Uruguay lidera ranking cannábico de Naciones Unidas 2026, sigue Chile
El último ranking de uso de cannabis de Naciones Unidas coloca a Uruguay como el país que más cannabis usa de América Latina y El Caribe con 12,3% de su población. Lo sigue Chile (10,64%), y el tercer lugar habría sido para Argentina (10,3%).
Ranking cannábico 2026 según Naciones Unidas
En el ranking de uso de cannabis en América Latina 2026 Uruguay retuvo el podio, Chile la medalla de plata y el bronce fue para Argentina. Pero este conteo es un engaño. Al menos para quienes usamos cannabis y conocemos las dinámicas de los usuarios.
Para empezar, pocos usuarios están dispuestos a declarar que usan cannabis con toda la paranoia institucional, policial, militar, de la aplicación de las leyes y de la sed de medicalización de los programas de “tratamiento”.
¿Por qué Uruguay lidera ranking de uso de marihuana en América Latina?
Es probable que en Uruguay, al tener el marco más sólido de regulación del cannabis, una cultura de uso muy arraigada sin tabú, donde las instituciones públicas terminaron por admitir el uso de cannabis responder a un encuestador positivamente sea más fácil que hacerlo en Venezuela.
Otro de los grandes problemas de querer hacer un ranking de cannabis desde la Oficina para la Lucha Contra el Crimen y el Delito de Naciones Unidas, es que mucho países no envían a tiempo o no construyeron sus indicadores.
Baja el uso de cannabis entre jóvenes latinoamericanos
Hay mucha información que se desprende del World Drugs Report 2026. Como que el consumo entre jóvenes está a la baja o por lo menos bajó a los niveles de 2015. Y en países como Uruguay ha bajado considerablemente entre usuarios en edad de educación secundaria.
Y también hay dato tragicómicos en países con pobre conocimiento y desarrollo de estudio o comprensión de las dinámicas del uso de marihuana que sigue satanizada como en el siglo pasado. Por ejemplo, Belice, Perú, Venezuela, El Salvador, Nicaragua o Panamá son los países donde el cannabis es el principal o una de las drogas por las que más se lleva o se busca un tratamiento.
Claramente, una estupidez que muestra por qué es más fácil echarle la culpa al cannabis de los problemas que tienen los jóvenes al costo de no ayudar a los jóvenes en los verdaderos problemas que pueden tener como los de integración social al mercado de trabajo, a la educación, a vivienda y/o diagnósticos oportunos y tratamientos científicamente validados en salud mental.
Así las cosas, felicitaciones Uruguay por poder hablar del tema. Y qué pena que el cannabis siga tapando la falta de respuestas para una vida digna de las juventudes latinoamericanas.
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