Cannabis y polifarmacia en mayores
El manejo farmacoterapéutico en la tercera edad plantea desafíos clínicos diarios. A medida que se acumulan patologías crónicas, la prescripción simultánea de múltiples fármacos, lo que en medicina se conoce como polifarmacia, incrementa de forma notable la probabilidad de sufrir interacciones adversas, sedación excesiva, caídas y deterioro cognitivo. En este escenario, el creciente interés por los cannabinoides ha llevado a muchos pacientes a plantearse si la planta puede sustituir o reducir pastillas. Sin embargo, incorporar extractos o flores a un tratamiento no equivale automáticamente a mejorar la salud del paciente. Una revisión narrativa publicada en octubre de 2026 por especialistas de la International Society of Cannabis Pharmacists (ISCPh), liderada por Melani Kane, examina con rigor qué ocurre realmente cuando se introduce el cannabis medicinal en regímenes geriátricos complejos.
¿Qué significa optimizar la medicación en la tercera edad?
En geriatría, optimizar la medicación no consiste únicamente en recortar el número total de comprimidos diarios. El objetivo prioritario es lograr un régimen donde cada terapia cuente con una indicación clínica justificada, mejore la funcionalidad y la calidad de vida, y no introduzca una carga desproporcionada de efectos adversos.
Muchas personas mayores consumen de forma crónica medicamentos de alto riesgo recogidos en los reconocidos Criterios de Beers de la Sociedad Americana de Geriatría:
- Opioides y antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para el dolor crónico.
- Benzodiacepinas y fármacos Z para el insomnio y la ansiedad.
- Gabapentinoides, relajantes musculares y antidepresivos sedantes.
Aunque los estudios observacionales reflejan con frecuencia que muchos usuarios reducen o abandonan estos fármacos por iniciativa propia tras probar cannabis, la literatura médica subraya una distinción crítica: la simple sustitución percibida por el paciente no es sinónimo de una desprescripción médica planificada ni garantiza un tratamiento global más seguro.
¿Adición, sustitución o desprescripción? Conceptos clave al usar cannabinoides
En el debate sobre el uso terapéutico del cannabis suele asumirse que la llegada de los fitocannabinoides al botiquín reemplaza de forma automática a otros tratamientos. Sin embargo, la investigación farmacológica contemporánea exige distinguir con precisión qué ocurre realmente con la pauta terapéutica para no generar falsas expectativas clínicas:
- Adición terapéutica: Ocurre cuando el paciente incorpora una terapia con cannabis medicinal mientras su régimen farmacológico previo se mantiene prácticamente inalterado. Se constata a través del historial médico o los registros de autorización y dispensación. Es fundamental comprender que este escenario no implica una reducción de fármacos, no alivia la carga del tratamiento y no garantiza por sí mismo una mejora en el balance general entre riesgos y beneficios.
- Sustitución empírica: Se da cuando el cannabis reemplaza o facilita recortar la dosis de otro fármaco empleado para el mismo síntoma (o un problema concurrente). Suele detectarse mediante encuestas de autoinforme del paciente o cambios informales en el uso habitual. Por sí sola, la sustitución no acredita supervisión médica, no demuestra una retirada segura, ni establece causalidad clínica directa o una pauta optimizada a largo plazo.
- Reducción observada de medicamentos: Corresponde a una disminución medible en la cantidad de pastillas, la frecuencia o la retirada de recetas en los sistemas de dispensación tras empezar a consumir cannabinoides. Aunque los datos estadísticos reflejan menos dispensaciones, no demuestran la intención del paciente ni una desprescripción facultativa programada, y tampoco prueban que la seguridad clínica haya mejorado de forma duradera.
- Desprescripción dirigida por profesionales: Es el proceso clínico deliberado, supervisado y estructurado mediante el cual un médico o geriatra reduce la dosis o retira gradualmente un fármaco de riesgo porque ya no resulta imprescindible o porque sus efectos secundarios superan sus ventajas. Requiere protocolos de retirada escalonada y seguimiento periódico; no obstante, retirar un medicamento concreto tampoco garantiza que el resto del cóctel farmacológico quede automáticamente libre de interacciones.
Optimización integral de la medicación: Representa el estándar clínico ideal y el verdadero desenlace terapéutico. Implica evaluar el régimen farmacológico en su totalidad: control de los síntomas, autonomía funcional, prevención de caídas, posibles interacciones entre THC, CBD y otros principios activos, y alineación con los objetivos vitales del paciente. Para que un tratamiento esté optimizado no es obligatorio reducir el número de pastillas a toda costa, sino lograr un balance general mucho más seguro, eficaz y tolerable.
