Hachís al agua avanzado

Hachís al agua avanzado

El hachís al agua que se produce utilizando métodos avanzados da la talla perfectamente cuando es comparado con los distintos concentrados que se extraen empleando disolventes. En la edición de 2013 de la Emerald Cup, -un certamen de marihuana orgánica de exterior que se celebra desde antaño en el norte de California-, las muestras de hachís al agua que obtuvieron el primer y el segundo premio contenían un 67% y un 70% de THC; un nivel de potencia que anteriormente se creía imposible en el hachís al agua.
El hachís al agua avanzado aplica los mismos principios tratados en la entrega anterior, pero tiene en cuenta más variables: desde el tipo de variedad y la forma de los tricomas, hasta el método de cosecha, pasando por los niveles de temperatura y humedad en la zona de lavado.

El método a máquina

Hay varios principios clave para producir hachís al agua de máxima calidad, vaporizable. Primero, los tricomas han de ser tratados con cuidado. La agitación mecánica es necesaria durante la fase en agua fría, pero también es un enemigo. Los aparatos para mezclar pintura son demasiado rudos para calidades de primera.
Segundo, el calor es un enemigo: puede resecar los cogollos y acabar con sus sabores y con su fuerza. Durante el secado, las temperaturas elevadas vaporizan los mejores sabores del hachís. Conservar el hachís a temperatura alta degrada su sabor y su potencia.
El hachís al agua de alta calidad está siendo renombrado como ‘cera sin disolventes’, ya que proporciona una alternativa sabrosa y efectiva al aceite extraído con butano para los consumidores que quieren vaporizar concentrados, y permite a los productores utilizar un método que no precisa disolventes inflamables o maquinaria de alta presión.

Equipamiento

Máquina Bubble Now, Bubble Magic, Bubbleator o lavadora de carga superior de 75 litros (20 galones)
Bubble Bags (micraje: 220 con cremallera para contener el material en la lavadora; 160 como primer filtro para eliminar contaminantes; 73 para alta calidad; 25 para calidad inferior)
Cannabis (1.000-2.000 gramos de hoja congelada cubierta de tricomas)
Agua (filtrada para mejores resultados)
Hielo: suficiente para llenar la máquina al 60% y poder rellenar a medida que se derrite
Cubo de 75 litros (20 galones)
Alcohol o peróxido de hidrógeno
Guantes
Cuchara
Colador
Papel de hornear
Cartón grueso

