Antagonismo Neutro: Revolución en la farmacología

Elizabeth Erhardt
28 Jan 2026

Para comprender por qué cannabinoides como la THCV están transformando el tratamiento de la diabetes y la obesidad en 2026, debemos alejarnos de la clínica y sumergirnos en la farmacología molecular. En 2005, el Dr. Roger Pertwee, de la Universidad de Aberdeen, publicó un estudio en Life Sciences que cambió nuestra comprensión de cómo los compuestos del cannabis interactúan con el receptor CB1. Su hallazgo sobre el antagonismo neutro es la clave de por qué la medicina natural está superando a los fármacos sintéticos.


El fracaso de los fármacos sintéticos: El caso del Rimonabant

A principios de los años 2000, la industria farmacéutica intentó apagar el receptor CB1 para combatir la obesidad mediante un fármaco sintético llamado Rimonabant. Sin embargo, este compuesto era un agonista inverso.

Un agonista inverso no solo bloquea el receptor, sino que reduce su actividad por debajo de su nivel basal. En términos sencillos: apagaba la señal de bienestar natural del cuerpo. El resultado fue un desastre clínico: los pacientes perdían peso, pero desarrollaban cuadros graves de depresión y ansiedad, lo que llevó a la retirada del fármaco del mercado mundial en 2008.

La clave: Antagonismo competitivo neutro

El estudio de Pertwee demostró que la naturaleza ofrece una solución mucho más equilibrada. Identificó a ciertos fitocannabinoides, como la THCV, como antagonistas competitivos neutros. La diferencia técnica es sutil pero vital, y se resume en la tesis central de su investigación:

Se espera que los antagonistas neutros competitivos del receptor CB1 produzcan efectos inversos a través del antagonismo de los endocannabinoides liberados endógenamente, pero no mediante la modulación de la actividad constitutiva del receptor CB1.

 

¿Qué significa esto para el paciente?

Esta frase técnica explica por qué la THCV es segura donde los fármacos sintéticos fallaron:

  • Bloqueo de señales externas (antagonismo endógeno): La THCV actúa como un escudo o una llave que entra en la cerradura pero no gira. Al ocupar el receptor, impide que los endocannabinoides propios del cuerpo (que el organismo libera para estimular el apetito o almacenar grasa) puedan activarlo. Esto genera el beneficio metabólico (menos hambre, mejor control de azúcar).
  • Respeto al sistema basal (sin modulación constitutiva): A diferencia del Rimonabant, la THCV no altera el ritmo basal o la actividad interna de la célula. Al no apagar el motor del receptor por completo, permite que el sistema de recompensa y bienestar del cerebro siga funcionando con normalidad, evitando los efectos secundarios psiquiátricos.

 

Medicina de precisión natural

Gracias a la farmacología de Pertwee, hoy entendemos que la THCV no es simplemente un THC que no coloca, sino un regulador metabólico de alta precisión. Es una herramienta capaz de frenar el almacenamiento de grasa y la resistencia a la insulina sin comprometer la salud mental del paciente, marcando el camino hacia el futuro de la endocrinología cannábica.

 

Fuente: Pertwee R. G. (2005). Inverse agonism and neutral antagonism at cannabinoid CB1 receptors. Life sciences, 76(12), 1307–1324. https://doi.org/10.1016/j.lfs.2004.10.025 

 

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