana potencia distribuidos en 3 tiras longitudinales de 1 metro de longitud.

El uso de múltiples focos de luz, en lugar de uno solo o unos pocos, genera un tipo de iluminación “difusa”, mucho más adecuada, que penetra mejor. De esta forma se crea una suerte de inmersión fotónica y se reducen las sombras en el interior de las plantas, que crecen más compactas.

Este tipo de distribución permite igualmente acercar la luminaria a una corta distancia de las plantas, por el simple hecho de que la emisión de calor de los LEDs de mediana potencia es mucho menor que con lamparas HID o LEDs de mayor tamaño (tipo COB). En nuestro caso, la diferencia de intensidad entre el centro de la tienda de cultivo y las esquinas no superará el 20%.

Una manera sencilla y barata de medir las diferencias de intensidad entre los diferentes puntos de la superficie de cultivo es el uso de un luxómetro de fotografía. Al tratarse de medir diferencias y no ser necesaria una medida muy exacta, cualquier aplicación para teléfono móvil que use el sensor de la cámara como luxómetro nos servirá.

El marco de la lámpara LED en tu cultivo interior

Una vez elegida la distribución de los LEDs, se optará por un marco apropiado que sirva de soporte y proporcione rigidez al conjunto de la lámpara. Para ello nada mejor que tres perfiles ranurados de aluminio de 100 centímetros de longitud, unidos en sus extremos.

Cada perfil con 4 cm de anchura dispondrá de dos carriles; uno para la fuente de luz principal, que serán tiras LED continuas. En el segundo carril se distribuirán y podrán mover fácilmente varios tipos de LED monocolor, que permitirán variar a voluntad el tipo de espectro lumínico emitido por la lámpara.

Los perfiles de 4 cm de anchura y 100 cm de longitud se mantendrán unidos por sus extremos mediante piezas de aluminio de 6 cm de longitud.

Éstas estarán unidas por pequeñas escuadras metálicas, de manera que cada lámpara tenga unas dimensiones totales de 100×24 cm.

Las tiras LED se sujetarán mediante adhesivo térmico o cinta térmica adhesiva de dos caras, y los LED monocolor con pasta térmica y tornillería adecuada a los carriles de los perfiles. El cableado se mantendrá oculto en su mayor parte, aprovechando las ranuras y huecos interiores de los perfiles. En el extremo de los mismos se colocarán tapas de plástico que proporcionarán un mejor acabado y evitarán rozamientos con las paredes de la tienda. Unas simples escuadras,  colocadas en posición vertical sobre los extremos de los perfiles, se usarán para fijar los cables que soportarán la lámpara.

El uso de perfiles de aluminio ranurados, unido a la utilización de LED de alta eficiencia, permitirá una refrigeración pasiva, evitando el uso de ventiladores y los inconvenientes asociados a su uso. Cada lampará alcanzará una temperatura máxima de 40o C, siendo 30o C  la temperatura ambiente y la potencia total usada 155 vatios.

En este diseño no se utilizará ningún tipo de lente cubriendo los LED, que tendrán un ángulo de emisión de 120o. Se trata de evitar las perdidas lumínicas asociadas al uso de estas ópticas. Sin embargo, habrá que ser exigentes con la seguridad y ser conscientes de que la lampara no debe soltarse ni caer, pues los LED encendidos no pueden estar en contacto directo con ningún material inflamable.

A pesar de que el uso de LED de media potencia minimiza este riesgo, conviene insistir en este aspecto. Si se desea, puede añadirse una plancha acrílica situada pocos centímetros por debajo de los LEDs como medida de seguridad, pero se producirá una pérdida de eficiencia lumínica.

Cómo-construir-una-lámpara-de-cultivo-LED-paso-a-paso Canales LED

La lámpara dispondrá de tres canales independientes, con la posibilidad de añadir otro dentro del espacio sobrante en los carriles dedicados a los LED monocolor. Cada canal tendrá su propia fuente de alimentación atenuable para poder variar la intensidad de su emisión.

