Aceites de CBD; seguros pero imprecisos

Aceites de CBD; seguros pero imprecisos
Última actualización

Un estudio demuestra que los aceites de CBD del mercado son seguros para la salud y evidencia la necesidad de regularlos

 
Durante los últimos meses, numerosas empresas dedicadas a la fabricación y distribución de aceites ricos en CBD fueron intervenidas por las autoridades. Aunque la OMS ha afirmado que el CBD es inofensivo para la salud, la falta de regulación de este principio activo ha sido la excusa perfecta para requisar cualquier producto que lo contenga y esté destinado para el consumo humano.
El Observatorio Español del Cannabis Medicinal (OECM), encargó un análisis de dos lotes distintos de 15 marcas de aceites de CBD. Los organismos responsables de analizarlas fueron la Fundación CANNA, una prestigiosa organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación científica y análisis del cannabis y la Unidad de Análisis de Estupefacientes del Laboratorio de Salud Pública de Madrid.
En total se estudiaron 30 muestras, analizando su contenido en fitocannabinoides, metales y plaguicidas y comparándolo con el señalado en sus etiquetas. Según comenta la propia Fundación Canna en la presentación del estudio, “cada uno de estos productos se compró en dos momentos distintos, con varios meses de diferencia, para así tener un control de la calidad de lotes diferentes del mismo producto´´.

Aceites de CBD; seguros pero imprecisos
Foto archivo (2015) de Iñaki Garcia en el antiguo laboratorio de Fundación Canna

Cannabinoides; contenido impreciso

Según el informe de resultados, tan sólo cinco de los 15 aceites analizados (Cannamor 2,5%, Enecta 3%, Vitahemp 2,5%, Endoca 3% y Sativida 4%) presentaron en sus dos lotes niveles de CBD que coinciden con los indicados en sus etiquetas. Entre ellos destaca el fabricado por Endoca, que además contiene un nivel significativo en THC (~0.2%).
Otras tres muestras (Cibiday 4.5-5%, Royal Queen Seeds 2.5% y Cibdol 2.5%) han presentado niveles de CBD que sí se adecuan a lo etiquetado en uno de sus lotes, pero no en el otro.
Las siete muestras restantes (CBD Cure 10%, Medihemp 6%, Cannabigold 10%, Sensiseeds 3%, MyCBD 2%, De Primera 2.5% y Vitrovit 2.5%) presentan niveles de CBD que no coinciden con lo que marcan sus etiquetas en ninguno de los dos lotes que se analizaron. Hay que matizar que, en casos como el de CBD Cure 10%, Cannabigold 10%, lote 2 Medihemp 6% y lote 2 MyCBD 2%, estas discrepancias podrían deberse a una descarboxilación incompleta del CBDA.
En el caso de Sensiseeds 3%, lote 1 Medihemp 6% y lote 2 De Primera 2.5% se detectaron cantidades de CBD moderadamente inferiores a las etiquetadas. En cuanto a Vitrovit 2.5% y el lote 1 De Primera 2.5%, se detectaron cantidades de CBD muy inferiores a las etiquetadas, y sólo en un caso (lote 1 MyCBD 2%) se localizaron cantidades de CBD superiores a las que marcaba la etiqueta.
Por su parte, la Fundación Canna tuvo en cuenta las posibles formas ácidas presentes en los compuestos (THCa y CBDa). Según explican, aunque el CBD procede de la descarboxilación del CBDa, ambas sustancias pueden tener efectos distintos en algunos aspectos. Por eso, consideran que lo más correcto es especificar en el producto el contenido de CBD y CBDa por separado y no como la suma de los dos.
Aun así, en los análisis han considerado al CBD total como la suma del CBD y su forma ácida descarboxilada. Según los resultados de la fundación, tan sólo en dos productos encontraron un contenido declarado inferior al 10% del encontrado en el análisis.
Otros cinco de los productos presentaron un contenido de CBD menor al 10% del declarado en el primer lote, pero los mismos cinco presentaron valores correctos en el segundo. Tan sólo uno de los productos presentó valores inferiores en el segundo lote, pero correctos en el primero.

¿A qué se deben estas discrepancias?

Iñaki Garcia fue el el responsable de realizar este estudio. Iñaki es ingeniero, biotecnólogo y director del laboratorio de la Fundación Canna. Según explica, las discrepancias entre el contenido de CBD marcado en las etiquetas de estos productos, con el obtenido en los análisis, se deben a diversas causas.
En primer lugar, al transporte del producto: “Es posible que de fábrica salga el producto con las cantidades correctas de CBD, pero debido a un transporte y/o almacenaje incorrecto, los cannabinoides se hayan degradado. Por eso es muy importante transportar y almacenar este tipo de productos en lugares frescos y sin luz”.
Otro de los motivos que favorece la degradación de los cannabinoides son “las propias características físico-químicas del aceite (pH, ácidos grasos, etc.)´´, que, comenta, pueden favorecer la degradación de los cannabinoides disueltos.
Por último, recalca la importancia de realizar unos análisis exhaustivos y “con un método robusto que haya demostrado que pueda cuantificar correctamente los cannabinoides presentes en el aceite´´. Algo que es muy complicado, ya que el análisis de cannabinoides en este tipo de productos se lleva realizando desde hace muy poco tiempo, y todavía queda mucho que aprender al respecto.
Por eso, Iñaki nos explica que en la Fundación Canna utilizan un método empleado de forma oficial en Estados Unidos para el análisis de aceites de CBD. A esto añaden todo tipo de pruebas técnicas (recuperación, repetibilidad, etc), que sumado a los controles que realizan durante todo el proceso, les permiten obtener resultados muy fiables.
“Todo esto, sumado a la experiencia que tenemos en el análisis de este tipo de aceites, hace que nuestros resultados sean altamente fiables. Pero para asegurar más los resultados, las mismas muestras se analizaron en los laboratorios de Madrid Salud, de forma que tenemos dos resultados de la misma muestra, pero hechos por dos laboratorios diferentes´´, comenta el biotecnólogo.
Aun así, que haya discrepancias entre la cantidad de CBD marcada en la etiqueta y la real no supone ningún riesgo para la salud, ya que la OMS afirmó que el CBD es un producto totalmente inofensivo para la salud, no tóxico y no adictivo. Iñaki subraya que “la mayor discrepancia suele darse en que el contenido real de CBD es menor que el declarado en el etiquetado. Esto no tiene porqué suponer un riesgo para la salud, pero sí se traduce en que el usuario deberá de consumir más producto de lo esperado para conseguir el efecto deseado´´.

