Cultivo de interior básico

Soft Secrets
08 Feb 2017
A diferencia de lo que se puede pensar, un cultivo de interior resulta más sencillo de cuidar y de atender de lo que nos pueda venir a la mente. A continuación, desarrollaremos los factores o puntos más importantes a tener en cuenta para montar un cultivo de interior básico, desde cero hasta el momento final de la floración.

Organización del futuro cultivo de interior

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de querer emprender un cultivo de interior que nos permita poder autoabastecernos para nuestro consumo, es organizarnos mediante una planificación para poder llevar a cabo el cultivo de una forma correcta. Para ello, resulta primordial disponer de una habitación que, o bien entera o bien parcialmente, destinaremos para instalar nuestra zona de cultivo. En el caso de no poder disponer de la habitación por completo, será necesario el uso de un armario para poder cultivar nuestras plantas. Pero si disponemos de la habitación al completo para nuestro uso, el tener que adquirir un armario no será estrictamente necesario. De todas formas, siempre hay cultivadores que aun disponiendo de una habitación entera son más partidarios de la utilización de los armarios. Cultivo-interior-1 Por otra parte, debemos hacer una lista con los elementos y materiales fundamentales o básicos que se necesitarán para poder crear las condiciones apropiadas para desarrollar un cultivo de una forma correcta. En dicha lista no puede faltar los siguientes componentes: • Un kit completo (reflector + balastro + bombilla + enchufe y cable) de iluminación de alta presión de sodio (400w o 600wat). • Un extractor de calidad (acorde con los metros cúbicos del área de cultivo que dispongamos). • Tubo ducting para guiar el aire alexterior. • Filtro de carbono activo para evitar percances por causa del olor de nuestras plantas en floración. • Un temporizador que marque el fotoperiodo de luz y oscuridad que tendrán las plantas (según el ciclo que tengan). • Un termohigrómetro que nos de los valores la temperatura ambiente actual, las máximas-mínimas de temperatura y los porcentajes de humedad registrados en nuestro cultivo. • Tiestos cuadrados de 7 litros para optimizar el espacio de cultivo. • Sacos de tierra de calidad. • Estimulador de raíces, abono de crecimiento y abono de floración. • Plástico reflectante (en caso de no utilizar un armario de cultivo). • Semillas feminizadas que podremos encontrar y adquirir en nuestro growshop de confianza, donde además podrán asesorarnos en futuras dudas que nos vayan surgiendo a medida que avanza nuestro cultivo. Añadir que también necesitaremos algunas herramientas que por lo general solemos tener en casa todos; cinta americana y bridas que nos resultaran muy prácticas y útiles para poder realizar la instalación y montaje de nuestro cultivo.