Método

Estudia el mejor sitio para instalar la máquina. El mejor entorno es un laboratorio estéril. El hachís es muy pegajoso, y atrapa contaminantes que flotan en el aire, como restos de piel, pelos de mascotas y polvo, por lo que una habitación con el aire filtrado es lo mejor. La temperatura ambiente ideal es inferior a 18 ºC, y la humedad debe ser del 15 al 50%. El hachís se oxida y oscurece cuando se elabora o conserva durante periodos largos a temperaturas elevadas, como de 27 a 32 ºC.
Lo siguiente es tener en cuenta la materia prima. Las hojas secas y curadas cubiertas de resina funcionan bien, pero el mejor hachís al agua se produce a partir de material congelado en fresco. Las hojas ricas en tricomas se cortan de plantas maduras, se ponen en bolsas de plástico para congelación, y se congelan.
La congelación preserva todos los terpenos y los cannabinoides presentes en la planta en el momento de la cosecha; durante el secado, el curado y el procesado del material suelen perderse cantidades significativas de ambos tipos de compuestos. Desinfecta a fondo la máquina, la manguera, las bolsas y los cubos con peróxido de hidrógeno. Forra el cubo de 75 litros con las bolsas de filtración, empezando por la bolsa más fina -25 micras-, y terminando con la más grande -160 micras-. Coloca la manguera de desagüe de la máquina en el cubo de filtrado. Pon una capa de hielo a modo de base en la máquina. Introduce la bolsa de 220 micras en la máquina, y añade el material.
Llena la bolsa hasta la mitad con 9 partes de recortes por cada parte de hielo. Ve alternando la adición de recortes y de hielo. Cierra la cremallera y ata la parte superior de la bolsa, y añade más hielo sobre la bolsa hasta alcanzar una altura a 20 cm del borde de la máquina. Añade agua hasta que llegue a 10 cm por debajo del nivel del hielo. Espera 15 minutos mientras los recortes se empapan de agua, y entonces añade más hielo y agua hasta que el agua quede bajo la superficie del hielo y éste se encuentre a 20 cm del borde del tambor de metal. Deja espacio para que la mezcla pueda agitarse. Pon en marcha la máquina para una agitación suave, y observa la acción. Utiliza cucharas de madera para ayudar a que la bolsa se asiente en el baño de agua helada. Añade más hielo y agua a medida que el hielo se derrita. El color del agua debería volverse completamente dorada en poco tiempo. Si usas una lavadora estándar, utiliza el ciclo delicado. No dejes que la máquina desagüe automáticamente.
Haz dos ciclos delicados de agitación, y deja que drene el agua a continuación. Durante este proceso de agitación en agua fría, los tricomas, congelados y quebradizos, se habrán soltado de la hoja, atravesando la malla de la bolsa de trabajo de 220 micras, y quedando sueltos en el agua helada. El agua se vuelve de color verdoso, y los aceites vegetales hacen que la superficie del agua espumee. Tras la agitación, la máquina bombea el agua cargada de tricomas fuera del tambor de lavado, hacia las bolsas de filtración montadas dentro del cubo de 75 litros.
El interior del cubo espumeará debido a las sustancias oleosas del cannabis. Sacude el cubo con cuidado para ayudar a que el agua atraviese por los filtros, y utiliza agua filtrada y fría en un pulverizador pequeño de presión previa para hacer que los tricomas caigan por las paredes de la bolsa hasta atravesar el filtro de 160 micras. Empieza a sacar las bolsas de una en una. Saca primero la bolsa de 160 micras. El material que hay en el fondo de la bolsa parece cieno de color verde grisáceo. Enjuaga por los bordes para reunir todo el material en el fondo, y saca la resina con una cuchara.
Saca la segunda bolsa, rocía con agua, sacude y repite la operación. El material de 73-159 micras es un poco verdoso, pero no tanto como el de la primera bolsa. Sigue moviendo, rociando y sacudiendo hasta que todo el producto esté reunido en el centro de la malla.
Los tricomas de menos de 70 micras atraviesan la malla, pero todo lo que mida entre 73 y 159 micras habrá sido retenido. Este rango de tamaño es el ideal para los tricomas. Los certámenes de concentrados sin disolventes normalmente son ganados por muestras recogidas en las bolsas de 73, 90 y 120 micras. No obstante, las variedades de hoja fina tienen tricomas más pequeños, y tienden a producir la mejor resina en el rango de 25 a 89 micras.
Tira de la bolsa hacia arriba. Pesará por la cantidad de agua contenida, con los poros obstruidos por los tricomas. Remueve despacio la emulsión mientras rocías agua por los lados. La malla retiene las glándulas y las partículas vegetales finas pasan con el agua. Sigue rociando, rotando y sacudiendo hasta que lo verde se haya ido, dejando lo que parece ser un montón de arena dorada. Saca la bolsa del todo, y retira la pasta mojada, depositándola en papel para hornear sobre una toalla, cartón u otro material que absorba bien la humedad.
La siguiente bolsa recoge los tricomas de 25 a 73 micras de diámetro. El material que aparece en la malla es una combinación de contaminantes verdosos y tricomas dorados. El objetivo es hacer que lo verde atraviese la malla, reteniendo el oro.
Al igual que hicimos con la bolsa anterior, tiramos de la bolsa hacia arriba; pesará mucho por el agua contenida. Los poros estarán obstruidos por los tricomas. Remueve despacio la emulsión a la vez que rocías agua por los lados. La malla retiene las glándulas al tiempo que las partículas vegetales más finas son arrastradas con el agua. Sigue rociando, rotando y sacudiendo hasta que lo verde se haya ido, y el resultado parezca un montón de arena dorada. Retira de la malla esta masa húmeda de aspecto similar a la arcilla, y deposítala en una malla de secado de 25 micras.
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Consejos