En el caso de usar varias lámparas, puede optarse por emplear una sola fuente que alimente en paralelo los canales similares del mismo color de cada lámpara. Sin embargo, esta opción elimina las posibilidades de atenuar la intensidad de cada lámpara individualmente. La potencia máxima elegida para cada canal será de 115 vatios para el canal blanco, 30 para el canal rojo profundo y 10 para el rojo lejano.

Canal Blanco

Este canal va a proporcionar la fuente lumínica principal de la lámpara. Se utilizarán LEDs blancos de mediana potencia por razones de eficiencia y calidad del espectro. Este tipo de LED, por estar destinado a la iluminación general, ha experimentado el mayor avance tecnológico en los últimos años, llegándose en la actualidad a alcanzar los 220 lúmenes por vatio. La producción masiva de los mismos ha abaratado los precios considerablemente.

Los leds blancos están basados en un chip LED de color azul recubierto de fósforo, que transforma la radiación azul en un espectro amplio, dando lugar a una luz blanca. Esta luz podrá ser más fría o más cálida, es decir, tener una temperatura de color diferente según las características del fósforo usado.

Las temperaturas de color más habituales son 2700, 3000, 3500, 4000 y 5000K. En el periodo vegetativo, LED a 4000 y 5000K producirán plantas más compactas, debido a que emiten una mayor radiación en la zona azul del espectro. En la floración, los LED a 2700 y 3000K son más convenientes y mejorarán la producción, al emitir una mayor proporción de radiación en la zona roja del espectro.

En nuestra lámpara utilizaremos un valor medio de 3500K, que proporciona un buen equilibrio en las proporciones de luz azul y roja. Al mismo tiempo emana una emisión adecuada en otros rangos del espectro como el verde, que tiene una importancia mayor de lo que comúnmente se piensa. Esto es porque es la radiación que alcanza mejor el interior de las plantas, promoviendo la fotosíntesis. A partir de este valor de temperatura de color, podremos usar los otros canales para suplementar las zonas del espectro adecuadamente y con la intensidad deseada.

Los LED blancos han experimentando una rápida evolución. A partir de 2004 comienzan a aparecer los primeros LEDs blancos con potencias mayores de un vatio. Unos años más tarde, se desarrolla la tecnología COB (chip on board) y se logra unir en poco espacio varios chips LED, fabricando LED de alta potencia. Este tipo de LED dominó el mercado de cultivo durante varios años, destacando por su calidad marcas como Cree, Bridgelux (linea Vero), Luminus y Citizen.

En los últimos dos años, los mayores avances en la eficiencia se han dado entre los LED de mediana potencia, de menos de 0,5 vatios. Éstos se proporcionan en tiras flexibles o rígidas y también en tablas PCB, las llamadas Quantum Boards, originalmente diseñadas por la empresa HLG y copiadas hasta la saciedad por fabricantes chinos.

El uso de este tipo de iluminación en el cultivo ha facilitado una mejor distribución de la luz, al provenir de multitud de focos diferentes. También ha eliminado la necesidad de usar ventiladores e incluso ha reducido el uso de disipadores pasivos de aluminio que resultaban caros y pesados. Los fabricantes LED que destacan en este sentido son Samsung con sus modelos LM301H, LM301B, LM561C, y Nichia, que destaca con el modelo NF2W757G-V2F1.

El modelo más eficiente y con un mejor precio probablemente sea el Samsung LM301B. Sin embargo, no todos los LEDs con este nombre son iguales. El fabricante prueba cada uno individualmente mediante una máquina que determina su luminosidad y eficiencia. Al no ser su fabricación un proceso perfecto, se producen diferencias, y cada LED es clasificado y dispuesto en un contenedor determinado (Bin) según sus características. Cada modelo tendrá pues diferentes Bin, siendo los llamados Top Bins los mejores. Las diferencias en la eficiencia entre un Bin o otro pueden llegar a ser grandes, incluso más de un 15%.

