Paso a paso: guardar, secar y curar el cannabis

Es probable que ya hayas curado. Pero si cultivaste una variedad de cosecha tardía, es probable que debas leer esto. En cualquiera de las dos hipótesis, el curado y el guardado del cannabis requieren de la misma paciencia que en otros procesos del cultivo.
Aunque ya hemos insistido bastante con el secado y el curado, retomamos una vez más algunos conceptos, nunca está de más repetir algo tan importante. No querrás que al final de un año entero de trabajo se te pudra la cosecha por la impericia. Ahí vamos.
Al secar la planta hacemos que pierda hasta un 75% de su peso total. Esto es una pena, los cogollos han salido regordetes pero luego del sacado pesarán bastante menos. En este proceso es que los más de 100 cannabinoides contenidos en las cápsulas de los tricomas pasarán de su forma ácida a su forma consumible.
En definitiva, no nos interesa el peso de los cogollos en sí, sino la evolución a nivel de las cápsula que están esparcidas alrededor de la flor, estos tricomas son los que le dan al cannabis su efecto y son los que más hay que cuidar. Si vas a secar los cogollos y puedes regular la humedad del ambiente déjala en un 35%. Si lo vas a hacer sin un climatizador, y/o vives en un sitio húmedo como yo, poda bien hojas y hojuelas y deja colgando los cogollos en un lugar ventilado, bien ventilado.
Luego que los cogollos quedaron bien secos, y ventilados para que no agarren humedad, después que la clorofila se evaporó y el almidón desapareció de nuestros amados cogollos, podemos empezar a hablar de curado.
Este proceso es el que aportará el sabor —y en buena medida también—, la potencia. El curado debe ser lento, al igual que el secado. El sacado lleva menos tiempo, pongamos por caso unas tres semanas —el período varía según la cepa, la humedad y otras cuestiones medioambientales—.
El almacenamiento de cannabis lleva meses, ya que los cannabinoides se desarrollarán lentamente. Y los terpenos también aportarán su máximo de fragancia con el tiempo de guarda. Este proceso requiere tiempo, lo irás notando, las flores tendrán cada vez mejor olor y también un porte más definido, majestuoso.
El sabor y el olor agradable, característicos de la buena hierba, tiene por corolario una placentera experiencia al fumarlo. Un tono suave, absolutamente alejado del raspado y la tos que proviene muchas veces de un mal curado, o de un exceso de agroquímicos y raíces mal lavadas.
El proceso de curado es fácil pero hace la diferencia entre un buen cogollo, un cogollo más o menos y uno malo. No te dejes llevar por las apariencias. Un cogollo en su interior puede seguir húmedo mientras que su apariencia exterior puede parecer seca, curada. El cogollo se va curando de afuera hacia adentro.
Cuando observamos que este proceso está en marcha, es probable que el tallo haga un sonido tipo crack al doblarlo. Ya no se doblará como una goma, sino que la rama se quebrará. Aquí es cuando conviene acondicionar los recipientes finales. Hay que lavar con hipoclorito (lejía) frascos, bollones, tuppers, lo que hayas elegido para guardar los cogollos.
Personalmente en este momento, quito definitivamente los tallos de las flores y pongo los cogollos en cajas de madera durante unos días, hasta que el cogollo no termina de estar seco del todo, pero cuando la humedad ha retrocedido lo suficiente. Entonces los pongo en un frasco de vidrio de tapa hermética.
En los potes de vidrio herméticos los cogollos irán perdiendo su humedad a un ritmo mucho más lento que antes. En mi zona, el Río de la Plata, puede pasar un mes y más antes que esto ocurra. Sé que en la región andina pasa en menos tiempo por la baja humedad. Conviene abrir los frascos cada día o día por medio, conforme pasan los días, para airear las flores. Dejarlo cinco minutos abierto hace que esa evaporación ocurra en un momento del día y que se enlentezca durante la mayor parte de la jornada. Mientras están abiertos observa que no haya hongos ni haya quedado alguna plaga, pueden aparecer y joder todo el bollón. En ese caso conviene tirarlo íntegro.
Hay varios entendidos que aseguran que el mejor momento del secado ocurre tras cuatro a seis meses. Aroma, sabor, potencia estarían en su punto óptimo. Es cierto que el cannabis al año ya no es lo mismo que fue meses atrás. Para los cogollos que sé que voy a fumar más adelante abro menos los frascos en este primer período y luego también. Busco los cogollos más chicos para esto, así podría identificar más fácilmente la aparición de hongos. Además, un cogollo chico se cura antes que uno grande, por razones obvias.
Conforme van pasando las semanas tiendo a abrir menos los frascos porque se nota que el cogollo quedó curado. Y en algún momento hasta lo olvido. Solo los abro cuando es el tiempo de tirarse en el sofá por algo de relax extra.
Una vez más lo obvio: los frascos deben estar en lugares lo más seco posible (aunque no tanto en localidades de baja humedad). Los cogollos van a seguir siendo receptivos a los hongos porque son receptivos a la humedad. Los cogollos deben quedar en un sitio oscuro. Esto es básico para que no se degraden los cannabinoides que mientras se están curando, en realidad desde que cortas la planta, son fotosensibles y pierden todo su esplendor.
El curado de cannabis lleva su tiempo. Así que relájate y disfruta que lo mejor siempre está por venir.

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