Sebas ya emprende su último viaje
Después de tantos viajes, de tantas ilusiones, de tanto amor y tanta alegría, Sebas ya camina en su último trayecto, con destino a las praderas eternas.
Se llamaba Sebastián García Valeroso y ser valiente le definió toda su vida. La primera vez que vi a Sebas fue en el año 2001. En aquella España donde empezaba la industria cannábica, la asociación ARSECA organizó una miniferia cannábica en el hall de la Facultad de Derecho de Málaga, solo había cinco stands, uno era el de “El punto eres tú”. Esta era la growshop que fundó Sebas con su inseparable hijo Juani primero y también luego con Curro, su otro hijo, allí difundió su amor por la planta. Cuando fundó una de las primeras growshops de España ya conocía las lacras de la prohibición, pues en los años 90 del siglo pasado dedicó su esfuerzo a la asociación "Jomad (Ayuda a Jóvenes Marginados por la Droga)”, en la que prestó apoyo a personas con dependencia a la heroína. Antes ya había estado en el Partido Comunista y en la lucha antifascista, en pleno franquismo, cuando eso se pagaba con la cárcel. Sin duda fue un amante de la libertad de las personas.
Así que en el año 2000 fundó su growshop como otra forma de luchar contra la criminal prohibición. Por aquel entonces, hace 25 años, Sebas estaba bastante enfermo, pero en lugar de refugiarse en el victimismo, disimulaba sus dolencias con una gran sonrisa, de las que salen del corazón. Porque uno de los secretos de Sebas para no dejarse atrapar por sus penas, era ocuparse del dolor ajeno, tener siempre una palabra de consuelo para el que lo pasaba mal, levantar al que se cae, sonreír al que sufre. Porque Sebas, además de cannábico, fue siempre un malagueño cachondo, de esos que hasta en los momentos difíciles saca momento para una broma. Aunque muchas veces tenía poca energía, nunca dudó en derrocharla para alegrar la vida de los demás. Sebas siempre protegió al cachorro, aconsejó al novato y respetó al caído.
Su grow se llamaba “El punto eres tú” porque siempre defendió el autocultivo, que cada persona se pudiera convertir en su propio suministrador. Para él no era un simple negocio, sino una forma de defender los derechos de las personas, sin esperar a una regulación futura que siempre esperó, pero no pudo ver en vida. Por eso siempre defendió también la semilla, sabía que era la diferencia entre un growshop y un simple garden. Así, fue el comercial de uno de los primeros bancos de semillas españolas, Cannabiogen. Allí, gracias a uno de los fundadores de esta empresa, químico y autor de la enciclopedia de la marihuana, descubrió las pistas para aprender a hacer semillas feminizadas. Posteriormente refundó, junto a su hijo Juani y el equipo de “pH & EC productions”, el banco de semillas Positronics. Que eligiera usar esta marca habla también de su bondad, en vez de elegir un nombre cualquiera, optó por bautizar su proyecto con la denominación del del primer banco de semillas europeo, fundado en los 80 del siglo pasado por Wernard Bruining, pionero del Cannabis en Europa que, entre otras cosas, fundó el primer coffee shop, el primer growshop, el primer banco de semillas o la revista Soft Secrets. A pesar de todos estos momentos, en aquel momento nadie ayudaba a Wernard y un malagueño le dio la mano. El primer proyecto del refundado Positronics, destinado al apoyo de Wernard fue una cajita de lata de semillas regulares de aquella época: “Old Ed, Crystal Mist y Double Fan”. Luego, cuando las semillas feminizadas causaban desconfianza, eligió regalar su primera gran producción en una revista, para darla a conocer a todos los cultivadores, se trataba de la Cronical, un cruce de Critical por Chronic. Fue uno de los pioneros a nivel mundial de las semillas feminizadas, pero también de la crianza de autoflorecientes. En aquellos años la forma de hacer semillas feminizadas se guardaba como un gran secreto, pero no tuvo problemas en darme líquido para hacer mi primera prueba, el mismo día que me lo mandó me llamó por teléfono, me dijo que cogiera una libreta y me explicó la fórmula que utilizaba y los trucos de su elaboración. Así era, generosidad sin barreras.
