El Starbucks del cannabis: Kim Rivers ha convencido a Trump para cambiar la ley
El pasado 18 de diciembre de 2025, el panorama del cannabis mundial cambió en un despacho de Washington. Kim Rivers, la influyente CEO de Trulieve, abandonaba la Casa Blanca con un regalo inusual: el bolígrafo con el que el presidente Donald Trump acababa de firmar la orden ejecutiva para reclasificar la marihuana. Este gesto no es solo simbólico; marca el inicio de una era donde el cannabis abandona la lista de sustancias peligrosas como la heroína (Lista I) para situarse junto a fármacos como la ketamina o los esteroides (Lista III).
¿Quién es la mujer que susurra al oído de Trump?
Rivers, de 48 años, ha pasado de gestionar activos hoteleros a dirigir un imperio de 1.200 millones de dólares. Con 239 tiendas repartidas en ocho estados de EE. UU., su estrategia ha sido clara desde el principio: convertir el consumo de cannabis en algo tan cotidiano y profesional como pedir un café.
De ahí surge su apodo de la Starbucks del cannabis. Rivers no busca el misticismo del cultivador tradicional, sino la eficiencia, la escala y la fidelización del cliente mediante programas similares a los de las grandes cadenas hoteleras o cafeteras.
El Megatron: Cultivo a escala industrial
Para sostener este modelo, Trulieve ha desarrollado infraestructuras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Su joya de la corona es el Megatron, una instalación de cultivo en Florida que ocupa casi 75.000 metros cuadrados.
- Automatización total: El centro utiliza un sistema de carretillas mecánicas que mueve cientos de plantas entre salas de luz y oscuridad en apenas siete minutos.
- Eficiencia hídrica: Utilizan agua subterránea reciclada y sistemas de riego temporizados para eliminar el error humano.
Producción masiva: Generan decenas de miles de kilos de flores al año bajo estándares de calidad industrial.
El fin del castigo fiscal: El efecto 280e
Uno de los puntos que Rivers defendió en el Despacho Oval fue el fin del código impositivo 280e. Hasta ahora, las empresas de cannabis en EE. UU. eran tratadas legalmente como narcotraficantes, lo que les impedía deducir gastos de explotación y elevaba su tasa impositiva real hasta el 60%.
Con la reclasificación a la Lista III, este obstáculo desaparece. Rivers estima que Trulieve pasará de registrar pérdidas netas a ser una empresa rentable de la noche a la mañana, permitiendo una expansión global sin precedentes.
¿Podría este modelo llegar a España?
La pregunta para los cultivadores y usuarios en España es inevitable. Actualmente, nuestro modelo se basa en los Clubes Sociales de Cannabis (CSC), entidades privadas sin ánimo de lucro que contrastan radicalmente con el corporativismo de Trulieve.
Sin embargo, el movimiento en EE. UU. genera una presión internacional ineludible sobre la AEMPS y la Comisión de Estupefacientes de la ONU. Si España decidiera regular el mercado recreativo bajo presión de los tratados comerciales, el modelo de Rivers podría ser el estándar:
- Profesionalización vs. Activismo: El paso de pequeños cultivos compartidos a grandes plantas industriales.
- Seguridad jurídica: Un marco donde las empresas puedan operar con normalidad bancaria y fiscal.
Acceso masivo: La transformación del punto de venta en una tienda de conveniencia moderna.
Una cuestión de libertad personal
A pesar de las críticas por la excesiva corporativización, Rivers mantiene un discurso pragmático: "No se trata de política, sino de libertad personal y bienestar. Los adultos deben tener el control sobre lo que introducen en sus cuerpos para sentirse mejor".
Mientras Rivers guarda su gorra roja de "Make America Great Again" firmada por Trump en su despacho de Tallahassee, el mundo observa cómo el cannabis deja de ser un tema contracultural para convertirse en el próximo gran sector del consumo global.
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Este contenido tiene fines periodísticos y no sustituye el consejo médico profesional. En España, la normativa de la AEMPS limita el uso del CBD a fines externos y la venta de THC sigue siendo ilegal fuera de canales farmacéuticos específicos. Consume de forma responsable.