Comprueba las costuras para asegurarte de que las bolsas no están del revés. Inspecciona la manguera de desagüe de la máquina por si hay fugas.
Utiliza un sistema a base de gravedad, con bolsas y cubos suspendidos, para cuidar tu espalda. Compra bolsas con superficies amplias de malla, laterales duraderos y poros de micraje consistente (las bolsas baratas de eBay suelen tener poros con micrajes inconsistentes en el centro de la malla respecto a los bordes). Mantén las manos alejadas de los tricomas. Manicura en fresco y congela. Si haces hachís al agua con frecuencia, invierte en una máquina para hacer hielo. No es necesario usar tanto hielo cuando se trata de cubitos grandes: no se derriten tan rápidamente como los trozos pequeños.

Variedades

Las distintas variedades producen tricomas con formas y tamaños diferentes, así como cantidades diferentes de aceites y terpenos. A nivel microscópico, Blue Dream y Bubba Kush son la noche y el día cuando pasan por el agua. Los tricomas de Blue Dream son largos y finos, y puedes aumentar la temperatura y la humedad durante el secado. Los tricomas de Bubba Kush, Sour Diesel y OG Kush son cortos, gruesos y aceitosos, de manera que necesitan ser procesados a la temperatura más baja que sea posible, y el secado debe tener lugar a 4 ºC con la mínima humedad para conservar los olores de la resina.

Tamaño de las bolsas y cantidad

Esto puede variar. Puedes utilizar únicamente una bolsa de 25 micras y otra de 160, más la bolsa de trabajo de 220 micras, para simplificar al máximo. O puedes ir sacando porciones de resina cada vez más pequeñas, recogiendo el material en bolsas de 190, 120, 90, 73 y 45 micras.

Agitación

Los puristas utilizan a veces útiles tan básicos como un palo o una paleta para agitar a mano con suavidad el material en el cubo, dentro de la bolsa de trabajo; el precio está en el rendimiento. Un lavado de 30 minutos a máquina puede producir hasta 112 gramos de hachís de primera a partir de 1.000 gramos de materia prima de alta calidad. Menos agitación se traduce en un hachís más puro, pero en menor cantidad.

Secado

El secado es una fase comprometida, en la cual se intenta eliminar la humedad de la resina sin vaporizar los deliciosos y volátiles terpenos y aceites esenciales. El secado debe llevarse a cabo en una habitación con una temperatura de 4 a 20 ºC. El motivo de la baja temperatura es que algunos terpenos se evaporan a 21 ºC.
La humedad también es un factor a tener en cuenta, siendo óptimo un nivel entre el 30 y el 45%, aunque esto puede cambiar según la variedad. Puede lograrse un secado efectivo de distintas maneras, incluyendo los siguientes métodos: desmenuzado, tamizado, rallado y secado por congelación.

Métodos avanzados de secado

Desmenuzado

El método de desmenuzado consiste en separar la resina mojada en trocitos pequeños para poder esparcirlos sobre una superficie amplia.
Desmenuza la resina con rapidez con un cuchillo pequeño en una habitación fresca, formando hileras de material húmedo. A continuación, extiende las hileras en perpendicular. Esparce la resina desmenuzada sobre papel de hornear, manteniendo los trocitos tan separados como sea posible. Si no es posible contar con una superficie lo bastante amplia, la resina también puede secarse en cajas para pizza. Las cajas de cartón absorben bien la humedad, y son efectivas para proteger la resina de la luz y los contaminantes mientras se seca. El método de desmenuzado es el menos efectivo en lo que respecta al secado completo de la resina, ya que la humedad tiende a quedar atrapada en las pequeñas piezas de resina.