Sebas tenía la enfermedad de Crohn que da todo tipo de problemas, dolores de estómago, falta de apetito, pérdida de peso o inmunosupresión. Una enfermedad que provoca la inflamación crónica del sistema digestivo, que puede derivar en cáncer, enfermedad que le acabó matando. Su cuerpecito delgado, agotado, fue durante décadas un campo de batalla, donde se libraba una guerra invisible, que cada día le desgastaba un poco más, pero no dejó de luchar hasta el último latido de su corazón. En ese combate contra la enfermedad de Crohn la marihuana medicinal fue una compañera fiel que le devolvió la dignidad, el apetito y la capacidad de aguantar en los momentos más oscuros. En esta lucha por el Cannabis medicinal también Wernard fue un gran aliado, pues Positronics tradujo y publicó el libro “Cannabis positivo, aceite medicinal”, donde Wernard explicaba los usos tanto del aceite de THC, como el de las variedades con CBD, cuando los aceites de CBD apenas se conocían. El aceite que unas determinadas farmas podrán suministrar a unos pocos enfermos, ya lo regalaba Sebas hace décadas.
Por esto y muchas otras cosas podemos decir que Sebas defendía el autocultivo sabiendo lo que significa, que Sebas lanzó un banco de semillas de marihuana sabiendo lo que significa, que Sebas defendió el Cannabis medicinal sabiendo lo que significa.
También Sebas estuvo en el equipo fundador de Baluthek, una de las primeras empresas con licencia para cultivar Cannabis en España. No es que se cambiara de bando, sino que sabía que las puertas cerradas con cerrojo no se tiran a patadas, sino que se abren con ganzúa. Por esto a los activistas siempre nos aconsejaba paciencia y diplomacia. Pero, por supuesto, siguió apoyando el autocultivo lúdico o medicinal hasta el último aliento, por supuesto siempre estuvo en contra de un oligopolio del Cannabis medicinal como el que preparan las farmas para España. Sobre esto solo una anécdota. Allá por el 2015 existían varios grupos de presión para la regulación del Cannabis enfrentados, pero en una cosa estaban de acuerdo, en todos sus proyectos de regulación aparecía la cantidad de 1 kilo como cantidad de autocultivo anual y no hacían ni caso a los que pedíamos más. Una noche bajaba a la fiesta de la Feria Expogrow y me encontré a Sebas que ya se iba al hotel, agotado. Le dije desesperado: “Sebas nos quieren vender, nos quieren llevar a la mesa de negociación pidiendo 1 kilo anual y saldremos con medio kilo, como en Uruguay, nos tienes que ayudar, tú eres uno de los nuestros”. Él me escuchó con atención y nos despedimos, al minuto me llamó, que volvía conmigo a la fiesta y allí se puso a hablar con discreción con unos y otros, al día siguiente ya Fernanda me dijo que por supuesto en el proyecto de su plataforma se pedirían 3 kilos, como nosotros solicitábamos y las otras dos plataformas ya no nos trataban como frikis, sino que también nos escucharon con atención. Así, gracias al apoyo de los mayores de la tribu, numerosos proyectos de regulación acabaron registrados y defendidos en el Congreso, incluyendo la cantidad de 3 kilos y medio anuales como cultivo para consumo propio.
Esto dice mucho de la forma de actuar de Sebas, que siempre fue discreto y poco dado a ponerse medallas. En un mundo que todos se matan por salir en la foto, por ser alguien, él siempre se mantuvo en segundo plano. No buscaba los focos del glamour, prefería las luminarias de un cultivo de interior. Pero siempre estaba con algún “proyectito”, siempre tenía la ilusión de derribar la prohibición de una manera u otra. Ahora, lo que dejó en la tierra hablará por él.
También destacar su importante papel en la regulación del Cannabis en Uruguay, pues Positronics estuvo en el equipo donde se hicieron las semillas del Cannabis que se vendería en las farmacias uruguayas. Allí entró en contacto con Pepe Mujica, se reconocieron a primera vista y se hicieron muy amigos, pues ambos compartían la coherencia y el idealismo.
