Como evitar los 20 problemas y errores más frecuentes en cultivo interior de marihuana

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El cannabis es, seguramente, una de las plantas más estudiadas y documentadas que existen. Tenemos muchísima información a nuestro alcance con la que ayudarnos a comprender cómo crece y florece correctamente la marihuana, obteniendo así cosechas abundantes y de calidad.

Internet es una enorme fuente de información. En la web www.softsecrets.com tienes información de sobra para aprender a cultivar.  En los periódicos y revistas especializadas de cannabis, también se pueden obtener muchos y muy buenos consejos sobre cultivo. Además, podemos ayudarnos con libros, que podemos encontrar desde muy básicos, con los que iniciarnos en el cultivo, para posteriormente ir aumentando nuestro conocimiento con alguno más complejo. Aun disponiendo de tanta información, hasta el cultivador más informado y experimentado puede cometer algún error de principiante, ya sea por desconocimiento o por despiste.

Cultivar cannabis es sencillo. Gracias a la resistencia y vigor de esta especie, la mayoría de los cultivadores consiguen sacar sus cultivos adelante con mayor o menor suerte. Otra cosa es lograr que las plantas rindan al máximo, tanto en cantidad como en calidad.

Esto depende en gran medida de los medios materiales de los que dispongamos, además de nuestros propios conocimientos y experiencia. El cannabis tiene las mismas necesidades en interior que en exterior. Necesita aire, agua, luz, un medio de cultivo y calor. Si estos parámetros están optimizados, el resultado será una cosecha excelente.

Si cualquiera de estos factores no se encuentra al máximo, la cosecha se verá mermada en proporción. Saber prevenir y enfrentarse correctamente a todos los problemas que pueden surgir a lo largo de un cultivo conlleva algo de tiempo. Son muchas las circunstancias adversas que pueden ocurrirnos en un cultivo e igual de numerosos los errores que podemos cometer. La tarea más sencilla como puede ser regar las plantas o secar los cogollos una vez cosechados, puede llegar a convertirse en nuestro mayor quebradero de cabeza si no disponemos de los conocimientos y medios apropiados.

1. La discreción en el cultivo de marihuana

Uno de los mayores problemas que podemos tener en un indoor es que nuestro jardín sea descubierto. Un cultivo que pasa desapercibido es sinónimo de éxito. Uno de los errores más comunes que cometen los cultivadores de cannabis es hablar demasiado o no disimular lo suficiente para que nuestra labor pase inadvertida. De nada sirve saber mucho de cannabis si no somos discretos.

Cuanta menos gente sepa que tienes un cultivo de interior con plantas de marihuana mejor. Los chivatos y los ladrones no pierden el tiempo si tienen conocimiento de la ubicación de un cuarto de cultivo. Además de otras innumerables circunstancias, que entre y salga gente continuamente, que los vecinos te vean con sacos de tierra, que la potente luz de las bombillas sea visible, etc. Lleva los sacos camuflados en bolsas, asegúrate de que la luz no se escapa por ninguna rendija y mantén las formas para evitar que tu jardín 
sea descubierto.

2. Aprende a evitar el olor del cannabis

Si el inconfundible olor a hierba inunda los aledaños del cultivo, ayudará a que tarde o temprano tus vecinos se imaginen que tienes cannabis en tu casa. Utiliza filtros y evita que tu  marihuana apeste las zonas comunes de tu edificio si no quieres que
te descubran.

3. Germinación de las semillas de cannabis

A la hora de germinar semillas de marihuana, se suelen cometer cuatro errores bastante frecuentes. Enterrar los cañamones demasiado profundos, el exceso o la carencia de humedad en el medio y una temperatura inadecuada para la germinación.

Introducir a excesiva profundidad las semillas en el sustrato es uno de los fallos más comunes que se comete las primeras veces que se cultiva cannabis. Los días pasan y las plántulas no acaban de brotar por encima de la tierra.

Debemos introducirlas a tan solo el doble de profundidad del ancho de la semilla, entre 0,5-1cm como máximo, o puede que no dispongan de la suficiente energía para llegar a la parte superior del sustrato. Si las introducís a la distancia correcta, lo más probable es que en menos de 48 horas veáis las primeras hojas asomando en
la superficie.

Otro error bastante frecuente cuando germinamos semillas es la temperatura. Las semillas germinan perfectamente entre los 20-32ºC, siendo los 25ºC la temperatura idónea para su desarrollo. Si la temperatura es muy baja, se retrasa la germinación, si es demasiado alta, la química de la semilla se altera y germinan inadecuadamente.