Aceites de CBD; seguros pero imprecisos
Aceite de CBD, foto de Istock realizada por Morrison1977

Metales y plaguicidas

Las marcas se han esforzado en ofrecer un aceite de calidad y seguro para la salud. Y los resultados lo demuestran; según explican en el estudio, “los niveles de los metales analizados en las muestras se consideran globalmente insignificantes´´. Mencionan como excepción el lote 1 de Cannamor 2,5%, en el que se detectó 0,48mg/kg de plomo, y en el lote 2 de Endoca 3% se encontró 3,8mg/kg de cobre. Aun así, ninguno de estos dos valores se consideran ‘alarmantes’ para el consumo. Desde Fundación Canna tranquilizan explicando que estas cantidades son “tan bajas que no representan un riesgo grave para la salud´´.
En cuanto al análisis de plaguicidas, los niveles obtenidos se han considerado como “globalmente bajos y no amenazantes para el consumo humano´´. Hay que señalar que, aunque en algunos aceites se han detectado, -al menos en uno de sus lotes-, uno o más plaguicidas en cantidades superiores al “límite de cuantificación de la técnica empleada´´, en otros aceites no se ha detectado ningún rastro de plaguicida en ninguno de sus lotes. Es el caso de Cannamor 2.5%, Enecta 3%, Cannabigold 10%, Cibdol 2.5%, Sativida 4% y De Primera 2.5%.
Iñaki explica que es común encontrar pequeñas cantidades de pesticidas o metales pesados en este tipo de productos, que pueden proceder del extracto utilizado o incluso del propio aceite. “En las muestras analizadas en el estudio hay presencia de algunos pesticidas y/o metales pesados, pero las cantidades encontradas no presentan en principio un riesgo para la salud. En muchos casos podemos hablar de trazas de estos contaminantes´´.

¿Qué aceites son más precisos?

Tras analizar detenidamente los resultados de todas las muestras, llegamos a la conclusión de que ninguno de estos aceites suponen un peligro para la salud pública. Lo que sí evidencian estos análisis es la ausencia de una trazabilidad que se encargue de supervisar en todo momento la cadena de fabricación de estos productos, con el fin de asegurar un contenido más concreto en cannabinoides y eliminar cualquier resto de plaguicidas o metales pesados.
Según el estudio, tan sólo cinco de los 15 aceites analizados contienen en sus dos lotes niveles de CBD que coinciden con su etiqueta. Por eso, sería recomendable que todas las marcas revisaran la trazabilidad y el etiquetado de sus productos, con el fin de dar una información más precisa al consumidor.
Tal y como se indica en el estudio, los aceites analizados más apropiados para el consumo son Enecta 3% (lotes número 0-205 y 0-331) y Sativida 4% (lotes no numerados), gracias a su precisión en el etiquetaje y a la ausencia de metales o plaguicidas.

¿Cómo elegir un buen aceite de CBD?

Actualmente existen varias marcas de aceites de CBD en el mercado. Iñaki aconseja sobre todo fijarse en la etiqueta: “Es fundamental que aparezca el contenido en los cannabinoides principales, CBD y d9-THC. Muy importante que, si el producto contiene cannabinoides ácidos (CBDa), su concentración aparezca separada del CBD, ya que son dos sustancias con efectos distintos. También es muy recomendable que aparezca un número de lote y que se puedan consultar los controles de calidad que se han realizado a dicho lote, así como que se indique una fecha de fabricación´´.
Desde Fundación Canna también han resaltado que, al no tratarse estos productos de medicamentos, ni venderse como tal, no deben estar sujetos al mismo control de calidad que los fármacos.
La solución es clara; tras comprobar que ninguno de estos aceites supone un riesgo para la salud, las autoridades no deberían dedicarse a requisarlos, sino a implementar un marco regulador que marque el camino a seguir para conseguir un producto seguro, preciso y de máxima calidad.
Estos resultados también evidencian que la falta de regulación supone una dificultad extra a la hora de encontrar aceites que se ajusten a lo que marca la etiqueta. La carencia de controles de calidad, la dificultad de encontrar variedades ricas en CBD que no sobrepasen los límites de THC y, en general, la ausencia de un marco legal que fije los procesos que deban seguir las marcas, en la fabricación de estos productos, son una traba a la hora de conseguir aceites con un contenido preciso en CBD.

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