Todos los LEDs presentan diferentes bins dentro de un mismo modelo. Los fabricantes proveen de leds con top bins solamente a determinados distribuidores escogidos. Los bins inferiores de peor calidad se destinan habitualmente al mercado chino, y son la mayoría de los LEDs utilizados en las lámparas fabricadas en China.

Esta es la razón, entre otras, del precio reducido de las mismas, simplemente una peor calidad. La mayor parte de estos fabricantes miente con respecto a las eficiencias. No solo falsifican en ocasiones los propios LEDs, sino que cuando los usan originales, éstos tienen los peores bins.

Se pueden contar con los dedos de la mano entre cientos de empresas dentro de plataformas online de venta como Alibaba o Amazon, las que ofrecen datos correctos con respecto a la eficiencia y emisión lumínica de sus lámparas. Incluso se han llegado a manipular los instrumentos de medición para obtener los resultados deseados.

Para nuestra lámpara, y después de una búsqueda exhaustiva, se han escogido LEDs Samsung LM301B 3500K  80 CRI Top bin. El CRI (color rendering index) o índice de reproducción cromática, hace referencia a la capacidad de la fuente de luz para reproducir fielmente los colores.

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Distribución lumínica.

La diferencia entre un CRI 80 y un 90 en lo que respecta al cultivo con LED blanco, es una mayor emisión en el rojo y rojo lejano en el caso del CRI 90. Al usar canales independientes para el rojo y rojo lejano, podremos usar un CRI 80 en el de luz blanca, que se convertirá en 95 al usar los canales suplementarios.

Los LEDs se adquirieron en un distribuidor alemán de calidad que monta 98 unidades en tiras de aluminio de 50 cm de longitud que soportan un máximo de 2800ma a 20,08 voltios. Se colocarán mediante cinta térmica adhesiva de dos caras dos tiras led seguidas, conectadas en serie en uno de los carriles de cada perfil de aluminio. Usaremos un total de seis tiras para los tres perfiles que constituyen el cuerpo principal de la lámpara. Cada grupo de dos tiras conectadas en serie en cada perfil, se conectará en paralelo con los otros perfiles.

Para alimentar estos tres perfiles en paralelo utilizaremos una fuente de alimentación o driver de corriente constante (CC), atenuable hasta 2900ma con una potencia de unos 120 vatios, y un rango de voltaje de salida entre 36-42 voltios, aproximadamente. En este caso, se optó por un driver modelo Meanwell HLG-120H-42B con posibilidad de atenuación mediante un potenciómetro externo de 100K, que permitirá disminuir la intensidad lumínica hasta un 10% del total.

Si atendemos a la configuración elegida para construir la lámpara LED para nuestro cultivo, se podría usar un driver mucho más potente, hasta unos 200 vatios, pero se produciría una perdida notable de eficiencia. La elección del driver es muy importante, las marcas más reputadas y con mayores eficiencias son Meanwell e Inventronics.

La eficiencia de la lámpara LED usando este canal principal de luz blanca con la máxima potencia a 115 vatios será aproximadamente de unos 2,78  μmol/J. Si la usamos a media potencia alcanzará los 2,92  μmol/J. Al combinar el canal rojo profundo con el blanco, lograremos una eficiencia aproximada  a los 3,14  μmol/J con la intensidad de los canales a media potencia y unos 2,95 μmol/J con la máxima potencia , superando con creces a la mayoría de las lámparas del mercado. Los valores máximos PPFD a 20 cm de distancia de los LEDs podrán llegar a ser de 1300 PPFD, cuando usemos los canales combinados.

Canal Rojo Profundo (Deep Red)

En los ultimos dos años, han ido apareciendo en el mercado multitud de lámparas LED (tipo quantum board) en las que, junto a la luz blanca principal aparecen varios LEDs rojos de 660nm añadidos. Este rango de radiación del espectro es el más eficiente para el proceso de la fotosíntesis, y actúa junto al rojo lejano en el llamado efecto Emerson. Es denominado también Rojo profundo (Deep red), Hyper-red o Photo-red, según las diferentes marcas de LED.

