Amor perpetuo, cultivo eterno

Amor perpetuo, cultivo eterno

Plantas Madres: quien no arriesga no gana

Clonar una genética es un arte. Propagarla también. Los cuidados necesarios para mantener una planta de la que puedes sacar miles de esquejes implican cierto tipo de abonos, determinado fotoperiodo y también podas. Pero sobre todo es infranqueable una dedicada atención.
autor Nico Vaia
Amor perpetuo, cultivo eterno
La planta de cannabis se rige bajo un fotoperiodo, es decir que las condiciones lumínicas (las horas de luz) inciden sobre el desarrollo de la planta tanto en fase vegetativa como en floración.
Podemos cultivar en interior y contar con dos espacios independientes para tener un ciclo vegetativo constante en un espacio —y ahí tener a nuestras madres— y otro lugar para el ciclo de floración.
Para cultivos en exterior la naturaleza se encarga de todo. Si estás en el hemisferio sur ambas fases se dan entre septiembre, cuando entra la primavera y abril con su otoño. También hay genéticas sativas puras o híbridos sativos fuertes que pueden llegar a largar su floración hasta entrado el mes de junio.
Al entender el fotoperiodo podemos ver qué significa mantener una planta madre y para qué nos sirve perpetuar este amor madre e hijo.
Una planta madre garantiza acceder a clones, esquejes (hijos) de manera continua y así seguir degustando de una genética sin necesidad de pasar por la etapa germinativa que para algunos cultivadores es bastante estresante o simplemente a veces el bolsillo no alcanza para invertir en semillas.

Una gran familia

Con los clones puedes jugar a hacer una gran familia. Ya que obtienes una planta madre desde semilla o esqueje, tu escoges. Lo recomendable es germinar semillas regulares y esperar que muestren el sexo para escoger una hembra con las características acordes a la búsqueda.
Amor perpetuo, cultivo eterno
Pero sabemos que a veces el tiempo juega en contra y por lo tanto una selección de clones para la obtención de plantas madres no es mala opción, así los tiempos se acortan.
Si ya tienes tu variedad favorita o genética que vienes cultivando hace un buen tiempo pero nunca hiciste de ella una madre, es momento que empieces a pensar si no es hora de tener esa planta madre.
Para escoger una buena planta madre tienes que tener en cuenta ciertos aspectos en la fase vegetativa, observa entre todas cual es la planta que tiene mejor fisonomía a tu criterio. Observa su manera de crecer, su manera de adaptarse al medio de cultivo, si está libre de plagas, pestes u hongos. Puedes empezar a observar ciertos detalles que te darán indicio de que la planta que elijas como reproductora sea la adecuada, la correcta madre de tus hijitas.
Es vital que reciban desde el principio la atención correcta para prepararlas para sus largas y fructíferas vidas futuras. Si has seleccionado la madre a partir de clones, aliméntala nada más que con agua hasta que claramente hayan comenzado a aparecer nuevos brotes. Si lo has hecho a partir de semilla, espera una a dos semanas antes de darle los primeros nutrientes.
Necesitarás una buena luz blanca con tonos azulados que imita la luz natural de la primavera, cuando las plantas suelen experimentar el crecimiento vegetativo. Hay opciones disponibles en el mercado como por ejemplo lámparas de bajo consumo con un mínimo de 100 watts, tubos fluorescentes tradicionales y los nuevos kits de iluminación LEC CMH que funcionan de manera excelente, optimizando la ecuación consumo por gramo.
Las plantas madres, por estar siempre en fase de crecimiento, deben ser abonadas con abonos ricos en nitrógeno al que añadiremos otro abono rico en micro elementos para evitar la aparición de carencias. Es también muy recomendable el uso frecuente de enzimas. No debemos olvidar el abonado foliar que en combinación con los extractos de algas sirven de gran ayuda a las plantas.
Debido a que la planta madre pasa mucho tiempo en nuestros cultivos puede ser víctima de plagas y enfermedades, es por ello que se recomienda un calendario de tratamientos fitosanitarios con jabón potásico, aceite de neem, tierra de diatomeas y purines orgánicos que funcionan muy bien como tratamiento foliar.
Debido a los cortes y heridas que sufren las plantas después de una poda para esquejado, es muy recomendable un tratamiento con propóleo vía foliar. Ayudará a cicatrizar las heridas y evitará la infección de hongos o bacterias. Los trichodermas también son muy utilizados para la prevención de algún patógeno.
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Podas y trasplantes

