Propiedades antiinflamatorias del extracto de cannabis

Elizabeth Erhardt
08 Sep 2026

Que la planta de cannabis cuenta con un potencial notable para aliviar molestias no sorprende a nadie en la comunidad cannábica, pero descubrir los mecanismos biológicos exactos en el laboratorio siempre resulta revelador. Un equipo de investigadoras de la Universidad de Pretoria y el CSIR en Sudáfrica se propuso enfrentar extractos de Cannabis sativa contra dos especies botánicas populares en la medicina tradicional: el llantén común (Plantago major) y el botón de oro (Ranunculus multifidus). El estudio, publicado en la revista científica South African Journal of Botany, evaluó su capacidad para modular defensas y reducir el estrés celular en macrófagos inflamados artificialmente con endotoxinas (LPS). Los resultados colocan al cannabis en una posición destacada, mostrando una acción selectiva frente a los procesos que desencadenan la inflamación crónica y el deterioro de los tejidos.


Hojas de cannabis frente a cogollos: el valor de la manicura

Un aspecto muy interesante para cultivadores y usuarios es la materia prima utilizada. En lugar de cogollos curados, el equipo científico empleó extractos de hoja de Cannabis sativa. En el cultivo casero, las hojas grandes o los restos de poda verde a menudo se descartan o se infravaloran frente a las flores ricas en tricomas glandulares maduros.

Sin embargo, el perfil cromatográfico (UPLC-MS) reveló que estas hojas contienen una concentración significativa de fitocannabinoides en su forma ácida, destacando el ácido cannabigerólico (CBGA) —la célebre molécula madre de los cannabinoides—, junto a trazas naturales de THC, cannabimovona y compuestos fenólicos.

Esta fracción química demuestra que las partes verdes de la planta conservan una notable actividad biológica, aportando valor a extractos que no dependen de flores con altos niveles psicoactivos.

 

Acción celular: freno a las citoquinas y control del dolor

En cuadros de inflamación prolongada, los glóbulos blancos especializados (macrófagos) liberan citoquinas proinflamatorias. Si el organismo no apaga estas alarmas a tiempo, el tejido entra en un bucle destructivo que degenera en dolor persistente y desgaste muscular o articular.

Al tratar estas células con dosis seguras y no tóxicas de extracto de cannabis (entre 5 y 15 µg/mL), la respuesta inmunitaria fue rotunda:

  • Descenso de la interleucina 6 (IL-6): El cannabis redujo la secreción de esta citoquina inflamatoria en más de un 71%.
  • Bloqueo de la interleucina 1 beta (IL-1β): Disminuyó los niveles de esta molécula asociada a dolores agudos e hinchazón en casi un 69%.
  • Selectividad celular: A diferencia del llantén, que apagó con fuerza la enzima iNOS y la producción general de óxido nítrico, el cannabis se concentró en neutralizar las citoquinas diana sin desactivar bruscamente otros mecanismos defensivos del organismo.
     

El escudo antioxidante y la enzima 15-LOX

El estudio profundizó además en dos frentes biológicos críticos: la oxidación celular y las rutas enzimáticas derivadas del ácido araquidónico.

Por un lado, el extracto de cáñamo demostró una inhibición del 96,2% sobre la 15-lipoxigenasa (15-LOX), con una potencia (IC50 de 4,7 µg/mL) muy superior a la del llantén y el botón de oro. Esta enzima participa de lleno en la oxidación de lípidos y en la formación de mediadores químicos que perpetúan los estados inflamatorios.

Por otro lado, en los ensayos de neutralización de radicales libres (método DPPH), el cannabis alcanzó un 92,5% de capacidad captadora, situándose a un nivel de protección celular comparable al de antioxidantes reconocidos como la vitamina C.

A nivel molecular, el secreto reside en el factor de transcripción NF-κB. Mediante técnicas de fluorescencia en microscopio, se comprobó que los fitocompuestos del cannabis retienen a este interruptor maestro en el citoplasma, impidiendo su entrada al núcleo celular para ordenar la fabricación de más moléculas inflamatorias.

 

De la placa de Petri a la realidad cotidiana

Aunque estas conclusiones respaldan el interés etnofarmacológico del cannabis, conviene mantener una lectura rigurosa y basada en la evidencia científica. El experimento se llevó a cabo in vitro sobre líneas celulares de macrófagos.

Un cultivo celular en laboratorio permite aislar y entender con precisión el mapa biológico, pero no reproduce la complejidad del organismo humano ni variables como la absorción gastrointestinal, la biodisponibilidad o el metabolismo hepático. Por tanto, se precisan ensayos clínicos controlados antes de trasladar estos porcentajes a pautas de tratamiento formal.

Aun así, este tipo de investigaciones aporta solidez a futuras formulaciones botánicas y revaloriza la presencia de cannabinoides no descarboxilados como el CBGA en el abordaje tópico y fisiológico de la inflamación.

 

Fuente: Nxumalo, Z., Gom, B., Masuku, N., Theron, A., Mokoka, T., Bareetseng, S., & McGaw, L. (2026). In vitro antioxidant and anti-inflammatory effects of Plantago major, Cannabis sativa and Ranunculus multifidus on LPS-stimulated RAW 264.7 macrophages. South African Journal of Botany, 197, 944–960. https://doi.org/10.1016/j.sajb.2026.08.019

 

Este artículo tiene fines exclusivamente divulgativos sobre publicaciones científicas recientes. Los resultados presentados provienen de ensayos in vitro en modelos celulares y no constituyen prescripción médica ni sustituto de asesoramiento facultativo. En España, la venta de cogollos o preparados con THC para consumo humano no está autorizada, y el CBD únicamente está regulado por la AEMPS para uso cosmético y tópico. Consulta con un profesional de la salud antes de modificar cualquier pauta terapéutica.
 

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