¿La legalización del cannabis aumenta el abuso?

Demian Jara
02 Jul 2026

Tras la legalización del cannabis en Canadá, el debate sobre sus efectos en la salud pública sigue evolucionando. La clave para un consumo racional no reside en la prohibición, sino en el fomento de patrones de uso de menor riesgo. Así lo publicaron en la prestigiosa revista Harm Reduction Journal. Esta evidencia fundamental desafía los modelos tradicionales de "demonización" de la cannabis.


Uso racional del cannabis en adultos

Las personas que practican un uso de cannabis de bajo riesgo presentan un perfil más similar a quienes no consumen marihuana de quienes presentan un alto riesgo de trastorno por uso descontrolado. Esto contradice los modelos que históricamente han posicionado los consumos de drogas declaradas ilícitas como inherentemente aberrantes o destructivos.

El estudio analizó el perfil de 731 adultos, evaluando sus patrones de uso y el riesgo de desarrollar un Trastorno por Consumo de Cannabis (CUD, por sus siglas en inglés). La gran mayoría de quienes consumen cannabis, un 63% de los usuarios analizados, lo hacen bajo patrones de bajo riesgo.

El estudio “Factors associated with lower-risk cannabis use in adults in their mid-thirties” demuestra que la frecuencia de uso es el factor determinante más crítico. 

El uso ocasional de marihuana como factor de protección

La investigación subraya que evitar el uso frecuente y constante es un predictor de mayor riesgo de desarrollar la necesidad de consumir con frecuencia.

Los consumidores de bajo riesgo suelen evitar la combinación simultánea con otras sustancias, especialmente el tabaco. El hábito de fumar cigarrillos fue identificado como un factor de riesgo importante que diferencia a los consumidores de alto riesgo de aquellos con un uso moderado.

¿Por qué dejar de demonizar al cannabis?

El equipo de investigación, liderado por Guillaume Dubé, señala que el enfoque de salud pública debe abandonar la narrativa que califica a cualquier consumidor de cannabis como un individuo "deficitario".

"Al igual que el alcohol, el cannabis ha sido consumido desde el amanecer de la humanidad", señalan los autores. El estudio concluye que las políticas deben enfocarse en estrategias de reducción de daños basadas en evidencia e información factual tanto sobre los efectos positivos como sobre los riesgos, en lugar de intentar erradicar un consumo que, cuando es moderado y responsable, no presenta una amenaza significativa para la salud.

Para quienes deciden usar cannabis, existen prácticas que permiten maximizar los beneficios y minimizar los daños. La transición hacia políticas públicas inteligentes implica tratar al consumidor como un adulto capaz de tomar decisiones informadas, alejándose del estigma que históricamente ha dificultado el acceso a educación real sobre seguridad y salud.

Descargo de responsabilidad: Este artículo se basa en investigaciones científicas actuales. La información proporcionada tiene fines educativos e informativos y no sustituye el consejo médico profesional.

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