Tamizado

El método de tamizado da como resultado gránulos de resina muy pequeños, los cuales se secan completamente. Pon dos coladores y tres cucharas en el congelador. Tras el lavado en agua fría, la resina ha estado secándose sobre la malla de 25 micras. Envuelve la resina con la malla, y envuélvelo todo con papel toalla. Deja que se enfríe en el frigorífico durante 2 horas. Para poder emplear el método de tamizado, el material ha de estar frío y desprovisto de una humedad excesiva.
Pasadas 2 horas, saca del congelador uno de los coladores y una de las cucharas. Saca la resina parcialmente seca de la nevera, y ponla en el colador. Aplicando un movimiento circular, pasa ligeramente la cuchara fría sobre la masa de resina. Una fina lluvia de resina caerá en el papel para hornear (o la caja para pizza).
Sigue espolvoreando la superficie con la resina tamizada, teniendo cuidado de que ésta no se amontone. Cuando la resina empiece a pegarse al colador o a la cuchara, pasa a utilizar un nuevo utensilio congelado. Cuando la resina se calienta, se pega, haciendo casi imposible el tamizado, así que trabaja deprisa.
Deja que la resina se seque entre 3 y 14 días, dependiendo de la variedad y las condiciones de la habitación. Cuando la resina está seca, suena como los granos de azúcar al ser vertidos.

Rallado

El método de rallado es uno de los favoritos de muchos productores de hachís, y permite de manera fiable que la resina se seque por completo.
Mete en el congelador tres ralladores finos y la resina que ha estado reposando en la malla de secado. Es importante que la masa de resina esté congelada. Al día siguiente, saca un rallador y una masa de resina, y disponte a procesar la resina en una habitación fría. Empleando movimientos rápidos, ralla la resina sobre un trozo grande de papel para hornear (o una caja para pizza).
Deja que la resina se seque entre 3 y 14 días, dependiendo de la variedad y las condiciones de la habitación. Cuando la resina está seca, suena como los granos de azúcar al ser vertidos.
El principal inconveniente del método de rallado es que las cabezas de los tricomas son abiertas por la acción cortante del rallador, dejando escapar los terpenos. Además, las cabezas deterioradas son menos estables, lo cual acorta el tiempo que se mantiene fresco el producto.

Secado por congelación

El método de secado por congelación se ha convertido recientemente en una opción viable para lograr que la resina se seque al máximo. La idea básica consiste en hacer que el agua congelada dentro de la masa de resina se sublime en vapor, evitando por completo la fase líquida. En unas 24 horas, la resina congelada se convierte en algo parecido a arena seca.
Sea cual sea el procedimiento empleado, la clave es alcanzar un secado completo. Bajo lentes de aumento, el producto final tendrá el aspecto de montoncitos arenosos de cabezas de tricomas llenas, resinosas y pegajosas. Conserva la resina en un lugar fresco y oscuro, y no la prenses hasta que esté completamente seca.