La tecnología LED empezó con el color rojo, y las eficiencias de los LEDs rojos actuales son muy altas, llegando a superar los 3,8 μmol/J a 350ma en determinadas marcas como Osram, Cree o Epistar.

Son estas altas eficiencias las que han movido a integrar estos LEDs en las luminarias de luz blanca. En una lucha por alcanzar la mayor eficiencia frente a los competidores, los fabricantes añaden LED de 660nm y así mejoran la eficiencia de sus lámparas.

Con esta estrategia no solo se benefician del ahorro energético (más fotones y menos vatios), sino que igualmente son importantes otros aspectos beneficiosos del uso del rojo profundo, como el mencionado efecto Emerson, y mejoras en la floración en general.

Desgraciadamente, son muy pocos los fabricantes que permiten usar el rojo profundo en un canal independiente. Si así fuera, podríamos variar los porcentajes de luz roja y experimentar con diferentes ratios de rojo/rojo lejano en las diferentes etapas del cultivo o con plantas de genéticas diferentes.

Para utilizar el rojo a 660 nm en nuestra lámpara, y teniendo como objetivo añadir unos 30 vatios en total, se usarán 18 LEDs Osram Oslon Square hyper-red adquiridos en un distribuidor cualificado. Estos vienen montados sobre una base metálica y con conexiones para no tener que soldar.

Se distribuirán en grupos de 6 LEDs en cada carril del perfil ranurado a distancias equidistantes y se conectarán los 18 en serie. Usaremos una fuente de alimentación o driver de corriente constante (CC) atenuable hasta un máximo de 1000ma y con un rango de voltaje de salida entre 32 y 44 voltios aproximadamente. En este caso se usará un driver modelo LIVAL MP 35 DL.

El uso del rojo a 660nm es aconsejable siempre que se use rojo lejano (excepto en el tratamiento EOD). Es especialmente beneficioso durante la floración, mejorando las producciones y la calidad del producto final. Se puede utilizar igualmente durante el periodo vegetativo e ir aumentando su intensidad al mismo tiempo que lo hacemos con la base de luz blanca principal.

cultivo
Componentes lampara

Canal Rojo Lejano (Far red)

Este canal tiene por objeto aprovechar el efecto de la luz en el rango de los 730nm, el conocido como rojo lejano. La luz en este rango posee poca actividad fotosintética por sí misma. Sin embargo, actúa en combinación con el rojo a 660nm sobre el fitocromo, un fotorreceptor que determina el grado de estiramiento de la planta mediante el llamado shadow avoidance syndrome. Esto provoca cambios en la percepción de la duración del fotoperiodo.

Otra propiedad del rojo lejano es propiciar el llamado efecto Emerson, por el que los fotones a 730nm actúan sinérgicamente con los de 660nm, incrementando la fotosíntesis de tipo uno. El rojo lejano también reduce el tiempo necesario para alcanzar la floración, favorece la maduración de las flores y según estudios recientes también la transpiración, actuando sobre los estomas. En la práctica, podremos utilizar este canal con dos objetivos principales:

1. Aprovechar el efecto Emerson:

Para ello utilizaremos siempre el rojo lejano simultáneamente con el rojo a 660nm, aumentando la función fotosintética y mejorando el fotoequilibrio natural de los fitocromos. Conociendo sus poderosos efectos, conviene utilizar el rojo lejano con cautela, recordando que si la emisión de rojo lejano supera a la de rojo a  660 nm, las plantas se estirarán muchísimo.

Para evitar esto, utilizaremos al mismo tiempo el canal de la lámpara que proporciona luz a 660nm siempre con más intensidad que el canal de rojo lejano. Teniendo lo anterior en cuenta, se puede usar la combinación 660nm y 730nm durante todo el ciclo de la planta, siendo especialmente beneficiosa durante la floración.

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Canal rojo lejano.