El exceso y la carencia de humedad también influyen negativamente en las primeras etapas de desarrollo de una semilla. Un medio demasiado empapado puede provocar la falta de oxígeno y hacer que las semillas se ahoguen. Si por el contrario, el agua ya ha penetrado en la semilla y activado el proceso hormonal que induce la germinación, no debemos permitir que se seque en ningún momento para evitar que la planta se estrese y frene o detenga su crecimiento. 

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4. El sustrato ideal para el cannabis

Comprar tierra barata de mala calidad o reutilizar la tierra de un cultivo para el siguiente son errores de principiante. La calidad de la tierra es importantísima para un correcto desarrollo de las plantas.

El cannabis agradece un buen sustrato rico en nutrientes que permita un buen drenaje y una correcta aireación de la tierra para un desarrollo explosivo de las raíces. También es muy importante que el pH de la tierra se sitúe entre 6,5 y 7, ya que dentro de estos límites el cannabis absorbe y procesa los nutrientes de forma más efectiva.

Cultivar con tierra nueva y especial para cannabis, cada vez que iniciamos un nuevo cultivo, no tiene un coste muy elevado, si tenemos en cuenta que las plantas nos lo agradecerán con creces. Cuando reutilizamos la tierra, los nutrientes estarán agotados, el drenaje no será el apropiado y la retención de agua y aire serán mínimas, por lo que la producción y la calidad de la marihuana se verán afectadas.

5. Cómo distinguir machos y hermafroditas en la marihuana

No distinguir correctamente los machos y hermafroditas de las plantas hembra suele dar problemas a bastantes cultivadores. La marihuana con semilla da mal olor y sabor cuando se fuma. Por eso, es importante realizar un sexado de la marihuana,  para quedarse solo con las hembras, a no ser que uses semillas feminizadas. Las flores de los machos son fáciles de detectar y suelen aparecer una o dos semanas antes que las flores hembra. Se caracterizan por la formación de pequeñas bolas en los entrenudos de las ramas que cuelgan hacia abajo, unidas al tallo por un pedúnculo. En estas bolitas se forma el polen.

Las flores femeninas, en cambio, se desarrollan en pequeños cálices. Consisten en un sépalo o bráctea verde envolvente, tiene en su interior un ovario con dos estigmas blancos que brotan al exterior en forma de V, los llamados pistilos.

Una vez que las flores macho están maduras, se abren y dispersan el polen para fecundar a las hembras. Un macho o planta hermafrodita que se nos cuele en el cuarto de floración puede polinizar a todas nuestras hembras y llenar nuestros cogollos de semillas. Para evitar que esto ocurra, debemos retirar a tiempo todos los machos
o hermafroditas.

Al evitar que las plantas hembra sean polinizadas, éstas seguirán engordando los cogollos y generando cada día más y más resina. Únicamente conservaremos los machos si nuestra intención es obtener semillas.

6. Trucos para la poda y doblado de la marihuana

Podar y doblar la marihuana sirve para redirigir su energía y crecimiento a otras partes de la planta que nos interesen más. Existen diversas técnicas para podar y doblar plantas de marihuana, muchos cultivadores a la hora de aplicarlas se exceden demasiado, provocando un efecto negativo en el desarrollo de la marihuana.

Podar es una labor que, de ser realizada de forma adecuada, puede aumentar considerablemente la producción y la calidad de la cosecha. Por el contrario, si realizamos una una poda descontrolada favoreceremos que las plantas crezcan espigadas, o se retrase el pico de maduración si realizamos una poda excesiva los días previos al cambio
de fotoperiodo.

7. Ajustar el pH para el cannabis

Muchos cultivadores no miden nunca el pH de la solución nutriente o no regulan con asiduidad sus medidores. Regular correctamente el pH es de vital importancia. Un pH correcto determina la cantidad de nutrientes que pueden ser absorbidos por las plantas. Si su valor sobrepasa determinados niveles, ciertos nutrientes dejan de estar disponibles. El nivel óptimo para el cannabis se sitúa entre 5,8 y 6,5. En hidroponia, el margen de pH óptimo se sitúa en niveles algo inferiores a la tierra. Fuera de estos márgenes, los nutrientes pueden estar presentes en la solución nutriente, pero las plantas no pueden absorberlos.

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8. Evitar el exceso de riego en el cannabis

Regar en exceso es, probablemente, el error más común que cometen los cultivadores. Las plantas pequeñas son las más afectadas, dado que aun no han desarrollado un buen sistema de raíces.