Prensado y conservación: el paso final

El cannabis concentrado es el futuro del cannabis. Como se ha descrito anteriormente, puede utilizarse hielo y agua para separar de forma mecánica los tricomas de la planta, y los filtros pueden concentrar las glándulas en resina “suelta” o sin prensar. Un mayor refinamiento en el uso de maquinaria y del control de la temperatura y la humedad darán como resultado los concentrados sin disolventes más fuertes. El prensado de la resina sin refinar hasta formar bolas, barras o placas da lugar al hachís; el material puede ser consumido en todos los pasos del proceso, pero la elaboración de hachís es un proceso en dos pasos: primero, se recogen las glándulas; segundo, el material recogido se comprime en bloques o bolas.
El prensado del hachís incluye una combinación de fuerza y calor suave para condensar las glándulas en una masa sólida. La forma y el tamaño varían en función del método de prensado. Cuando se prensa a mano, el hachís suele tener forma de bola. El hachís prensado en plano puede parecer un trozo de piedra pizarra, con capas endurecidas que se desmoronan por los pliegues. El hachís prensado por medios mecánicos suele ser un bloque uniforme, como una pastilla de jabón.
El hachís también varía en cuanto a su color y su facilidad para ser moldeado. La variedad de marihuana empleada, el método de elaboración, la temperatura y la pureza de la resina influyen tanto en el color -que puede ir del amarillo anaranjado al negro carbón- como en la textura –que va desde blanda y moldeable hasta dura y quebradiza-.
El hachís se oxida y oscurece por la exposición a la luz, el oxígeno y el calor. Independientemente de su textura, el hachís de alta calidad debería ablandarse con el calor de las manos.
Los aficionados suelen afirmar que el efecto del hachís es más complejo que el de la resina sin prensar. En las zonas tradicionales de producción de hachís, la resina suele dejarse curar antes de ser prensada; a veces, durante un año o más. La mayoría de los productores de hachís modernos no esperan tanto.
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Consejo

Las temperaturas cálidas oxidan la resina sin prensar, mientras que el hachís es más resistente al calor siempre que haya sido prensado estando completamente seco. Cuando el hachís es prensado quedando humedad, se enmohece. Puedes conservar el material sin prensar en un lugar fresco y a oscuras. Una vez prensado, el hachís que se conserva en el congelador acusa poco el paso del tiempo.

Preparación del polvo de resina o de la resina al agua para la elaboración de hachís

Antes de disponerse a prensar el polvo de resina o la resina al agua, el material tiene que estar completamente seco. Para asegurarse de que se ha eliminado toda la humedad antes del prensado, seca el material una última vez. Pon la resina en un deshidratador de alimentos a mínima potencia, o en una alfombrilla calefactora para horticultura (ajustada a 23 ºC), en un microondas a baja potencia, o en un plato dentro de un congelador con sistema antiescarcha.
Las condiciones de vacío fomentan la evaporación de agua, evitando que el moho infecte el hachís y lo estropee. No obstante, cuando la temperatura de secado es superior a 24 ºC, se evaporan algunos terpenos, reduciéndose la fragancia única del hachís y los efectos.
El prensado transforma el material tanto a nivel químico como físico: las glándulas se calientan y se rompen, liberando los aceites pegajosos que contienen los cannabinoides psicoactivos, así como los terpenos, que son la fuente del olor, el sabor y un conjunto de efectos en el cannabis.
Los terpenos dan fragancia al hachís. Los olores y sabores característicos del hachís varían desde picantes o especiados hasta florales. Muchos terpenos son volátiles a temperatura ambiente. Cuando son inhalados, contribuyen al sabor y a la expansión de los pulmones (factor tos). La resina envejecida es más suave tanto en olor como en sabor, y provoca menos tos, ya que parte de los terpenos (no el THC) se han disipado.
La liberación y calentamiento de los cannabinoides los expone al aire. Esto tiene el efecto beneficioso de potenciar el THC por descarboxilación. La exposición continuada a la luz, el aire, el calor y la humedad conduce al deterioro del THC.
Puedes prensar el hachís a mano o por medios mecánicos. Los métodos manuales funcionan bien con cantidades pequeñas. Los métodos mecánicos requieren una prensa, y resultan convenientes, rápidos y eficientes. La siguiente sección describe un método manual fiable, y cubre el prensado mecánico.