Acondicionamiento y montaje de la zona de cultivo

Una vez tengamos seleccionado el lugar donde cultivaremos nuestras plantas y ya contemos con los materiales, lo siguiente que nos va a tocar hacer es acondicionar esa habitación con una buena limpieza a fondo y a conciencia de todo el sitio destinado al cultivo, queremos que el ambiente esté limpio para que nuestras plantas estén sanas y se desarrollen y florezcan en buenas condiciones y correctamente. Cultivo-interior-2 A continuación, taparemos las ventanas con una tela que no permite dejar salir o entrar luz, recibe el nombre de Foscurit. Con ello impediremos que la luz de nuestra lámpara salga por la ventana y llame la atención (algo que no queremos) y además se impide que entre luz en nuestro cultivo, ya que puede alterar el fotoperiodo de nuestras plantas. Puede que pensemos que con bajar las persianas y correr las cortinas es suficiente, pero debemos estar seguros de evitar que entre o salga luz de la habitación y una de las formas más fiables de conseguirlo es el Foscurit. Aun utilizando armario, es recomendable cubrir las ventanas para no llamar la atención cuando debamos trabajar con las plantas y esté el armario abierto, ya que sino la luz sería muy llamativa al salir por la ventana. El siguiente paso, concluidas ya estas tareas, sería empezar con el montaje e instalación de los componentes eléctricos del cultivo tales como el extractor o el foco. Para llevar a cabo la selección del extractor que instalaremos, debemos valorar y tener en cuenta el volumen de metros cúbicos de aire que tenemos en la habitación, y que aun siendo lo suficientemente potente no emita excesivos decibelios como para llamar la atención de los vecinos. Un extractor que renueve el aire viciado y calentado por el calor residual y constante que genera la bombilla es fundamental, deberemos tenerlo funcionando continuamente durante las horas de luz que reciban nuestras plantas durante la fase de crecimiento y las 24 horas del día en floración. Tanto si realizamos el cultivo en un armario o en una habitación también es conveniente y recomendable disponer la salida de aire y el extractor en la parte alta de la habitación(el aire cargado y caliente tiene tendencia a subir) y cerca de una zona que nos facilite la salida del aire al exterior del cultivo. Lo más recomendable es sacar el aire a la calle, sin que tengamos que utilizar demasiado tubo ducting, cuanto más tubo y más ángulos rectos dibujemos con él al colocarlo, mayor será el roce del aire al salir y mayor su ruido. También es recomendable no instalar o poner el extractor en una pared que tenga puerta, ya que vibrará y esa vibración se transformará en ruido para nuestros vecinos, así como colocar unos tacos de goma entre la pared y el extractor para intentar aislar lo máximo posible de la vibración que se pueda generar al estar el extractor encendido. Deberemos procurar poner la toma del aire del extractor para que quede cerca del foco, ya que así se conseguirá reducir el calor residual que genera la bombilla al estar encendida en nuestro cultivo. Fijaremos el filtro de carbono activo a la parte por donde el extractor toma el aire, así forzamos a que todo el aire que sea extraído se vea obligado a atravesar el filtro y se queden atrapadas en él todas las partículas de olor, evitando que nuestro cultivo llame la atención de curiosos por el olor que se produzca, ya que como decimos, con un filtro correctamente instalado y un extractor funcionando las 24 horas del día, los problemas de olores que se producen durante la floración y los procesos de cosechado y secado deberían ser inexistentes, pues estamos dando una vía de salida al aire obligada a través del extractor y del filtro. Cultivo-interior-3 En caso de utilizar uno de los diversos modelos de armario existentes para cultivo, podremos observar que, en la parte superior del mismo, cuenta con una zona de forma circular que está destinada a la colocación de la boca de entrada o toma de aire del extractor donde quedará más o menos bien sujeto. El filtro de carbono lo colocaríamos en la parte interior del armario, en el techo, junto a la salida que ya traen preparada para que podamos unir el extractor y el filtro de carbono con una sección de tubo ducting. En cuanto hayamos colocado la extracción y el filtro de carbono ya solo nos quedará colocar el foco. El kit del foco consta de un reflector con casquillo, un balastro, la bombilla y el cable (que sea trifásico). El balastro debe ir siempre colgado en una pared, cultivemos en habitación o armario, a una altura que nos evite problemas en caso de que se caiga o salpique algo de la solución nutriente con la que alimentamos a nuestras plantas. El balastro siempre debe ser acorde en vatios a la bombilla que se use, es decir, 400W con 400W y 600W con 600W. Una vez colgado de la pared elegida, el siguiente paso es realizar las conexiones del balastro con el enchufe y con el reflector, los armarios de cultivo tienen en la pared trasera y por arriba una pequeña vía hecha para poder pasar por ella el cable trifásico hasta el reflector. Para realizar esas conexiones deberemos calcular cuánto cable necesitaremos y no dejarlo con mucha holgura o enrollado sobre sí mismo al colocarlo. Tampoco debemos dejar cables pelados al aire, fuera de la regleta donde se realizan las conexiones, que supongan posibilidad de un susto y tampoco deberemos tocar el balastro cuando esté funcionando, ya que genera mucho calor mientras trabaja alimentando la bombilla. Es muy importante hacer la conexión bien y respetar el orden de los cables a la hora de conectarlos, debemos de asegurarnos que las conexiones se correspondan a lo que indica el esquema que viene dibujado, señalizando cada una de ellas en el balastro a tal fin. Cuando ya estén bien hechas las conexiones que salen del equipo, una con una sección cable que llevará en el extremo el enchufe y otra que tenemos aún que conectar al casquillo del reflector, instalaremos el reflector en el techo de la habitación o del armario. Para poder colgarlos correctamente, los reflectores tienen en su parte posterior unas pestañas que levantaremos con la ayuda de un destornillador plano hasta dejarlas en ángulo de noventa grados. En estas pestañas se engancharán las típicas poleas para focos colgadas del techo que nos permiten nivelar el foco a la altura que deseemos y convenga tener en ese momento a nuestras plantas. También se pueden utilizar unas cadenas y unos mosquetones para sujetarlas y graduar la altura del foco, subiendo según sea necesario para nuestras plantas. Ya solo falta quitar el plástico protector que traen los reflectores para proteger su parte interior, la que refleja la luz que emite la bombilla, de que se raye o deteriore, ya estaremos listos para ir al siguiente paso. Cultivo-interior-4 Ahora sólo nos faltaría colocar la bombilla de alta presión de sodio que hayamos elegido con su correspondiente equipo. Debemos tener en cuenta algunos factores para llevar a cabo esta elección de bombilla. Lógicamente, 600W nos dan la posibilidad, que no la seguridad, de poder obtener una mayor cosecha que 400W, debido a la potencia y poder tener una superficie mayor de cultivo al abarcar más espacio la luz óptima. Con un 400W podemos cultivar en un espacio de un metro cuadrado y con un 600W podemos ampliar ese metro cuadrado hasta casi un metro y medio cuadrado. Pero todo tiene pros y contras, con un foco de 600W el consumo eléctrico será mucho mayor que con un 400W y el calor que produce y genera la bombilla es mayor. La luminosidad también, por lo que las plantas nos demandarán una mayor cantidad de agua y nutrientes. Esta elección se debe llevar a cabo antes de efectuar el montaje y en el momento de colocarla deberemos ser muy cuidadosos, ya que debemos tener en cuenta que las bombillas de alta presión de sodio (también llamadas HPS) son muy frágiles y delicadas, por lo que debemos manipularlas con sumo cuidado. La bombilla es lo último que instalaremos del foco y lo haremos extrayendo de su envase la parte del casquillo de la bombilla, pero manteniendo la parte de cristal de la misma dentro. Agarraremos la bombilla por la zona del envase de cartón y la enroscaremos en el casquillo del reflector ya instalado del techo. Una vez esté completamente enroscada, sacaremos con cuidado el envase de cartón. Haciéndolo de esta forma evitaremos dejar manchas, restos de humedad o sudor en la bombilla que no son nada recomendables. Cuando tengamos que cambiar la bombilla, debemos dejar que pase casi una hora hasta poder manipularla, y es recomendable volver a ponerle el envase de cartón para quitarla. Según hayamos conectado el extractor y el foco, los encenderemos para comprobar que todo está bien conectado y que funciona correctamente. Acto seguido nos encargaremos de colocar el termohigrómetro, -de tal manera que podamos subirlo o bajarlo a necesidad-, y de poner en hora el temporizador para poder programarlo para que se encienda y apague a la hora que decidamos. Hay que tener en cuenta que, en la fase de crecimiento, el ciclo de luz/oscuridad es de dieciocho horas de luz y seis de oscuridad, al cambiar debemos variar el ciclo de luz/oscuridad que reciben las plantas para dejarlo en doce horas de luz y doce horas de oscuridad. Cuando hablamos de oscuridad debe de ser absoluta y en esas horas de oscuridad no debemos entrar a la habitación, ni abrir el armario para nada, ya que solo conseguiríamos producir estrés en nuestras plantas, además de alterar su ciclo, lo que repercutirá en el resultado final. Tan sólo nos quedaría poner el plástico reflectante en las paredes de la habitación para poder aprovechar al máximo la luz, pero si utilizamos un armario no será necesario, ya que el interior de ellos tiene incorporado el reflectante. También nos restaría colocar los tiestos en los que irán nuestras plantas, de tal forma que la lámpara quede justo sobre el centro de ellos y que estos estén colocados de tal manera que dibujen la figura de un cuadrado, a fin de aprovechar bien la luz. Tampoco estaría de más utilizar unas bandejas o algún tipo de plato (personalmente prefiero bandejas) para evitar que la solución nutriente que drenen las plantas tras los riegos se vierta al suelo. Los tiestos los rellenaremos con tierra que esté bien suelta para facilitar la oxigenación de las raíces y que éstas puedan desarrollarse bien. A tal efecto, soltaremos la tierra en los sacos previo rellenado de los tiestos, solamente cuando vayamos a efectuar el trasplante de nuestras semillas germinadas o clones, en el caso de poder conseguir unos clones sanos, fiables y de calidad. No entraremos a valorar qué es mejor utilizar en cuanto a si semillas o clones ya que tratamos sobre ello en unos números pasados de Soft Secrets en el artículo que llevaba por título “Exterior Vs. Interior”. Cultivo-interior-5

