Seguridad en interior

Seguridad en interior

Más vale prevenir que dejar de cultivar

 
Los problemas que pueden surgir cuando cultivamos en interior son incalculables, y no solo en lo que concierne al desarrollo de las plantas, sino también en cuanto a la seguridad del sitio o del propio cultivador. Un cultivo discreto y bien preparado es uno de los pilares más importantes que debemos tener en cuenta, si pretendemos seguir cultivando cannabis durante mucho tiempo.
Además de tener unos mínimos conocimientos sobre el cultivo del cannabis, debemos asegurarnos de que el sitio donde cultivamos hierba esté correctamente montado y que pase totalmente desapercibido.
En ello influyen dos factores determinantes: lo seguro y bien preparado que esté el cuarto y la discreción del cultivador. Si alguno de estos factores falla, se pueden llegar a tener graves problemas, que pueden ir desde perder la cosecha a, en los peores casos, la casa, además de tener que enfrentarse a la justicia.
En los jardines de interior confluyen infinidad de aparatos y elementos que pueden causar un desastre, como una inundación o un incendio. También se puede llamar con facilidad la atención de algún vecino por algún ruido fuera de hora, por el inconfundible olor a hierba que desprenden las plantas en floración o por un pequeño haz de luz que se escape por una rendija.
Seguridad en interior
Que todo ello esté controlado y que el cuarto y sus alrededores no nos den un disgusto es nuestra labor como cultivadores. El cannabicultor es el encargado de revisar que todos los aparatos eléctricos funcionen correctamente, que el agua esté en un sitio seguro lejos de la electricidad, que los ventiladores, extractores o balastros no emitan demasiado ruido y que el olor de la hierba no llegue a ser reconocido por los vecinos.
También depende de la actitud del cultivador evitar ponerse en el punto de mira fumando marihuana en el portal y el ascensor, llevando sacos a la vista o con entradas y salidas continuas de gente al domicilio. Cuantas menos personas sepan donde se encuentra tu cultivo y lo que haces mucho mejor.
Numerosos problemas vienen por hablar o enseñar más de lo que se debe a un amigo o conocido que no lo era tanto. Hay que hacer las cosas bien desde un principio, revisar periódicamente que todo funcione de manera adecuada, tomar las precauciones oportunas para que el jardín pase inadvertido y ser prudentes con nuestra actitud y forma de funcionar de cara a los vecinos. Todo esto es primordial si queremos tener un cultivo próspero y perpetuo, que nos dé abundantes cosechas de calidad y pocos quebraderos de cabeza.

Iluminación

Las bombillas utilizadas por los sistemas de iluminación que se usan para cultivar marihuana son muy potentes. La intensidad y el color de luz que puede escaparse por una persiana mal cerrada, o por un agujero mal sellado, puede ser suficiente para captar la mirada de algún vecino o transeúnte.
El horario de encendido y apagado de estos equipos cambia únicamente al reducir el fotoperiodo para inducir la floración, por lo que no es difícil percatarse de que haya un cultivo, cuando vemos una luz espectacular que se enciende o deja de funcionar siempre a la misma hora.
Además de asegurarse de que la ventana esté bien cerrada, podemos usar alguno de los plásticos reflectantes que hay en el mercado, que son opacos, por lo que además de aprovechar la luz reflejada hacia las plantas evitaremos que haya fugas.
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Ruido

Un cuarto de interior bien montando emite mucho ruido. Si vivimos en una comunidad, debemos extremar las precauciones y poner los medios para evitar que llegue a oídos de alguien lo que estamos haciendo. Las bombas de agua, los balastros y los ventiladores o extractores en mal estado o sucios pueden hacer mucho ruido y ser oídos por el vecino de al lado.
Hay que limpiarlos periódicamente para que funcionen en óptimas condiciones. El sistema de ventilación es, con diferencia, lo que más aumenta los decibelios de un jardín. Los extractores emiten más ruido que ningún otro aparato.
Un controlador de potencia sirve para reducir las revoluciones a las que funcionan estos aparatos, a la par que nos ayuda a reducir el nivel de ruido que emiten. Las cajas de insonorización y los tubos de aluminio flexible aislado que se usan para la entrada y salida de aire, a través del extractor, también disminuyen en gran cantidad los ruidos y vibraciones que estos generan. Si es necesario, podemos insonorizar el techo y las paredes si son demasiado finas.
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Electricidad

Los cuartos de cultivo interior están llenos de aparatos eléctricos y muchos metros de cable. Estas instalaciones consumen una gran cantidad de electricidad y pueden convertirse en una trampa mortal si no se hacen las cosas a conciencia.
Si no se tienen unos mínimos conocimientos sobre electricidad, lo mejor que se puede hacer es pedir ayuda a alguien de confianza que esté cualificado, para asesoraros acerca del estado de la instalación eléctrica y sobre el montaje del cuarto.
Un gran número de incendios se producen por una mala instalación, por un mal cableado de los aparatos eléctricos o por ignorancia del cultivador, al superar la potencia máxima de la instalación.
Debemos conocer la potencia que puede soportar la vivienda y no sobrepasarla en ningún caso. Conviene también dejar un margen de seguridad de un 20-25% de la potencia máxima de la que podamos disponer.
Un extintor a mano es el mayor aliado que encontraremos en caso de que tengamos que sofocar un incendio en casa. Los hay que saltan automáticamente cuando se sobrepasa determinada temperatura, por si no estamos presentes en ese preciso momento.
También hay que extremar la precaución con el agua que tengamos en el cuarto y cuando estemos regando para que no suframos un accidente o nos electrocutemos. Para evitar que esto ocurra, lo mejor es tener todos los cables, balastros y demás aparatos alejados del agua y del suelo, fijados a una altura suficientemente segura para que no den problemas, ni molesten, cuando tengamos que trabajar en la sala.
Acordaos siempre de usar guantes y ropa adecuada, y sobre todo no olvidéis desenchufar los aparatos o cortar la corriente, cuando estéis manipulándolos o trabajando con la instalación.
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Agua