Hachís de zapato

Este método de prensado te permite funcionar en modo multitarea. Mientras haces otras cosas, el hachís está siendo prensado de forma inadvertida dentro de tus zapatos.
El hachís de zapato es una forma sin complicaciones de prensar cantidades pequeñas de polvo de resina o de hachís al agua. Se envuelven unos gramos, normalmente 5 o menos, bien apretados en celofán o papel para hornear, dándole varias vueltas. Un trozo de cinta adhesiva evita que se abra el envoltorio. Haz un agujerito en el paquete para dejar que salga el aire. No uses bolsas de plástico porque la resina se pega al plástico, y la cosa se complica. Es importante, tanto por motivos científicos como psicológicos, que el material esté bien sellado antes de ponerlo en los zapatos.
Coloca el paquete en el talón del zapato. Los zapatos o las botas con suelas duras son mejores para el prensado que los zapatos de suela blanda, como las zapatillas de deporte, en los cuales la resina tarda más en estar lista.
El peso del talón y la presión dentro del zapato prensan la resina en una plancha de hachís con la ayuda del calor corporal. El prensado tarda entre 15 minutos y una hora de actividad estando de pie, pero se beneficia de trabajo adicional.
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Prensado a mano

El prensado a mano es un método para transformar en hachís unos pocos gramos de resina cada vez. Prensar a mano es conveniente al no precisar equipamiento, pero requiere una energía considerable, y los resultados mejoran con la práctica. Aglutinar el material puede resultar difícil a aquellos que no están acostumbrados a aplicar este método. El esfuerzo considerable que requiere un hachís bien prensado termina fácilmente con manos doloridas.
Este método funciona mejor cuando se emplea resina de calidad media o alta. Si la resina contiene una cantidad significativa de materia vegetal, será más difícil de moldear, y puede que no se aglutine adecuadamente. Para prensar a mano, toma una cantidad pequeña de resina, que quepa en la mano con comodidad; normalmente, unos pocos gramos como máximo.
Trabaja el material con una mano contra la otra hasta que empiece a unirse en una pieza sólida. A continuación, frótala entre las palmas de las manos, o entre la palma de una mano y el pulgar de la otra. Después de 10 minutos o más trabajando el material, empezará a cambiar de densidad. La resina seca y envejecida carece de parte de su pegajosidad original, y puede tardar más en adherirse; pero, si ha estado conservada apropiadamente, acabará cooperando aunque requiera más amasado. Cuando una pieza de hachís no ha sido prensada de forma adecuada, se deshace fácilmente a temperatura ambiente.
Si la resina es particularmente dura, y no se aglutina para formar una masa, caliéntala con suavidad. Envuelve el material en celofán para uso alimentario, asegurándote de que esté completamente sellado, y de que el aire haya salido. Envuelve este paquete con varias capas mojadas de papel de periódico, papel toalla o tela. Calienta el paquete en una sartén al mínimo de calor, dándole vueltas con frecuencia. No hace falta calentar el material durante tanto tiempo como usando otros métodos, ya que el único objetivo en este caso es que la resina se adhiera para poder amasarla en una pieza sólida.
Otra forma de lograr que el material se una es envolverlo de la misma forma, y prensarlo durante unos segundos por cada lado con una plancha a baja temperatura.

Prensado con botella de agua caliente

El concepto del prensado con una botella de agua caliente es similar al de prensar a mano. Sin embargo, se aplica más calor para derretir la cutícula cerosa de las cabezas de tricoma. Este método funciona con resina de calidad media o alta que esté completamente seca.
Deposita la resina en una superficie de celofán orgánico o papel para hornear. Dobla el envoltorio por la mitad. Hierve agua, y llena una botella de vino con este agua. Deja que la botella se enfríe durante 5 minutos. Apoya la botella caliente sobre la resina cubierta, y déjala quieta durante 30 segundos.
Observa a través de la botella cómo va oscureciéndose la resina al calentarse. Si el color cambia rápidamente, es señal de que la resina se prensará con facilidad. Si la resina apenas empieza a cambiar de color a los 30 segundos, requerirá bastante más trabajo. Mediante una serie de pasadas, haz rodar la botella sobre la resina aplicando una presión mínima. Deja que el calor derrita el material sin forzar, usando la presión de las manos. Da la vuelta al envoltorio, y repite el proceso por el otro lado.
A estas alturas, la resina no debería seguir amontonada, sino haberse convertido en una masa aplanada en mayor o menor grado. Abre el envoltorio con un movimiento rápido de muñeca. La resina debería estar pegajosa, y tener un buen brillo. Dobla la resina por la mitad dos veces, y vuelve a prensar de nuevo. Repite este proceso una vez más antes de poner en la palma de tu mano la resina calentada.
Para formar una “bola de templo” moderna, haz rodar la bola como si fuera una masa de arcilla. Hazla rodar con presión firme, comprimiendo la resina, y haciendo que salga el aire sobrante. La resina que tiene bultos, rayas y arrugas necesita seguir siendo trabajado. Continúa haciendo rodar la resina hasta que estés satisfecho con la masa obtenida.
Si la resina es de una calidad muy alta, el resultado será una masa brillante y completamente fundida de resina, lista para su conservación.

