El poder de las farmas: del autocultivo medicinal al caso Maricarmen
Las farmacéuticas son uno de los grandes poderes en el mundo, primero socializan los costes, pues gran parte de sus investigaciones tienen financiación directa o indirecta del dinero público. La formación de sus investigadores, las becas o las subvenciones son algunos de los mecanismos que financian sus investigaciones. Luego pasan a la privatización de beneficios, gracias al sistema de patentes, donde el dinero público también juega un importante papel, por la presión que realizan sobre los sistemas de sanidad públicos.
En el libro La verdad de la industria farmacéutica, Marcia Angell explica como sus márgenes de beneficio son muy superiores al resto de empresas, gracias a su influencia política. Han crecido de tal manera que se han introducido en el resto de sectores de la economía. Es tal este poder de las farmas, que tal y como ha desvelado Civio, las farmacéuticas han conseguido poner de acuerdo a PSOE, Sumar y PP para mantener en secreto el precio de los medicamentos, colando tal barrabasada a escondidas en una ley sobre cribado neonatal. Tras tal apaño, las farmas son el único sector que negocia en secreto con los distintos Gobiernos autonómicos, sin que unos sepan lo que cobran a otros.
Uno de los principales intereses de la industria farmacéutica, en lo que respecta al Cannabis, es establecer un oligopolio con amplias barreras de entrada, que garantice repartirse la tarta entre unas pocas empresas, por supuesto consideran el autocultivo medicinal como un enemigo a batir, pues quieren tener a los pacientes en su jaula. En el reciente Cannabis Forum ni uno solo de los ponentes habló sobre el autocultivo medicinal de marihuana, pues están encantados de que haya quedado excluido en el reciente decreto ley sobre fórmulas magistrales de Cannabis. En todo caso, la última palabra no la tienen las farmas, sino los tribunales, ahí nos veremos, ya que este decreto ley supone un reconocimiento implicito del autocultivo medicinal de marihuana.
Y aparte de que se llame María, ¿qué tiene que ver el caso Maricarmen con la industria farmacéutica y el autocultivo medicinal? Pues bien, la empresa que desahució a esta anciana en silla de ruedas con 87 años, Urbagestión, tiene como principal negocio la compraventa de farmacias y ha intervenido en cientos de estas operaciones. Esto nos recuerda que hay que tener cuidado con las empresas que tienen en sus manos la salud de las personas. No todo vale por el beneficio.
También hay una segunda implicación, la burbuja inmobiliaria perjudica al autocultivo y al relevo generacional. A principios de siglo, cuando el autocultivo empezó a extenderse, era mucho más fácil emanciparse, la gente hasta se juntaba por grupos y alquilaba casas solo para cultivar. Ahora, muchos jóvenes viven con sus padres y otro gran grupo en pisos compartidos, muy pocos en casas de campo con exteriores, que es donde más barato resulta autocultivar. En estas condiciones resulta muy difícil el autoabastecimiento. “O cae el rentismo o cae el Gobierno” es el lema con el que una acampada ha tomado la Puerta del Sol. Ya explicamos tanto en el 2007, como en el 2025 que el rentismo perjudica a toda la economía en general y al autocultivo de marihuana también. La situación actual es insostenible, el rentismo inmobiliario está parasitando en tal grado a la economía productiva que si no se detiene, no solo caerá el Gobierno, sino todo el sistema capitalista, incapaz de competir con una economía centralizada como la de China.
Los especuladores pueden dedicarse a las acciones, los fondos, las criptomonedas, los metales preciosos o la filatelia, pero la misma ley prohíbe que se dediquen a especular con bienes de primera necesidad. Así, el Código Penal señala “El que detrajere del mercado materias primas o productos de primera necesidad con la intención de desabastecer un sector del mismo, de forzar una alteración de precios, o de perjudicar gravemente a los consumidores, será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años y multa de doce a veinticuatro meses”.
Por eso es hora de que el Gobierno demuestre que es de izquierdas con hechos y la soberanía vuelva a las personas, que se detenga la especulación inmobiliaria y que aspectos fundamentales de la vida como la sanidad, la educación o la vivienda se desvinculen de la lógica de los beneficios empresariales, para pasar a primar los beneficios de las personas. Por el autocultivo de marihuana, por la vivienda social, por un mañana mejor, vayamos adelante con el coraje de los que saben que la libertad no se suplica, sino que se conquista. El futuro es nuestro.
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