Al final de la vida llegó su proyectito más importante, la crianza de sus nietos, que vivió con una tremenda ilusión, fue un abuelo marihuana, pero también un superabuelo de sus nietos, el no buscaba lujos, prefería jugar con sus nietos. Viajero incansable, pero a la vez una persona hogareña, que amó de forma profunda, conmovedora y sincera a su mujer Ana Mari, a sus hijos Juani y Curro y a sus nietos. Ese amor por la vida y por su familia, le dio ánimo para luchar hasta el último momento. Podemos decir que tuvo una mala salud de hierro, pues aunque pasó la vida enfermo, vio partir al resto de los pioneros del sector, muchos de ellos amigos suyos, como Gaspar Fraga, Goyo, Fernanda, Antonio Escohotado o Nol Van Schaik. Algunas veces le pregunté sobre sus momentos en el hospital y os garantizo que sabía perfectamente lo que es luchar extenuado contra la parca, que sabía lo que era mirar a la muerte cara a cara y decirle, a mi no me vences, yo no me rindo. Pasó parte de la Covid solo y aislado en el hospital, sin poder recibir visitas de los suyos, pero no se arrugó y salió adelante.
Sebas deja atrás muchos amigos, uno además de íntimo amigo fue cofundador en Positronics, Javi el Zurdo, me decía hoy que más que amigo fue un padre para muchos, que más que dejar huella, nos mostró la dirección, a la vez que me destacaba su altruismo insaciable e incansable, así como su trayectoria de luchar por causas sociales.
Agradezco a la vida haber compartido tiempo con Sebas, fue un ejemplo de pasión por la planta, de defensa del débil, de optimismo y buen humor, de resistencia, de adaptarse al medio, de mirar hacia adelante. Ya lo imagino llegando al cielo y diciéndole a Fernanda y a Escohotado: “Oye tengo un proyectito que os va a encantar, vamos a montar un buen cultivo de marihuana, porque un paraíso de verdad necesita un jardín de marihuana”, así que ya podemos contar con que nos recibirán con buenas flores cuando lleguemos.
Era de los que llevaba la planta en las manos, en el corazón, en el alma, en la alegría, era de los que pensaba: “le debo la vida a la planta, yo soy su soldado”. Hoy las plantas tienen sus hojas gachas porque se fue un gran amigo, pero mañana las elevarán al cielo para celebrar que ya ha llegado allí. Quien diga que la comunidad cannábica pierde un gran apoyo se equivoca. Sebas seguirá siempre entre nosotros y seguro que desde arriba nos echa una mano, para conseguir la regulación de esta planta que tanto amó y a la que dedicó su vida.
Hoy muchos lloran en su recuerdo y sentimos el dolor de su partida, pero lo que surgen no son lágrimas negras, sino verdes. No os paréis junto a su tumba a llorar. No queráis atarle a esta tierra. Sebas no está allí, Sebas no duerme, eso nunca le gustó. Nunca olvidará la belleza de las semillas que germinan, del olor de las plantas floreciendo en agosto. Está en el rocío de la mañana depositado en las hojas de marihuana, en la resina que brilla al sol, en el suave viento que mueve las plantas. Ahora ya no podemos fumar juntos, pero el Superabuelo cuida desde arriba nuestra cosecha. Encendamos todos una vela en su honor y que el humo suba al cielo como celebración de su vida, como agradecimiento y bendición.
Un día llegamos desnudos y llorando, otro día nos vamos desnudos y llorando. Sebas, hoy ya tu valiente corazón ha dado su último latido, hoy te liberas de la prisión de tu maltrecho cuerpo, hoy descansas ya del dolor y el sufrimiento, aquí ya has hecho tu último proyectito, no mires a lo que dejas atrás, ya te damos el último adiós, mientras avanzas, entre la niebla, por el túnel. Ánimo amigo, camina con determinación hacia la luz, sigue siempre hacia adelante, no mires atrás, no te aferres a nada, no retengas nada, todo miedo es ilusión. Pronto estarás cultivando en el jardín perenne. Que el viaje te sea leve. Ahora ya eres parte del todo. Ahora ya eres leyenda. Ahora ya eres eterno. Ahora te has vuelto sagrado.
Rest In Plants.