Los síntomas se hacen visibles lentamente y muchos cutivadores tardan en darse cuenta de este problema. Las hojas amarillentas, el lento desarrollo de las plantas o el crecimiento de hongos en el sustrato pueden ser indicativos de este problema.

Para un correcto riego de la marihuana, la tierra tiene que estar húmeda, pero no empapada, y debemos esperar a que esté casi seca para volver a regar. El exceso de agua disminuye la presencia de oxígeno en el sustrato, lo que ahoga las raíces y hace que las plantas se desarrollen lentamente, además de favorecer la aparición de hongos
y enfermedades.

9. Falta de riego en la marihuana

Si a las plantas les falta agua, se atrofian rápidamente y mueren. Es un problema menos común que el exceso de riego, pero ocurre a menudo por descuido al cultivar en macetas pequeñas. Éstas se secan con mayor rapidez y requieren riegos más a menudo. El desarrollo de un buen cepellón de raíces es importantísimo, si queremos que las plantas crezcan fuertes y sanas. Si la tierra se seca demasiado, las raíces capilares también se secan y mueren, perjudicando el desarrollo de las plantas.

10. Sobrefertilización y lavado de raíces del cannabis

El alimento de la marihuana ha de suministrarse en la justa medida y adecuarlo a cada ciclo vital de las plantas. Si las plantas adquieren un color verde oscuro y las puntas se queman y se curvan hacia abajo es probable que estemos ante marihuana con sobrefertilización.

Un buen lavado de raíces nos ayudará a recuperar la salud de nuestro cultivo. No entender las necesidades alimenticias de las plantas y creer que si damos mucho abono nuestras plantas crecerán más y nos darán cogollos más grandes es un problema bastante común. No drenar por completo los restos de los nutrientes puede afectar negativamente en el sabor y aroma de nuestra cosecha.

¿Cómo saber si han quedado restos de fertilizantes en la marihuana?: fijándose en el color de la ceniza, cuando te fumes los cogollos. Si es clara, casi blanca, están limpios. Si por el contrario sale oscura o negra, estás fumando marihuana con restos de fertlizante.

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11. Falta de fertilizante en el cannabis

Dado que sobrefertilizar las plantas es uno de los problemas más comunes, hay muchos cultivadores que  tienen miedo de abonar en exceso y apenas alimentan a sus plantas. Es necesario una buena fertilización de la marihhuana.

De lo contrario en crecimiento se desarrollan lentas y débiles. Si el alimento les falta en la fase de fructificación, el resultado final serán cogollos pequeños que no se habrán formado del todo. Las plantas con falta de abono adquieren un color verde claro y las hojas más viejas amarillean. Si el problema no se soluciona rápidamente, la planta se irá marchitando poco a poco hasta morir.

12. Respetar el fotoperiodo de la marihuana

En el momento en que un cultivador se da cuenta de que sus cogollos están llenos de semillas, por entrar y salir del cuarto de cultivo cuando las bombillas no están encendidas, aprende a respetar las horas de oscuridad y a no molestar a las plantas para trabajar con ellas o simplemente para enseñárselas a un amigo o ver cómo se encuentran.

Iluminarlas con el móvil, hacerles una foto o encender un mechero es un error muy habitual que genera suficiente cantidad de luz para interrumpir el descanso de las plantas. Si esta molestia se produce a menudo o de forma continuada, nuestras hembras pueden estresarse y fomentar la formación de platanitos y flores macho. Si la contaminación lumínica es continua, algunas plantas no llegan a florecer, por lo que debemos asegurarnos de que ningún tipo de luz pueda molestarlas.

13. Circulación del aire en el cultivo interior de cannabis

Disponer de buena circulación de aire es primordial para que el cannabis tenga un desarrollo explosivo, y por desgracia, muchos cultivadores no le dan la importancia que se merece. A partir de los primeros días de crecimiento, debemos conectar los ventiladores y extractores.

Sin una buena ventilación, los problemas que pueden surgir son múltiples. El crecimiento se ralentiza, la marihuana absorbe mal los nutrientes y pueden desarrollarse hongos. Debemos calcular correctamente la cantidad de aire que deben renovar los extractores, así como controlar que la temperatura y la humedad ambiental se sitúen dentro de unos márgenes apropiados para el desarrollo del cannabis.