El agua es otro de los elementos que pueden causar un gran desastre en nuestro jardín. Unida a la electricidad, la mezcla puede ser mortal, como ya se indicó en el anterior apartado. Pero sola también puede causar bastantes destrozos.
Muchos jardines se inundan por olvidarse el grifo abierto mientras se estaban llenando las garrafas, o porque un manguito del agua de riego se soltó y todo el depósito se desparramó por el suelo.
Esto puede causar numerosos destrozos en la cosecha y mobiliario del propio cultivador. Puede provocar un incendio, generar un accidente o inundar la casa del vecino y que éste llame a los bomberos, éstos a la policía, y que al llegar a casa, en vez de un cappuccino encuentres un enorme jaleo con el que no contabas.
Un buen plástico en el suelo, -a modo de piscina-, y bien fijado a la pared que pueda soportar una gran cantidad de agua puede ser nuestra salvación. También existen sensores que detectan si hay una fuga y cierran automáticamente el paso del agua. En caso de encontrarnos con una inundación o un escape de agua, lo primero que debemos hacer es cortar la corriente.

Olores

El intenso y característico olor que desprende la hierba es probablemente el apartado que más tienen que cuidar los cultivadores para no ser descubiertos. Debemos extremar la precaución en este punto o el aroma se extenderá por todo el edificio.
Los filtros de carbón activo, los ionizadores y ozonizadores nos ayudaran a disimularlo o eliminarlo por completo. Lo ideal es utilizar un potente filtro anti-olor en el cuarto antes de que el aire pase por el extractor hacia el exterior. En las cercanías del cuarto, podemos usar los ionizadores y los ozonizadores. Ambos son ideales para camuflar cualquier resto de olor que pueda escaparse.
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Relaciones sociales

Es fundamental llevarse bien y mantener las formas con los vecinos. No oler a marihuana y menos fumar en el edificio. Debemos usar guantes siempre que trabajamos con marihuana, en especial cuando estamos manicurando los cogollos.
También es aconsejable ducharse y cambiarse de ropa cada vez que salimos del cuarto, sobre todo si está en floración. Llevar los sacos de uno en uno y bien guardados en una bolsa o dos para que no se pueda ver lo que es, deshacerse de los restos de la cosecha muy discretamente.
Es mucho más disimulado subir los sacos de tierra o sacarlos de casa por la noche y de uno en uno, que no de diez en diez y de día. No hay que excederse en la confianza con el vecino, pero tampoco olvidar que lo cortés no quita lo valiente. Ser educado puede marcar la diferencia entre que los vecinos llamen a la policía o no. Cuantas menos personas sospechen que puedas tener plantas en casa, mejor. Muchos cultivos son descubiertos por hablar más de la cuenta o enseñar el cuarto a quien no se debe.
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Policías y ladrones

Polis y cacos era un juego con el nos divertíamos persiguiéndonos cuando eramos niños. Para los cultivadores las fuerzas de seguridad y los ladrones son una pesadilla. Los cultivadores de interior y sobretodo los de exterior no sabrían medir con exactitud quién les da más problemas, si los primeros o los segundos.
El disgusto que se lleva uno el día en que se encuentra con una de estas circunstancias es enorme en ambos casos. Ninguna de las dos opciones es agradable y no sabría decir cual de las dos situaciones es realmente peor. Si es la policía la que interviene los problemas pueden derivar en un juicio con la correspondiente angustia, gasto económico y posibles condenas que puede acarrearnos. Si no queremos tener problemas con la justicia o llegado el caso los menos posibles, hay que evitar tener todo aquello que puedan utilizar en nuestra contra y que no podamos justificar, como grandes cantidades de dinero, básculas de precisión o marihuana empaquetada en miles de bolsitas.
El robo de la luz es uno de los justificantes más fáciles que pueden presentar las fuerzas de seguridad para conseguir una orden de entrada a tu domicilio. Todos estamos de acuerdo en que el precio de la luz es muy elevado, pero pagarla ayudará a que no te piquen a la puerta.
Si por el contrario, son los ladrones los que asaltan tu cultivo o te roban la cosecha, el problema es también de dimensiones considerables. A la hora de denunciar el asunto pinta mal, ya que es difícil ir a una comisaría a explicar que te han entrado a robar, porque tenías un cultivo de marihuana en casa. Puede que hacerlo te de más problemas que soluciones. Además, una vez que te han entrado y saben el lugar donde cultivas ya no es seguro, ya que pueden entrar a robarte de nuevo. Disponer de un sistema de alarma discreto y un sistema de vigilancia con cámaras puede ayudarte al menos a disuadir o identificar a quien te haya robado.
En resumen, y como ya hemos dicho, lo mejor que podéis hacer para dormir tranquilos es instalar correctamente el cuarto, tomar las medidas de seguridad oportunas y sobre todo ser muy discretos y que nadie sepa lo que hacéis para que nadie pueda hablar de ello.

¿Necesitas ayuda porque tienes un problema relacionado a las drogas? Conversalo con tus amigos y familia. Busca un médico realmente especializado y amigable. Los grupos de reducción de riesgos y daños también pueden ayudar. También piensa si es el único problema que tienes. O “el problema” viene por otro lado. En caso de intoxicación: no lo dudes, llama al servicio médico.

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