La importancia de los metabolitos secundarios para tener un cultivo de marihuana de calidad
En cada fase de su vida, la planta genera distintas sustancias que cumplen funciones específicas para su desarrollo, protección y reproducción. Los metabolitos primarios son compuestos esenciales para el crecimiento y supervivencia: azúcares, aminoácidos, lípidos. Los metabolitos secundarios son compuestos no esenciales para la supervivencia inmediata, pero muy importantes para la defensa, la adaptación, la reproducción y la calidad del producto final en cuanto a propiedades psicoactivas y medicinales. Entre estos se encuentran terpenoides, cannabinoides, alcaloides, antocianinas y flavonoides. Para entender cómo cumplir el objetivo de obtener el mejor producto final, hay que entender que la calidad de este tiene que ver con los metabolitos secundarios. Y para entender cómo proporcionar esos elementos, hay que entender lo que es un suelo orgánico, un suelo vivo.
Para entender lo que es una planta hay que entender lo que es la nutrición vegetal.
‘‘Porque si no, no entendemos lo que es una planta.’’ Comenta Eduardo Franquiz Alemán, maestro cultivador orgánico. ‘‘Entendemos parte de lo que es una planta, pero no entendemos lo que es una planta. Para eso tendríamos que entender lo que es un bosque y cómo se alimenta un bosque. Partiendo de allí, podemos empezar a introducirnos en ese suelo, cómo funciona, qué es la materia orgánica, cómo son esas interacciones entre la parte física, la parte química y la parte biológica del suelo. Esa interacción que hay, ese trinomio, esa ecuación. ¿Cómo se entiende esa ecuación? La materia orgánica, las hoja y ramas que caen. ¿Cómo empieza su descomposición? ¿Quiénes son esos seres que actúan y que empiezan a descomponer esa materia orgánica? Empieza allí la digestión del suelo vivo, que integra una serie de gases que hay en la atmósfera’’.
A partir de ese momento empieza todo un proceso, en el cual ya hay una relación física y biológica. En ese momento hay una parte física, que es la materia orgánica de origen vegetal, y una parte biológica en la que están empezando a actuar una serie de microorganismos que van a descomponer la proteína. Ésta se transforma en aminoácidos, enzimas, coenzimas, y demás elementos. Podríamos decir que los aminoácidos son los caballos de fuerza en el suelo, son los que le van a dar una energía bastante potente.
Descomposición, putrefacción, fermentación, oxidación. Procesos hermanos.
Don Eduardo continúa: ‘‘Toda esa proteína se descompone en aminoácidos, y se descompone también en carbono. El carbono va a ser el elemento fundamental. Sin carbono no existiría vida. Al ir descomponiéndose esa materia orgánica, entra en acción otro tipo de microbiología, que empieza a crear estructuras en el suelo. Esta incluye los hongos, los actinomicetos y descomponedores y estructuradores del suelo semejantes. Sigue ese proceso de digestión en el suelo, y empieza a entrar una concentración de carbono a través de la descomposición de la materia orgánica mientras comienzan también a movilizarse los minerales. Estos son puestos a disposición de la planta gracias a una microbiología específica’’.
En función de la fase en que se encuentre la planta, los distintos microorganismos le dan los minerales que ella necesita. La absorción de determinados nutrientes depende del estado fenológico en que se encuentra la planta: si está en desarrollo vegetativo, floración, maduración o reposo.
La digestión dentro de un suelo orgánico
Así funciona el aparato digestivo de la planta desde un punto de vista de un suelo orgánico, no artificial. Se desarrollan naturalmente los tres únicos tipos de energía que existen en la naturaleza: la energía para el crecimiento, energía para la reproducción y energía para la protección. Continua Eduardo Franquiz: ‘‘Para que exista todo eso, tiene que existir lo que nosotros llamamos el río oculto, que es todo un complejo de hidratación en el suelo, en el cual hay una serie de reacciones donde intervienen distintos ácidos’’.