Prensado a máquina

Hacer hachís es pan comido con una prensa mecánica. Pueden utilizarse prensas para encuadernar libros. También hay esquemas en internet para construir una prensa utilizando un gato hidráulico. Las prensas hidráulicas accionadas a mano son una opción más barata para obtener un prensado potente. Otro método económico emplea un tornillo de banco, pero requiere cierta adaptación.
Para cantidades pequeñas, puede utilizarse una prensa de polen, junto a un picador de mano con tamiz de resina incorporado. El polvo de resina se introduce en el pequeño tubo de metal. Se pone el taco de tensión, y se enrosca la prensa de polen para cerrarla. Al día siguiente, el polvo de resina está prensado en un bloque de hachís. Muchas empresas ofrecen prensas de este tipo actualmente, incluyendo opciones fabricadas con acero inoxidable y una barra T de bajo par de apriete.

Conservación

Una vez que el hachís está prensado, puede mantenerse durante meses o, posiblemente, años con poco deterioro de su potencia y su sabor siempre que esté conservado de manera adecuada. Un congelador con sistema antiescarcha es el mejor sitio para conservar el hachís.
Los contenedores de metal, cristal o silicona son los preferidos para conservación. Los plásticos y la goma no se recomiendan porque los terpenos –responsables del sabor y el aroma del hachís- son compuestos más o menos volátiles que interactúan químicamente con el plástico o la goma, degradándose tanto el hachís como el contenedor. No obstante, esto sucede lentamente en condiciones de congelación.
Con el tiempo, la capa externa del hachís se oxida y pierde potencia. El interior, que está expuesto a niveles menores de luz y oxígeno, se mantiene potente. Recuerda que, aunque la luz, el calor, la humedad y el oxígeno estén presentes a niveles bajos, oxidan el exterior del hachís, acabando con su potencia.
Hacer hachís es una forma estupenda de preservar la resina mucho después de que el cannabis haya sido cosechado. Ya sea realizado en una cocina o en un laboratorio, el proceso de elaboración del hachís está al alcance de todo el mundo. Este proceso, ya se empleen los métodos de la vieja escuela o técnicas de nueva escuela, es relativamente sencillo: agitar para soltar los tricomas, recoger la resina, separar la resina por tamaños, secar la resina, y fumar y disfrutar.
El método a máquina

