Cookies para abuelas – Las galletas de Irma

Cookies para abuelas - Las galletas de Irma

Siempre pedimos prudencia, no solo para comer alimentos cannábicos sino para guardarlos. Pero a veces las advertencias no son suficientes. Una abuela pasó de la intoxicación a fumar petardos por tentarse con el olor de la cocina cannábica. Como le gustaron tanto las galletas, compartimos la receta.
Todavía limitado, pero con potencial infinito, el cannabis en la tercera edad está saliendo a la luz. Dolores crónicos, glaucoma, artritis, artrosis, insomnio, ansiedad y depresión son algunos de los síntomas que los adultos mayores pueden tratar con cannabis medicinal en vez de fármacos que desencadenan fuertes efectos secundarios tanto físicos como emocionales.
Hay dos tipos de abuelos cannábicos. Aquellos que en los años sesenta y setenta experimentaron con porros y fueron estigmatizados por ‘’hippies y drogadictos’’ durante una gran parte de su vida. Y otros que recién están abriendo los ojos, sobre todo con sus beneficios medicinales.
El cannabis sigue siendo víctima de cincuenta años de prohibición. La información falsa que recibieron muchas personas mayores hace que todavía mantengan miedos infundidos hacia el cannabis o no sepan cómo usarlo en forma medicinal.
Cookies para abuelas - Las galletas de Irma
En Estados Unidos, los consumidores de cannabis de más de 65 años crecieron 250% entre 2006 y 2013. La tercera edad es la franja de la población usuaria de cannabis que más crece en Estados Unidos. En el país del Tío Sam, las empresas están mirando con ojos brillantes a este nuevo segmento del mercado que fuma menos y come o se vaporiza más. En California los comestibles cannábicos generaron 180 millones de dólares en 2017, según informes.
Por estos días abundan las historias de abuelos que empezaron a consumir gotitas de aceite de cannabis, abuelas que preparan tinturas y vecinas que cuidan las plantas de los nietos mientras están de vacaciones. Las abuelas comienzan a mirar dos veces a esa planta, de la que alguna vez escucharon que era maldita.
La historia de la abuela Irma me llegó por mi amigo Alexsamber. Hace dos años empezó a cocinar galletitas cannábicas para convidar a los amigos. Aquella vez por no querer llevar las galletitas encima todo el día, le pidió a una amiga si podía dejarlas en su casa. ‘’Sí, todo bien. Andá no más. Está la abuela en casa’’, le contestó.
‘’¿Qué es eso que tienes ahí y que huele tan rico?’’, preguntó Irma cuando Alexsamber pasaba la puerta. “Son galletas cannábicas Irma, tienen faso. Están ricas, pero no las coma, le van a pegar mal”, contestó Alex. “Qué pena porque huelen ricas’’, se lamentó la abuela Irma que no dejó de mirarlas. Mi amigo dejó las cookies arriba de la heladera. Varias veces le repitió que no las coma. Algunos abuelos son como niños grandes, les decis de no hacer algo y al minuta ya están haciéndolo. Así es Irma. Así somos todos, más o menos.
A las horas y media Alex volvió a lo de Irma por las galletas. Encontró a su amiga, la nieta de Irma, una vecina, la abuela y el doctor. Irma había comido unas galletitas y asustada de los efectos desconocidos. Pensó que su corazón le estaba haciendo otro paro. Había llamado a la vecina y al doctor, que mientras llegaba Alex se marchaba después de recetar un tranquilizante. Alexsamber le pidió a su amiga si podía comprar frutas y algunos dulces para el bajón de la abuela. Mientras tanto se acostó al lado de Irma. Le tomó la mano y con una voz suave le describió los síntomas y los efectos del cannabis. La ayudó a tranquilizarse y así al relajarse, Irma empezó a disfrutar de su primer viaje.

Las galletas de Irma

Estas galletitas son muy simples de preparar. Llevan pocos ingredientes, pero lo más importante es que llevan manteca cannábica. La receta que compartimos permite realizar unas treinta galletitas, dependiendo de la potencia de la manteca y del nivel de tolerancia de cada uno, es muy fácil pasarse ya que son super ricas. Nunca seremos demasiado cuidadosos a la hora de cocinar con cannabis, acuérdense: menos, es más.
La receta incluye 130 gramos de manteca, de los que 30 son de manteca cannábica, realizada previamente, con una proporción de 10 gramos de manteca por uno de cannabis. Con esta proporción aseguramos una dosis baja de aproximadamente 0.1 miligramo por galletita. Es una buena manera de conseguir un viaje placentero para el más novato y una forma de placer para el más experimentado que puede comer el triple de lo habitual.
Para llegar a las galletas de Irma, primero mezclamos todos los ingredientes secos: harina, azúcar, royal y pizca de sal. Luego agregamos la manteca derretida pero no caliente y el huevo. También se puede adicionar aroma de vainilla o de limón y pepitas de chocolate o pasas de uvas. Ahí juega la creatividad de cada uno que siempre es el mejor ingrediente, el que no puede faltar. Esta vez agregué mucha canela molida.
La masa resultante se envuelve en papel film formando un rollo. De tal forma que parezca un porro gigante que dejamos endurecer en la heladera durante una hora. Luego lo cortamos en fetas de un centímetro de ancho que disponemos en una asadera engrasada. Cocinamos en horno previamente calentado a 180 grados durante 10 minutos. Después que enfrían las guardamos en un frasco hermético. Un par de semanas aguantan.
Algunos meses después del incidente de las galletitas, Irma empezó a fumar para tranquilizarse por la ansiedad de perder un ser querido. Primero pidió unas secas cuando había ronda entre los amigos de su nieta. Pero un día dijo: “la verdad Alexsamber estoy muy enojada con vos. Son como la cinco y todavía no me invitaste a fumar’’. De ahí, cada vez que Alex visita a la abuela Irma le deja unos porros armados. Y por supuesto, unas galletitas.

Ingredientes para 30 galletas

130 grs. de manteca con 30 gramos de manteca cannábica.
150 grs. de azúcar.
300 grs. de harina.
Un huevo.
Una cucharada de polvo de hornear.
Una pizca de sal.
A gusto: canela, aroma de vainilla y/o pepitas de chocolate.

¡Coma despacio!

Como siempre: hay que consumir con cuidado. Es preferible experimentar con dosis bajas para empezar y luego aumentar poco a poco hasta encontrar la medida que te conviene para disfrutar y solo disfrutar.
Es necesario ser cuidadoso con la dosis empleada, la calidad de la materia prima y la situación de consumo. Si, por ejemplo, tenemos el estómago vacío será una condicionante para tener en cuenta. Es preferible que estés descansado, bien alimentado e hidratado y lo hagas en un lugar donde te sientas a gusto. No es recomendable mezclar comida cannábica con alcohol u otras drogas.

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