De estos ácidos, uno muy importante es el ácido carbónico. Es el que va a activar otros tipos de ácido, como el ácido shikímico, el cual va a hacer que se activen los metabolitos secundarios y que empiece a desarrollarse un tipo de microbiología que llamamos ‘endófita’, o bien, la que va a vivir luego dentro de la planta misma. Esa microbiología endófita tiene funciones fundamentales, especialmente en la producción de semillas y flores.
‘‘Esa microbiología endófita se preserva dentro de la semilla, que juega el rol fundamental en la evolución de la especie que estamos trabajando. Sin la microbiología endófita no habría evolución. Si nosotros queremos que una planta vaya evolucionando de forma natural, la microbiología endófita juega un papel fundamental, pues la especie tiene que ir pasando su microbiología de generación en generación. Por eso una planta siempre va evolucionando, nunca es la misma, salvo que cojamos esquejes’’.
Memoria genética con microbiología endófita
Nosotros, como seres humanos, tenemos un problema: si perdemos un órgano vital, nos morimos. Eso nos pasa a nosotros los animales, a los vegetales en cambio no. Los vegetales, dice Eduardo Franquiz, ‘‘tienen tres órganos: raíz, tallo y hoja. Las flores y los frutos son hojas modificadas. Los herbívoros se los comen, pero ellas son resilientes, porque están descentralizadas, no tienen órganos centralizados. Por eso podemos reproducirlas a través de esquejes. Sin embargo, para que haya evolución hay que pasar por la semilla, y para pasar por la semilla se necesita esa microbiología endófita, pues entra dentro de su código genético y pasa la información de lo que vivió’’.
‘‘Si en unas condiciones ambientales, sufrimos una crisis ecológica, cambios de temperaturas y cambios pluviométricos, la planta recoge esa información porque eso lo ha vivido ella durante su evolución. La siguiente generación tendrá esa información e intentará desarrollar una capacidad adaptativa para estas nuevas condiciones. Queda dentro de su memoria genética. Eso es la semilla, imagínate. La genética natural no viene de cualquier parte del mundo, mezclada con otra parte del mundo’’.
‘‘Una planta sin memoria de evolución genética en la naturaleza, es artificial. Es una planta asistida, igual a una persona en el hospital, es lo mismo. Como está asistida, tiene un proceso nutricional artificial que no proviene de la microbiología del suelo. Su comida no está procesada por la microbiología endófita. Y es que justamente a través de esta microbiología endófita y de ciertos ácidos, sobre todo el ácido shikímico, se desarrollan los preciados metabolitos secundarios’’.
¿Por qué son estos metabolitos tan importantes para el producto final?
Responde Eduardo F: ‘‘Porque son los que contienen, sobre todo en el caso del Cannabis, los principios activos tales como los cannabinoides, terpenoides, flavonoides, etc. Los metabolitos secundarios son los que hacen la función de reducción del oxígeno para que no mueran las células vegetales. En este nivel nos movemos entre la fermentación y la putrefacción, entre la oxidación y la antioxidación, los principios biológicos y los criterios agronómicos. Nunca es posible separar el mundo mineral del mundo microbiológico, están juntos. La planta dentro de sus principios biológicos de nutrición reconoce variedad, diversidad de nutrientes, y constancia’’.
‘‘Por eso es la microbiología transportadora en el suelo la que le va a ayudar al cambio de fase de la planta, le transmite la energía que necesita en forma de azúcar. Si nosotros miramos el estado fenológico de una planta, la semilla al germinar tiene un almacén de alimentos que le sirve a la planta para su primera fase, que consiste en desarrollar el sistema radicular y erguir el tallo hasta que las hojas verdaderas puedan empezar a hacer fotosíntesis’’.
Variedad versus cantidad
La planta en su germinación y en el desarrollo vegetativo necesita mayor concentración de algunos minerales y poca diversidad. Cuando pasa a floración, necesita menos cantidad y mayor diversidad. Cuando se trata de una planta que da frutos, en la fase de fructificación, necesita todavía mayor diversidad mineral y menores cantidades. En el momento que más necesita la planta variedad de minerales es en la fase final de maduración. En pocas palabras, a lo largo de la vida de la planta, vamos de menos a más, en cuanto a diversidad mineral, y de más a menos, en cuanto a cantidad mineral.
