Hachís casero al agua con restos de poda

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En casi toda América latina es poco frecuente probar hachís. De vez en cuando, un amigo vuelve de Europa y logra pasar un par de gramos por la frontera para deleitar a sus más cercanos. Pero más allá de eso no pasa. Para los que sienten simpatía por esta forma de consumir cannabis, para los que simplemente quieren variar o para los que no saben qué hacer con ese resto de cosecha demasiado buena como para tirarla, pero no lo suficiente para fumarla, he aquí el resumen paso a paso y en versión casera de los primeros
métodos de separación de la resina con agua, para hacer hachís.

Hachís casero con de restos poda: inicio

Se pueden utilizar sencillos mecanismos caseros para extraer hash separándolo del resto del material de las plantas a través del agua. El principio básico es la diferencia de flotabilidad entre los tricomas y el resto de materia vegetal. Los tricomas se hundirán en el agua, mientras que la mayoría de material de la planta flotará.
Los grandes cogollos son sexys, deseables, y atraen de lejos la mayor atención pero, ¿qué pasa con el resto? Después de la cosecha, los recortes y cogollos más pequeños pueden suponer un buen montón de marihuana. En un momento u otro, muchos cultivadores acaban con una bolsa llena de material que no les interesa. Con un pequeño exceso en el curado se podría lograr un tarro de segunda. Lo que propongo es tener un tarro a mano para recoger este material hasta reunir suficiente para trabajar con ello. Eso sí, hay que asegurarse de que esté bien seco antes de meterlo en el tarro para que no salga moho.

Hachís casero con 45 gramos de poda

Yo empecé con 45 gramos de recortes más otros gramos de hierba que había desechado por el sabor. Si no lo está ya, sécalo un poco más de lo normal, porque lo que quieres es molerlo en partículas diminutas. Utilicé un colador metálico de cocina para convertirlo en un polvo grueso. Se pueden obtener resultados más puros volviendo a colar el polvo, o con un molido más fino.

Después de colarlo, mete el polvo en un recipiente con cierre, preferiblemente irrompible. Asegúrate de poder llegar al fondo del recipiente, ya que la parte que necesitas se hundirá hasta el fondo. No intentes poner demasiado en una sola tanda, si las capas son excesivas, la eficacia se resentirá.

Llena 3/4 del recipiente con agua. Ciérralo y agítalo bien. Déjalo asentarse sin interrupciones durante una media hora. El material se separará en una parte que flota, otra que está hundida, y en medio de ambas, una banda semitransparente.

Saca cuidadosamente con una cuchara todo el material que flota. Si estás en fase abstemia, puedes utilizar este para hacer un segundo pase o para hacer una infusión o una mantequilla ligera.

Luego, elimina todo el líquido que puedas de arriba, intentando no tocar lo del fondo.

Utilizando un filtro de café o una capa de una toallita de papel, extrae el sedimento del fondo del recipiente. Eso es el hash de agua. Sécalo por completo. Si se queda húmedo mucho tiempo, aparecerá el moho, por lo que hay que secarlo muy bien antes de guardarlo.

Una vez seco, me quedó una bola de unos 6 gramos que prensé ligeramente en forma de corazón y se puede fumar así, tal cual, o bien con un poco de calor y prensado; el kif se derretirá convirtiéndose en hash. Un hachís casero con restos de poda que ibas a tirar.

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