El Resinator original

Como tantas otras tecnologías relacionadas con el cannabis, el origen del Resinator fue cuestión de amor. El prototipo fue construido en 2008 por Travis Arnovick y James Watts. Este ingenio original basado en cubos fue montado utilizando cinta adhesiva, cuerda elástica con ganchos, malla de serigrafía y clips de papelería.
Una vez montada la maquinaria –un motor viejo de barbacoa para asar- ya estaba listo para funcionar. Este magnífico artefacto pasó por muchas pruebas antes de que fabricarse el primer Resinator listo para su venta, en 2011.
Antes de dedicarse al Resinator, los fundadores de la empresa solían pasar largos días y noches intentando maximizar la cantidad de resina que podían extraer de los recortes y demás restos, y pronto llegaron a la conclusión de que tenía que haber una forma mejor.
“Recogíamos las glándulas de resina usando diversos métodos tradicionales de la vieja escuela, pero estos procedimientos eran demasiado trabajosos, y requerían mucho tiempo”, afirma Arnovick. “Así que pensamos que tenía que existir una manera mejor, y quisimos prescindir del elemento manual en la ecuación, haciendo que el proceso estuviera mecanizado en su mayor parte. De forma que nos pusimos a diseñar una solución para este problema.”
El Resinator actual es un aparato rotativo de separación multiuso. Está patentado, y es capaz de procesar tanto en seco como en fresco y empleando congelación flash. La máquina emplea el método del tambor de tamizado en seco –ayudado por CO2, hielo seco y agua- para extraer la esencia botánica de las glándulas de resina de las flores y recortes frescos o secos.
Las bolsas para recoger la resina y las mallas intercambiables y lavables para el tambor, de diseño único, filtran la materia vegetal indeseada, los tallos y las partículas, dejando que sólo pasen los deseados tricomas a través de los tamices de alta calidad monofilamento con micraje preciso. La combinación de estos métodos e ingredientes aumenta significativamente el rendimiento y la eficiencia en comparación con otras técnicas de cribado.
Una de las características que diferencian al Resinator de la competencia son las mallas desmontables, sustituibles y lavables, que están disponibles en 8 tamaños diferentes, dependiendo del tipo de extracción o separación deseada. Otro aspecto importante del diseño es la utilización de CO2 líquido, el cual permite a los productores trabajar con materia vegetal viva, y extraer resina viva a partir de biomasa sin curar.
Este método de extracción es popular con distintas técnicas de rosin, como los sistemas de circuito cerrado, la destilación fraccionada o de ruta corta, y las extracciones a base de resina al agua de alta calidad. El CO2 líquido posibilita que la máquina congele, fracture y extraiga las glándulas y los tricomas de resina de la materia vegetal tanto curada como fresca; y que lo haga al instante, alcanzando rendimientos del 20% o incluso superiores en menos de 10 minutos.
Los fabricantes de tinturas, aceites, bálsamos y demás productos de uso tópico, comestibles y concentrados van a preferir siempre extractos puros, y el Resinator proporciona resina de alta calidad de manera consistente. El Resinator también puede usarse como máquina de manicura para las flores tanto frescas como secas, empleando una malla y CO2 para realizar hasta el 80% del trabajo.
“Dedicamos incontables horas a la investigación y el desarrollo, y pasamos por multitud de conceptos, cambios de moldes, diseños de malla, y motores”, explica Arnovick. “Tanto en los éxitos como en los fracasos, nos mantuvimos diligentes en nuestra búsqueda de la perfección hasta que acabamos encontrando la combinación ganadora. No éramos científicos de la NASA; sólo un par de soñadores con la pasión necesaria para hacer realidad nuestras ideas.”

Cómo usar el Resinator XL

El Resinator original extrae únicamente la esencia botánica pura de las glándulas de resina a partir de flores secas y recortes vegetales. Filtra la materia vegetal indeseada, los tallos y las partículas, dejando que solamente pasen los deseados tricomas, permitiendo dejar atrás el mundo de las extracciones con disolventes y sus residuos.
Pesa y mide los materiales al preparar una manicura en fresco o en seco. Deposita el material directamente en la cámara central del Resinator y cierra la cremallera de la bolsa de malla. Instala el circuito de CO2, y asegúrate de que el diodo de temperatura esté en la cámara.
Pon en marcha el Resinator a baja velocidad, e inyecta CO2 líquido durante 20-40 segundos. Es preciso que el tambor gire durante 1 minuto por cada 450 gramos de material. Añade hielo y agua directamente en la cámara, y déjala girar durante unos 20 minutos.
Pon las tres bolsas en un cubo, y conecta la manguera al Resinator. Haz que el agua de la cámara drene en el cubo.
Cierra la tapa del agujero para la manguera, y repite los pasos del hielo y el agua para hacer una segunda pasada durante otros 15-20 minutos. Suelta el agua restante de las bolsas en el cubo, y saca el material de las bolsas en una bandeja para dejarlo secar.

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