Por qué las plantas de THC tienen fibras más gruesas que el cáñamo industrial

Elizabeth Erhardt
08 Sep 2026

Durante décadas se ha asumido una regla no escrita en el sector: las variedades seleccionadas para uso medicinal o recreativo son compactas y ricas en resina, mientras que el cáñamo industrial se eleva en tallos finos y kilométricos diseñados para dar fibras textiles interminables. Sin embargo, un ensayo de anatomía vegetal desarrollado por la Universidad de Teherán y publicado en el Journal of Forest and Wood Productsha puesto a prueba este dogma bajo la lente del microscopio, analizando la biometría celular del cáñamoy sus tejidos de transporte. Los resultados aportan una perspectiva inédita para la industria de la biomasa: la verdadera huella morfológica entre quimiotipos no radica en la longitud de las hebras, sino en las dimensiones de su sección transversal y en la densidad de su pared celular.


Floema y xilema: los dos mundos dentro del tallo del cannabis

Para comprender el alcance del estudio, conviene diseccionar la anatomía del tallo de Cannabis sativa L., compuesto principalmente por dos tejidos vasculares con funciones biológicas y salidas comerciales totalmente distintas:

  1. El floema o fibras de líber (bast fibers): Corresponden al anillo exterior del tallo, situado justo bajo la corteza. En la planta viva transportan los azúcares sintetizados mediante la savia elaborada. Desde el prisma técnico, son fibras largas, elásticas y resistentes a la tracción, destinadas a la confección textil, papel de alta gama y biocompuestos plásticos.
  2. El xilema o núcleo leñoso (wood core o cañamiza): Ocupa la masa interior del tallo y se encarga de bombear agua y sales minerales hacia las hojas. En la industria del cáñamo, estas células son cortas, rígidas y quebradizas; constituyen la fracción leñosa que nutre el sector del hempcrete (hormigón de cáñamo), paneles aislantes y lechos higiénicos para animales.

Dada la distinta cotización y aprovechamiento de ambos componentes, comprender cómo varían sus células según la genética es prioritario para cualquier desarrollo agronómico.

 

Quimiotipo I frente a quimiotipo III: la prueba del microscopio

El equipo investigador tomó diez genotipos de C. sativa, organizados en dos grupos representativos: cinco genotipos de quimiotipo I (dominantes en THC y empleados para usos terapéuticos o psicoactivos) y cinco de quimiotipo III (con predominancia de CBD, característicos de las líneas industriales de cáñamo).

Tras cosechar y separar mecánicamente la corteza del cilindro interior, aplicaron el método de maceración de Franklin para disociar las células sin dañar su estructura. A continuación, midieron con precisión micrométrica la longitud celular, el ancho de fibra, el diámetro del canal interno (lumen) y el espesor de la pared celular en ambos tejidos, además de registrar la altura total del tallo y el espesor de corteza.

 

La longitud no discrimina; el ancho de la pared celular, sí

El hallazgo central del experimento derriba un sesgo muy común: no se hallaron diferencias estadísticamente significativas en la longitud de las fibras (ni en el líber ni en el núcleo leñoso) entre las variedades ricas en THC y las destinadas a cáñamo tipo CBD. Un tallo más alto no produce fibras intrínsecamente más largas a nivel unicelular.

La distinción clara apareció al evaluar el corte transversal:

  • Paredes más gruesas en plantas de THC: En las fibras externas del líber, los genotipos de quimiotipo I presentaron tanto una anchura de fibra como un espesor de pared celular significativamente mayores que los genotipos de quimiotipo III.
  • Lumen más amplio en el xilema del cáñamo: El análisis discriminante lineal (LDA) determinó que el tejido leñoso interno (xilema) mostraba canales internos (lumen) más abiertos en el cáñamo de quimiotipo III, coherente con una estructura orientada a una rápida circulación hídrica durante su crecimiento vegetativo.
  • Diferenciación funcional marcada: Las fibras del floema resultaron ser notablemente más largas y con paredes celulares más compactas que las del xilema en ambos grupos, confirmando su papel de contención mecánica externa frente a la función conductora del núcleo interior.

     

Repercusiones para el aprovechamiento de biomasa y fitomejoramiento

Aunque el análisis estadístico mediante componentes principales (PCA) constató un solapamiento morfológico evidente entre variedades —lo que impide clasificar un residuo vegetal a simple vista sin pasar por el laboratorio—, la correlación entre morfología y genética abre puertas de gran valor práctico:

  • Selección agronómica de precisión: En programas de breeding, elegir parentales evaluando la sección transversal y el grosor de pared permitirá orientar los cultivos hacia fibras con mayor resistencia o conductividad térmica óptima para bioconstrucción.
  • Valorización de subproductos de cannabis medicinal: Los cultivos de quimiotipo I bajo licencia suelen descartar masivamente los tallos tras la manicura de sumidades floridas. Al comprobarse que sus fibras de floema poseen paredes celulares densas y gruesas, esta biomasa secundaria revela un notable potencial de revalorización para refuerzos industriales o pastas técnicas, evitando que se gestione como mero residuo agronómico.
     

Fuente: Cross-sectional fiber dimensions rather than fiber length distinguish fiber and drug types of Cannabis sativa (Sharifi et al., 2026).

 

Este artículo se publica con fines divulgativos y técnicos vinculados a la bioeconomía y la botánica agrícola. En España, la producción y aprovechamiento de Cannabis sativa están sujetos al marco legal de la Unión Europea para cáñamo industrial certificado con semillas autorizadas en el Catálogo Común europeo, o bien a las autorizaciones expresas emitidas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) en caso de fines médicos o científicos.

 

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