Los carnés de manipulador de fitosanitarios

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En España, hasta hace muy poco, el acceso a los productos fitosanitarios profesionales era relativamente sencillo, al menos en el ámbito rural. No hacía falta más que pasarse por una de las múltiples cooperativas agrícolas que hay repartidas por el país o acercarse a algún distribuidor de semillas, abonos y pesticidas y lo conseguías sin problemas. Ahora, si quieres productos profesionales te exigen el carné de manipulador de productos fitosanitarios.       José T. Gállego
 

El manual que hay que estudiar en la versión catalana con 326 páginas.

Mientras vivía en la gran ciudad, cuando necesitaba un insecticida, iba a un centro de jardinería. Allí sólo encontraba productos de uso doméstico. Por lo general, los insecticidas para plantas de uso doméstico suelen ser productos poco tóxicos (si son para plantas destinadas al consumo, los insecticidas para plantas ornamentales sí suelen ser tóxicos) y vienen en botes listos para su uso sin tener que diluir o en envases pequeños para diluir, pero con cantidad suficiente para dos o tres aplicaciones como mucho. Un inconveniente de los insecticidas que se encuentran en estos centros de jardinería es que, con frecuencia, los principios activos son moléculas un poco antiguas ,que ya se han dejado de usar en la agricultura comercial por su escasa efectividad o porque las plagas han empezado a desarrollar resistencia frente a ellas.
Cuando me trasladé al mundo rural, descubrí que podía conseguir sin problemas otros productos más especializados, los mismos que usaban los agricultores de la zona para sus cosechas comerciales. Estos productos eran más efectivos y más baratos, además de venderse en tamaños más grandes. Sin embargo, desde hace unos años, las cosas se han ido complicando y ya no hay forma de conseguirlos sin el carné de manipulador de fitosanitarios.
Todo empezó hace quince años, en 2002, cuando el Parlamento Europeo aprobó una ley sobre sanidad vegetal. En 2009 completó la legislación europea con un reglamento relativo a la comercialización de productos fitosanitarios, así como la racionalización de su uso para reducir los riesgos y los efectos de los plaguicidas sobre la salud de las personas y sobre el medioambiente.
En cumplimiento de estas disposiciones el gobierno español publicó en 2012 un Real Decreto para establecer el marco de actuación, con el objetivo de conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios. Esta norma fija que, desde 2013, las explotaciones agrarias deben contar con un cuaderno de explotación o registro de tratamientos fitosanitarios en el que se apunta cada producto que se aplica. El Real Decreto obliga también a que, desde noviembre de 2015, los usuarios profesionales y los vendedores de productos fitosanitarios deben estar en posesión de un carné que acredite los conocimientos necesarios para llevar a cabo su actividad. Desde esa misma fecha sólo pueden venderse productos para uso profesional a quien acredite estar en posesión del carné correspondiente. Estas ventas deben figurar en un registro en el que se indique la fecha, nombre y cantidad de producto e identificación del comprador.
Los usuarios no profesionales pueden seguir comprando productos para uso doméstico, como los que se venden en tiendas de jardinería, pero no aquellos indicados para uso profesional cuya utilización les queda prohibida.
Quien quiera seguir teniendo acceso a los productos de uso profesional necesita un carné de manipulador de productos fitosanitarios. Para conseguirlo, hay que hacer el curso correspondiente al carné que se quiera obtener. Para saber dónde se pueden realizar los cursos, hay que mirar la página web de la consejería de agricultura de la comunidad autónoma en la que residimos. Se ofrecen cursos presenciales, pero también se puede realizar el curso online, donde sólo hay que asistir en persona al examen.
Existen cuatro tipos de carné de Aplicador de Productos Fitosanitarios, según el nivel de responsabilidad del agricultor: básico, cualificado, fumigador y piloto aplicador. El carné básico es el necesario para el personal auxiliar y los agricultores que realizan tratamientos en su propia explotación sin personal auxiliar. El carné de nivel cualificado se requiere para profesionales de la fumigación, agricultores que empleen personal auxiliar y vendedores de fitosanitarios para profesionales. El carné de fumigador es para aplicadores que usen gases muy tóxicos o productos que los produzcan y el de piloto aplicador es para el personal que realiza fumigaciones de avionetas. Para poder comprar los productos de uso profesional y aplicarlos en nuestro propio cultivo basta con el carné de manipulador básico.
Están exentos de realizar el correspondiente curso quien pueda acreditar que posee una de las titulaciones habilitantes, como, por ejemplo, la de Técnico en Producción Agropecuaria o Técnico en Jardinería y Floristería.
Puede parecer una molestia tener que hacer un curso, pagar unas tasas y realizar un examen para tener acceso al carné y muchos cultivadores preferirán limitarse a los productos de uso doméstico más fáciles de conseguir. Sin embargo, quienes cultivan cannabis de manera continua, deberían ver estos cursos como una oportunidad de aprender lo necesario para realizar su trabajo de manera segura, ya que no hay que olvidar que muchos productos pueden resultar peligrosos para la salud de las personas y el medio ambiente. Parece razonable exigir a quien vaya a aplicar estos productos una mínima formación que le enseñe la forma correcta y segura de llevarlo a cabo, así como las medidas de seguridad encaminadas a minimizar los riesgos para la propia salud y la de los demás.
Carné de manipulador básico emitido por la Comunidad de La Rioja.

He visto más de una vez a cultivadores de cannabis haciendo auténticas barbaridades con los pesticidas, fumigando sin ningún tipo de protección, con la ropa mojada por el pulverizador y sin tan siquiera una mascarilla que evite la inhalación del producto. Muchos pesticidas son cancerígenos o neurotóxicos y deben extremarse las medidas de seguridad durante su aplicación. Quien necesita usar productos fitosanitarios profesionales debe entender que también necesita conocer los procedimientos de seguridad y poder entender correctamente la etiqueta del producto. No sólo para no envenenar a quien consume los cogollos, también para no intoxicarse cultivándolos.
En temario del curso de aplicador básico es relativamente completo, habla de los distintos enemigos de los cultivos y sus métodos de control; tratamientos, métodos y equipos de aplicación, clasificación de los productos fitosanitarios, fichas de seguridad, riesgos para el medioambiente, etc. Suficiente para evitar errores graves y poder aprovechar las nuevas moléculas antes de que pierdan efectividad.
José T. Gállego

¿Necesitas ayuda porque tienes un problema relacionado a las drogas? Conversalo con tus amigos y familia. Busca un médico realmente especializado y amigable. Los grupos de reducción de riesgos y daños también pueden ayudar. También piensa si es el único problema que tienes. O “el problema” viene por otro lado. En caso de intoxicación: no lo dudes, llama al servicio médico.

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