2. Tratamiento final del día (EOD):

Una pequeña cantidad de rojo lejano durante unos pocos minutos, inmediatamente después de apagarse la luz principal, simula el proceso que ocurre en el exterior. Esto sucede cuando el aumento de rojo lejano al anochecer produce cambios en el fitocromo y prepara a las plantas para el periodo nocturno. En el cultivo de interior se utiliza este procedimiento fundamentalmente en dos situaciones:

Usar el tratamiento EOD junto a fotoperiodos más largos tipo 13/11 o 14/10 logrará que el rojo lejano haga que las plantas continúen percibiendo la noche con la misma longitud que con un clásico 12/12 o más. Al mismo tiempo, se obtendrá el beneficio de una hora o dos más de luz al día, con el consiguiente aumento de producción. Esta técnica es muy útil con plantas tipo índica de floración corta, pues aumenta su producción sin alargar la floración.

Usar el tratamiento EOD junto a fotoperiodos más cortos, tipo 10/14 o 9/15. En este caso el rojo lejano hará que las plantas perciban las noches como si fueran de 16 o 17 horas. Esto acelerará la floración de forma muy acusada, y para evitar perdidas de producción, será necesario subir el DLI. Esto se logra aumentando el PPFD, es decir, incrementando la intensidad de la luz. Este uso es muy adecuado para acelerar la floración en plantas tipo sativa, llegándose a acortar hasta en tres semanas.

Si utilizamos el tratamiento EOD con un fotoperiodo normal 12/12, lo más normal será un pequeño adelanto de la floración, cuyo tiempo total puede verse reducido unos 4/5 días. Al construir la lámpara LED para el cultivo, usaremos LEDs de 730nm de ultima generación Osram Oslon SSL 120.

Se escojen por su eficiencia, ya que van a ser utilizados de continuo para usar el efecto Emerson y paliar la ausencia de rojo lejano en el espectro de la luz blanca principal. En el caso de usarlos solo para el tratamiento EOD, pueden servir unos leds de 3 vatios y 730nm de cualquier marca génerica, mucho más económicos.

Dispondremos 6 LEDs por lámpara, distribuidos dos en cada perfil de aluminio, a la distancia apropiada para proporcionar una cobertura de luz lo más uniforme posible. Los LEDs, como en el caso anterior, vienen montados en una base metálica, y no necesitan soldadura. Cualquier base tipo estrella es valida igualmente para atornillarlos a uno de los carriles de cada perfil de aluminio.

Se conectarán los 6 en serie y su fuente de alimentación será de corriente constante (CC). Cualquiera que proporcione unos 10 vatios y un máximo de 750 ma con un rango de salida voltaje entre 8-14 voltios servirá. Lo ideal sería encontrar un driver que se pueda atenuar en un rango desde aproximadamente 150 a 750 ma. En nuestro caso, utilizaremos un driver modelo LIVAL MP 35 DL

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Canal rojo profundo.

En el caso de tratamiento EOD, si usamos los 6 LEDs a 750ma, será suficiente con dos o tres minutos de exposición despues del apagado de la lámpara principal. Si atenuamos los LED, sera necesario aumentar el tiempo de exposición de una manera acorde.

Si queremos  usar el canal para lograr el efecto Emerson y mejorar la calidad del espectro lumínico, podremos usar los LEDs durante todo el día, siempre que respetemos un correcto ratio Rojo/Rojo lejano.

Una vez terminada nuestra lámpara LED para cultivo indoor, tendremos en nuestras manos una luminaria altamente versátil y eficiente, con una eficiencia altísima y adaptable a todos los estadios de un cultivo. Podremos utilizarla en diferentes situaciones como en condiciones de alta irradiación en floración con uso de CO2, llegando a superar los 1300 PPFD con unos 450 vatios por m2.  También en situaciones donde el exceso de calor exige poca potencia y alta eficiencia, como son los cultivos de verano, donde con solo 100 vatios por m2 se alcanzarán 300 PPFD.

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