Sustrato y nutrición

Es esencial no escatimar dinero en adquirir una tierra de buena calidad y que esté bien preparada y equilibrada. Podemos elegir una tierra muy abonada o una tierra poco abonada, aunque para evitar problemas de excesos en las plantas, si estamos comenzando a cultivar en interior, será recomendable utilizar una tierra poco o ligeramente abonada de las muchas que podemos encontrar en cualquier growshop. Para la alimentación y nutrición de las plantas, de una forma equilibrada y básica, es recomendable la utilización de un estimulador de raíces, en los primeros riegos de la fase de crecimiento. Posteriormente un nutriente biológico de crecimiento que utilizaremos durante toda esta fase. Al cambiar a la fase de floración, mientras la planta no nos muestre que está comenzando a formar sus flores, seguiremos utilizando el abono de crecimiento (la planta necesita nitrógeno). Según comience a florecer, dejaremos de usar el nutriente de crecimiento para empezar a usar el nutriente de floración y que utilizaremos hasta que falte entre una semana o diez días para cosechar. En ese momento comenzaremos a regar sólo con agua y seguiremos así hasta el momento de tener que recoger la cosecha (a ser posible dos días antes de cortar las plantas ya no las regamos mas). Es importante consultar las proporciones recomendadas por cada marca de nutrientes e incluso quedarse un poco por debajo de la dosificación que se describe en las indicaciones de uso de las botellas de nutriente. Menos es más, es mejor quedarse corto que pasarse con la dosificación ya que se corrige más fácilmente una carencia que un exceso. Por otra parte, también es muy importante que administremos la solución nutriente a nuestras plantas mientras la lámpara de sodio esté encendida (las plantas solo comen cuando hay luz) y a ser posible cuando lleve poco tiempo encendida. Por ello será necesario adecuar la programación del temporizador a tal fin, para que las horas en las que debamos cuidar y trabajar con las plantas coincidan con que haya luz. Cuando hayamos cosechado las plantas ya sólo nos quedará el proceso de secado y curado de nuestra cosecha del que ya hablamos recientemente en Soft Secrets en el artículo “Secado” y una vez realizado será el momento de poder apreciar debidamente el fruto de nuestros cuidados y trabajo. Text: Huguillo
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