Dolor crónico, espasticidad, sueño y ánimo
La utilidad del cannabis medicinal varía notablemente según el síntoma que se busque aliviar:
1. Dolor crónico
Es el área con mayor respaldo empírico. Aunque los cannabinoides pueden aportar un alivio analgésico modesto que facilite reducir dosis de opioides o AINEs, los ensayos clínicos aleatorizados específicos en población anciana son escasos. Además, gran parte del efecto analgésico recae en fórmulas con THC, cuyo perfil requiere más precaución.
2. Espasticidad muscular
La mayor evidencia clínica se concentra en fármacos estandarizados con ratio equilibrada THC/CBD (como nabiximols) aprobados para esclerosis múltiple. Estos datos no pueden extrapolarse automáticamente a contracturas comunes, artrosis u otros problemas musculoesqueléticos típicos de la edad avanzada.
3. Trastornos del sueño y ansiedad
A menudo el insomnio mejora de forma secundaria al control del dolor. Sin embargo, la evidencia que respalde al CBD o al THC como alternativas directas de primera línea frente a hipnóticos o ansiolíticos sigue siendo preliminar. Suspender tratamientos antidepresivos o ansiolíticos pautados para cambiarlos por preparados vegetales sin control médico conlleva un riesgo.
Riesgos geriátricos e interacciones farmacológicas a considerar
El organismo envejece y metaboliza las sustancias a otro ritmo. La pérdida de masa hepática, la menor filtración renal y la alteración de receptores hacen que el adulto mayor sea especialmente vulnerable a los efectos adversos:
- Caídas y sedación: El THC puede provocar mareos, somnolencia, desorientación y alteraciones del equilibrio psicomotor, disparando el peligro de traumatismos y fracturas.
- Impacto cardiovascular: Puede generar taquicardia o hipotensión ortostática al ponerse de pie, un riesgo crítico si se combina con antihipertensivos o diuréticos.
- Interacciones por citocromo P450: Tanto el THC como el CBD se procesan a través de vías hepáticas (CYP3A4, CYP2C9, CYP2C19). El cannabidiol puede alterar las concentraciones plasmáticas de fármacos con estrecho margen terapéutico, tales como la warfarina (anticoagulante), antiepilépticos o inmunosupresores.
- Vías de administración: La vía inhalada mediante combustión está desaconsejada en mayores por toxicidad pulmonar y problemas de coordinación respiratoria. Por su parte, la vía oral tiene una absorción errática y tardía debido al paso hepático inicial (convirtiéndose en 11-hidroxi-THC), lo que puede causar intoxicaciones accidentales si se redosifica antes de tiempo.
En España, el marco regulatorio actual limita la prescripción de preparados farmacéuticos derivados del cannabis a supuestos hospitalarios muy concretos evaluados por la AEMPS, situando los productos comerciales de herbolario fuera del canal de supervisión médica oficial.
Pautas para la práctica clínica
Los expertos de la ISCPh destacan cuatro principios rectores antes de considerar cualquier terapia cannabinoide en mayores:
- Revisión del tratamiento basal: Identificar duplicidades y calcular la carga sedante antes de añadir cualquier producto.
- Productos estandarizados y titulación lenta: Conocer con exactitud la concentración de miligramos de cannabinoides y aplicar el clásico principio geriátrico de «empezar muy bajo e ir muy despacio» (start low, go slow).
- Comprobar eficacia antes de retirar fármacos: Jamás debe suspenderse una medicación previa como acto de fe al iniciar cannabis; primero debe consolidarse una mejoría clínica palpable y evaluar la tolerancia.
- Desprescripción pautada: Si procede reducir opioides o sedantes, la pauta debe realizarse de forma escalonada bajo la dirección estricta del médico de cabecera o geriatra.
Fuente: Kane, M., Vellky, R., & Nathoo, S. (2026). Cannabinoid-based therapies and medication optimization in older adults: A narrative review. International Society of Cannabis Pharmacists (ISCPh) https://doi.org/10.22541/authorea.15009818/v1
Este artículo tiene fines exclusivamente divulgativos e informativos sobre la literatura científica actual y no constituye asesoramiento médico. Si una persona mayor bajo tu cuidado o tú mismo estáis considerando cannabinoides, consultad siempre con el profesional sanitario responsable antes de modificar cualquier pauta farmacológica.
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