Temperatura-adecuada-para-el-cultivo-interior-de-marihuana

14. Temperatura adecuada para el cultivo interior de marihuana

La temperatura más aconsejable para el cannabis, en condiciones normales, es de 22 a 24 ºC, pudiendo bajar de 2 a 5 ºC por la noche. El rango ideal de humedad varía en las distintas etapas de desarrollo del cannabis, siendo en esquejes entre un 85% y un 95%, en crecimiento vegetativo entre un 60% y un 70% y en floración entre un 45% y un 55%.

Lo mejor es utilizar un termohigrómetro digital con máximas y mínimas que registre las subidas y bajadas de temperatura y humedad, así como los valores actuales, lo que es de utilidad para hacernos una idea de las variaciones ambientales que hay en todo momento en nuestro cultivo.

15. Cosechar la marihuana muy temprano

Cuando se cosecha  temprano, los efectos son algo más eufóricos y psicoactivos. Pero si la recogemos demasiado pronto, cuando la mayoría de los tricomas son aún trasparentes, la hierba tendrá muy poco o nada de sabor y lo más seguro es que no produzca ningún efecto.

Si cosechamos prematuramente, los tricomas aún no se habrán formado y los terpenos apenas estarán presentes, por lo que la calidad será ínfima. Además, perderemos producción, ya que el 25% del peso se adquiere en las dos últimas semanas de floración.

Algunos cultivadores cortan sus plantas en poco más de cuatro semanas, cuando los cogollos aparentan estar ya formados, se sorprenden al secarla y comprobar que la marihuana apenas tiene sabor y no produce ningún efecto.

Un microscopio es la herramienta ideal para observar la evolucion de los tricomas y decidir en qué momento han llegado a su máximo apogeo para recoger la cosecha de marihuana en el mejor momento.

16. Cosechar la marihuana demasiado tarde

Si por el contrario se espera unos días a que el cannabis madure algo más, la sensación tras su consumo será más narcótica y sedante. Los tricomas de color blanco lechoso que están empezando a curvarse están en su punto óptimo de maduración, mientras que aquellos que presentan un tono ambarino están empezando a estar fuera del momento ideal. Cuidado con cosechar la marihuana demasiado tarde.

Debemos cosechar cuando entre el 50 y el 70% de los tricomas tengan un color lechoso. Si esperamos a que la mayoría estén de color ámbar nuestra cosecha estará perdiendo calidad. Una vez que los tricomas han superado su punto óptimo de maduración se irán degradando poco a poco.

El-secado-correcto-de-la-marihuana

17. El secado correcto de la marihuana

Ya sea por desconocimiento o por necesidad, muchos cultivadores secan sus flores en tan solo 3 o 4 días, creyendo que esto es algo bueno. Es un gran error. Las plantas de cannabis han de secarse despacio en un cuarto a oscuras, dentro de unos márgenes de temperatura y humedad.

Muchos cannabicultores cultivan de manera excepcional, dan un crecimiento vigoroso a sus plantas y una floración envidiable que da lugar a una cosecha admirable de olorosos cogollos que durante el secado pierden su exquisita fragancia, al no disponer de unas condiciones adecuadas en el secadero. Hacer un secado correcto del cannabis es imprescindible para una cosecha con buen efecto, sabor y olor.

18. Control de temperatura y humedad en el secadero

El cuarto de secado de la marihuana ha de disponer de buena ventilación y la temperatura debe rondar los 18ºC. Hay que controlar que la humedad no suba demasiado y se sitúe entre un 50% y un 60%. Si la temperatura es muy elevada, los cogollos se secan demasiado rápido y rascarán al ser consumidos.

Si la humedad es muy alta, nos arriesgamos a que aparezca moho en los cogollos y nos pudra la cosecha. Un ventilador oscilante, que mueva el aire sin enfocar el chorro directamente hacia los cogollos, es efectivo para evitar el desarrollo de hongos.

19. El envasado de la marihuana

Envasar los cogollos de marihuana al vacío ayuda a preservar el aroma, el sabor y la potencia de la hierba. Los mejores recipientes para este proceso son los tarros de cristal con sellado al vacío. Debemos conservarlos en una zona oscura, fresca y seca. De lo contrario el oxígeno, el calor y la luz degradarían poco a poco las características organolépticas de nuestras flores. Si los cogollos no se almacenan en un recipiente apropiado y en condiciones ideales, la hierba amarilleará rápidamente y perderá todas sus propiedades.

20. La limpieza en el cultivo interior de marihuana

Uno de los errores más comunes en los cuartos de cultivo es la falta de higiene. Aunque no es uno de los factores que intervienen directamente en el desarrollo del cannabis, sí es clave para evitar problemas que echen a perder nuestro cultivo.