Es igual que nosotros como animales. Al principió el bebé toma un solo alimento, la leche materna, en cantidades enormes, en proporción a su tamaño. A medida que vamos creciendo nuestra dieta se va diversificando y las cantidades se van gradualmente reduciendo, hasta el fin de nuestra vida. Para asegurar una edad adulta y mayor saludable, la clave está en reducir la cantidad, pero aumentar la variedad de nutrientes.
Cuando hablamos de la microbiología de la planta ¿Quiénes son estos microorganismos?
Responde Eduardo F: ‘‘Es una buena pregunta porque muchas veces ni sabemos quiénes son. Según los estudiosos, conocemos el 5% de estos organismos, que sabemos tienen una relación directa con los minerales. Esa relación es la que va a hacer que los minerales estén solubilizados y puedan permanecer dentro del tejido de la planta, hacen que la planta pueda tomarlos, metabolizarlos y mantenerlos, desde el principio hasta el final’’.
‘‘Pero para eso tiene que haber un suelo orgánico y tiene que haber una serie de reacciones con los ácidos en el suelo, y para que haya esos ácidos en el suelo tiene que haber todo un proceso de digestión inicial. Podemos decir que el suelo tiene distintos estómagos y cada estómago cumple una función. En la última fase de digestión, que es cuando empiezan a trabajar el ácido carbónico, el ácido shikímico y demás, es cuando aparece este tipo de microbiología que es la que es capaz del milagro de la vida: de pasar de un mundo inorgánico, inanimado, que es el mundo mineral, a un mundo orgánico, animado, que es el vegetal’’.
La planta sabe lo que necesita
Nosotros nunca entenderemos la totalidad de la naturaleza. Entenderemos parcialmente algunas manifestaciones, pero nunca entenderemos cómo funciona realmente. A lo mejor, en un momento, le interesa a la planta irse a flor y entonces se fertiliza, va a flor y manda una señal al suelo automáticamente a través de los canales enzimáticos, y le dice a la microbiología específica que va a solubilizar el fósforo: ‘‘mira, que me voy a flor necesito fósforo. Toma la energía que tú necesitas (carbohidratos transformados en forma de azúcar) que la tengo aquí retenida en mi sistema radicular, tómala que me voy a flor y necesito fósforo’’.
Y así, comenta Eduardo F, la microbiología específica que moviliza ese mineral específico le manda el fósforo para que la planta vaya a flor. Pero esta relación se ha perdido en tiempos modernos de agricultura artificial. ‘‘Vivimos en una sociedad muy agresiva y muy egoísta, donde todo ese proceso viene inducido. porque hemos perdido un tipo de microbiología que antes teníamos y que está relacionado con la solidaridad y el intercambio’’.
‘‘La agricultura industrial es lo opuesto de la solidaridad. Es una agricultura que enferma al suelo. La condición actual del planeta nos está llevando a una situación de enfermedad, de caos, de erosión terrible, y el suelo lo tenemos que ver a nivel de ecosistema como el aparato digestivo del planeta. El planeta es un organismo vivo, lo que están haciendo los cultivadores de María que utilizan técnicas orgánicas es intentar crear una copia idéntica a este modelo natural’’.
‘‘Esto trae una serie de reacciones a nivel psíquico y físico. Absolutamente no se crea agresividad cuando el producto es puro y limpio. Es interesante, he visto que en los últimos años se ha desplegado un comercio muy agresivo del Cannabis. Yo me reía cuando la gente venía a la finca a buscar productos, porque la clave es la siguiente: la diversidad microbiológica hace que se manifieste una diversidad mineral, y esa diversidad mineral se manifiesta como una calidad de producto superior’’. Con una microbiología equilibrada, la planta será resistente a las enfermedades y producirá cosechas superiores.
Artículo escrito por Yakandi y publicado en la revista Soft Secrets 06 del 2025, editado para internet por Hugo Madera.
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