Tenemos que intentar que las plantas madres en la sala de interior sean más arbustivas que altas. De lo contrario, en poco tiempo deberemos renovarlas porque habrán crecido demasiado. La forma arbustiva dará mucha más producción a la hora de sacar clones. Para ello, debemos podar la planta muy a menudo, incluso aunque no necesitemos esquejes.
Para conseguirlo cortaremos las puntas de la planta (sus ápices) dejando siempre dos yemas de brote en el nudo por encima del que cortemos. De esta forma, al volver a crecer la planta producirá dos brotes nuevos en vez de uno, por lo que cada vez conseguiremos mayor número de clones en menos tiempo. Es muy importante asegurarse de que las plantas madres crezcan bajas de estatura y tupidas en lugar de altas y espigadas.
Además, es bastante recomendable también realizar poda de raíces. Cuando veamos que frena su crecimiento de golpe, es porque ha colmado la maceta de raíces y necesita un trasplante y poda. Depende la maceta elegida para el cultivo va a depender la poda que se haga, podemos empezar utilizando macetas de cinco a diez litros, para duplicar su tamaño. Con eso garantizamos que el medio en donde la planta crezca esté siempre renovado con nuevo sustrato rico en nutrientes para esa fase. La idea es mantener a la madre por mucho tiempo, así que los trasplantes y la poda de raíces son fundamentales.
Para la poda retiramos la maceta y cortamos aproximadamente dos centímetros de cada lado del bloque de tierra que contiene el núcleo de raíces. También cortaremos desde la base: es preciso y necesario.
Paso siguiente, volvemos a presentar el bloque de tierra en la maceta y rellenamos los huecos con el sustrato nuevo. La forma en que podes las madres determinará la velocidad del desarrollo de nuevos brotes que se convertirán en clones. Siempre es importante podar las madres con regularidad. Sé selectivo y metódico en cada tarea para que se produzcan el máximo número de nuevas ramas vigorosas y sanas.

Abono y carencias

Una vez que las plantas generaron nuevos brotes, se puede iniciar la alimentación con la mitad o un cuarto de la cantidad indicada de un nutriente para la fase vegetativa durante las primeras semanas.
Es muy importante regular el pH del agua al regar, ya que al estar mucho tiempo en la misma maceta el sustrato deja de ser tan eficiente. Si lo regulamos siempre, no tendremos prácticamente problemas de nutrición. Con un correcto pH la planta reacciona de manera acorde a sus necesidades nutricionales.
A medida que te vayas familiarizando con las madres, comenzarás a entender sus carencias individuales. Siempre y cuando sigas buenas prácticas básicas, deberías tener un montón de tiempo para ajustar el programa de alimentación a la perfección.
En general, una solución de crecimiento vegetativo normal —preferible orgánica—, es suficiente para mantener a las madres en un estado de salud constante. Pero también se puede utilizar un estimulador de raíces en el sustrato desde el primer día para dar impulso a las raíces jóvenes y mejorar la flora microbiana del sustrato.
Las plantas madres maduras necesitan nutrientes suficientes para seguir con vida y sanas. La proporción de nutrientes, además, debe optimizarse para favorecer el crecimiento vegetativo y la abundante ramificación.
Una abundante cantidad de nitrógeno es esencial para el crecimiento vegetativo. Otros nutrientes importantes son el calcio que mantiene el equilibrio hormonal. También el magnesio, que facilita la fotosíntesis y la producción de azúcares fundamentales para el crecimiento.
Mantenerla es difícil y fácil. Es prueba y error. Es como la vida misma, lo importante es empezar a observarla y entender su desarrollo, saber cuándo necesita asistencia y amor.
Los cuidados de las plantas madres podemos asemejarlos a la técnica de los Bonsái que se desarrolla en macetas pequeñas de algunas especies de árboles, plantas y arbustos ornamentales a los que se le cortan brotes y raíces para evitar que adquieran su tamaño normal.
Hacer una planta madre no es germinar una semilla de cierta clase y hacer esquejes de ella, si quieres óptimos resultados y conservar alguna genética, el trabajo es arduo pero muy fructífero en cuanto resultados.
En fin. Este tema no tiene mucha ciencia. Pero es necesaria mucha dedicación y constancia. Ya que mantienes una relación cotidiana con las madres. Y como toda madre merece respeto y atención a cada necesidad. Mantenlas en una sala limpia y prolija a 18 horas de luz constante y verás cómo al mes y medio (o dos) en la fase vegetativa ya puedes ir retirando los primeros clones y renovar tu jardín.
Tú serás el encargado de decidir el tiempo de vida vegetativa de tus ejemplares madres. Sácale el máximo provecho, investiga técnicas y no te quedes solo con esta información. Como ya he dicho: estos son principios básicos, permítete equivocarte, experimentar y así, por ti mismo, podrás sacar tus propias conclusiones. Manos a la obra. En el mundo del cannabis el que no arriesga no gana y el que no planta es … (llene el espacio en blanco).

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