Es muy importante la desinfección y limpieza en el cultivo interior de cannabis, si queremos evitar la aparición de plagas y enfermedades. Un poco de limpieza diaria no lleva mucho tiempo, y si la suciedad se acumula, será más difícil de quitar.

Recoger las hojas de marihuana caídas, barrer el suelo con asiduidad y pasar la fregona con un poco de lejía, de vez en cuando, no hace daño a los cultivos y mantiene alejados a hongos y plagas. Después de cada cosecha, es aconsejable limpiar y desinfectar todo el cuarto, tanto el suelo como las paredes.

Debemos limpiar también todos los elementos que tengamos en la zona de cultivo. Las macetas, los platos, los tutores, los reflectores, las bombillas y sobre todo los extractores y los ventiladores acumulan mucho polvo, por lo que sin estar pendientes de su mantenimiento, no funcionarán a
pleno rendimiento.

Problema: Solución
1. Discreción : Lleva los sacos camuflados en bolsas, asegúrate de que la luz no se escapa por ninguna rendija y mantén las formas para evitar que tu jardín sea descubierto.
2. Olor: Utilizar filtros de carbono y evitar que el olor se escape a las zonas comunes de tu edificio.
3. Germinación: Germinar a tan solo el doble de profundidad del ancho de la semilla, entre 0,5/1cm, como máximo en una temperatura entre los 20-32ºC
4. Sustrato: El cannabis agradece un buen sustrato rico en nutrientes, que permita un buen drenaje y una correcta aireación de la tierra, para un desarrollo explosivo de las raíces.
5. Machos y hermafroditas: Para evitar que un macho o planta hermafrodita pueda polinizar a todas nuestras hembras y llenar nuestros cogollos de semillas, debemos retirarlos todas estas plantas a tiempo.
6. Poda y doblado: No realizar una una poda descontrolada   o excesiva los días previos al cambio de fotoperiodo.
7. pH: El nivel óptimo para el cannabis se sitúa entre 5,8 y 6,5. En hidroponia, el margen de pH óptimo se sitúa en niveles algo inferiores a la tierra.
8. Exceso de riego: La tierra ha de estar húmeda, pero no empapada, y debemos esperar a que esté casi seca para volver a regar.
9. Falta de riego: Evitar que el sustrato se seque demasiado, o las raíces capilares también se secarán y morirán, perjudicando el desarrollo de las plantas.
10. Sobrefertilización y lavado de raíces: Evitar el uso de fertilizantes la última semana antes de cosechar. Realizar un lavado de raíces regando con abundante agua, hasta que cuando drene sea de color transparente.
11. Falta de abono: Las plantas con falta de abono adquieren un color verde claro y las hojas más viejas amarillean. Si ves indicios en tus plantas, no dudes en aportarles nutrientes.
12. Fotoperiodo: Aprende a respetar las horas de oscuridad y a no molestar a las plantas. Iluminarlas con el móvil, hacerles una foto o encender un mechero, errores comunes que generan suficiente luz para interrumpir su descanso.
13. Aire: Debemos calcular correctamente la cantidad de aire que deben renovar los extractores, así como controlar que la temperatura y la humedad se sitúen entre unos márgenes apropiados para el desarrollo del cannabis.
14. Temperatura: La temperatura más aconsejable en condiciones normales es de 22 a 24 ºC, pudiendo bajar de 2 a 5 ºC por la noche.
15. Cortar muy temprano: Un microscopio es la herramienta ideal para observar la evolucion de los tricomas y decidir en qué momento han llegado a su máximo apogeo para recoger nuestra ansiada cosecha.
16. Cosechar demasiado tarde: Debemos cosechar cuando entre el 50 y el 70% de los tricomas tengan un color lechoso. Si esperamos a que la mayoría estén de color ámbar, nuestra cosecha estará perdiendo calidad.
17. Secado: Las plantas de cannabis han de secarse despacio en un cuarto a oscuras dentro de unos márgenes de temperatura y humedad.
18. Control del secadero: El cuarto de secado ha de disponer de buena ventilación y la temperatura debe rondar los 18ºC. Hay que controlar que la humedad no suba demasiado y se sitúe entre un 50% y un 60%.
19. Envasado: Envasar los cogollos en un recipiente al vacío ayuda a preservar el aroma, el sabor y la potencia de la hierba.
20. Limpieza: Recoger las hojas caídas, barrer el suelo con asiduidad y pasar la fregona con un poco de lejía de vez en cuando no hace daño a los cultivos y mantiene alejados a hongos y plagas.

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