CBD y CBDV: Los interruptores que calman la tormenta

Elizabeth Erhardt
25 Feb 2026

Si el trabajo pionero de Julius Axelrod nos enseñó que el cannabis actúa como un escudo protector para nuestras neuronas, la investigación moderna ha pasado de la filosofía de la protección a la mecánica del control. En 2014, un estudio publicado en ACS Chemical Neuroscience cambió las reglas del juego al explicar, por primera vez con precisión quirúrgica, cómo el CBD y su primo cercano, la CBDV (Cannabidivarina), actúan como frenos de emergencia ante la hiperexcitabilidad neuronal.


El factor Di Marzo: Ciencia de Champions League

Detrás de este estudio se encuentra uno de los nombres más respetados de la ciencia cannábica mundial: Vincenzo Di Marzo. Considerado por muchos como el investigador vivo más influyente en el campo del sistema endocannabinoide, Di Marzo y su equipo en Nápoles (en colaboración con investigadores del Reino Unido) decidieron mirar más allá de los receptores clásicos (CB1 y CB2) para entender por qué el cannabis es tan eficaz deteniendo convulsiones.

 

Los canales TRP: El termostato del peligro

El estudio se centra en los canales de Potencial de Receptor Transitorio (TRP). Imagina que cada neurona tiene en su membrana una serie de puertas inteligentes que controlan la entrada de calcio. El canal TRPV1 es uno de los más críticos: cuando se activa demasiado, la neurona se inunda de calcio, se vuelve hiperexcitable y empieza a disparar señales sin control. Esta es la base de una crisis epiléptica o de un episodio de dolor agudo.

Lo que Di Marzo e Iannotti descubrieron es una paradoja fascinante. El CBD y el CBDV no bloquean el canal como si fueran un tapón. En su lugar, lo activan de forma constante hasta que el canal, agotado, entra en un estado de desensibilización. Es como un interruptor que, de tanto pulsarse, se bloquea en la posición de apagado. Al dejar de responder, el flujo de calcio se corta y la neurona recupera la calma, deteniendo la tormenta eléctrica antes de que se propague por el cerebro.

 

CBDV: El tesoro oculto en las landraces

Una de las grandes aportaciones de este paper es poner el foco en la Cannabidivarina (CBDV). Mientras que el CBD ya es famoso en todo el mundo, la CBDV es una molécula más rara. La CBDV no se encuentra fácilmente en los híbridos comerciales modernos cargados de THC. Es un rasgo genético típico de las variedades terrestres (landraces) de climas fríos o montañosos, particularmente en genéticas procedentes del norte de la India, Nepal y Pakistán. Este estudio valida científicamente por qué esas variedades ancestrales han sido valoradas durante siglos por sus propiedades anticonvulsivas.

 

Resultados en el laboratorio: Un freno real

Para probar su teoría, los investigadores utilizaron cortes de hipocampo, la zona del cerebro donde suelen originarse muchas formas de epilepsia, y provocaron ráfagas de actividad eléctrica extrema. Los resultados fueron contundentes: tanto el CBD como el CBDV redujeron significativamente la amplitud y la duración de estas ráfagas.

Lo más revolucionario es que este efecto es totalmente independiente de los receptores CB1, lo que significa que se pueden obtener beneficios antiepilépticos potentes sin ningún tipo de efecto psicotrópico. Esto cimentó el camino para el desarrollo de fármacos purificados y aceites de espectro completo dirigidos a niños y pacientes con epilepsias refractarias.

 

Una nueva era de control neuronal

El estudio de Iannotti y Di Marzo nos dice que el cannabis no es una poción mágica genérica, sino un modulador preciso de canales iónicos. Gracias a su capacidad para cansar a los receptores del dolor y la excitación (TRPV1, TRPV2 y TRPA1), el CBD y el CBDV se presentan como la pareja de oro para cualquier tratamiento que busque devolver la paz a un sistema nervioso alterado.

 

Fuente: Iannotti, F. A., Hill, C. L., Leo, A., Alhusaini, A., Soubrane, C., Mazzarella, E., Russo, E., Whalley, B. J., Di Marzo, V., & Stephens, G. J. (2014). Nonpsychotropic plant cannabinoids, cannabidivarin (CBDV) and cannabidiol (CBD), activate and desensitize transient receptor potential vanilloid 1 (TRPV1) channels in vitro: Potential for the treatment of neuronal hyperexcitability. ACS Chemical Neuroscience, 5(11), 1131–1141.https://doi.org/10.1021/cn5000524

 

Seguramente te interese

E
Elizabeth Erhardt