Multitudinarias marchas y el regreso de la represión en Ecuador

Soft Secrets
20 Aug 2018

Las marchas mundiales de la marihuana en Ecuador nunca fueron fáciles. Tampoco el activismo. En la última edición, a pesar que fue la más concurrida tanto en Quito como en Guayaquil, fueron brutalmente agredidos los activistas. En Quito hubo un allanamiento irregular a un centro cultural. En Guayaquil la policía metió motos entre los manifestantes, atropelló y detuvo manifestantes pacíficos. Qué pena que prime el bastón sobre la palabra. Hay gente que no está dispuesta a hablar. Y hay otros que están dispuestos a seguir dando la batalla con movilización, acción y palabra.


El pasado 4 de mayo de 2018 se realizó la Marcha Mundial de la Marihuana en Quito, Ecuador. En Guayaquil, fue el sábado 5 de mayos. En ambas ciudades se notó una mayor asistencia en comparación con ediciones anteriores.

Para las organizaciones Ecuador Cannábico, Defensores Procáñamo, CRIC, Guayaquil Cannábico y Cultiva Tus Derechos, que año a año convocan a la marcha, la concurrencia ha representado un gran logro. No solo se han sumado personas que consumen cannabis de forma recreativa, esta vez encabezaron la marcha varios médicos y personas que encuentran en esta planta una alternativa a sus enfermedades y un paliativo para sus pacientes. Bajo el lema “Ecuador Cultiva Medicina” desde las 10:30 horas marcharon más de 4.000 personas desde el icónico Parque El Ejido en Quito. El recorrido previsto incluyó las principales vías de la ciudad para finalizar la marcha en el Palacio de Gobierno. Allí se le entregó el Manifiesto de la Plataforma Cannábica al presidente ecuatoriano Lenin Moreno. Debido a la fuerte presencia militar que cercó el acceso a la Plaza de la Independencia, una pequeña comisión encabezada por el fundador de Ecuador Cannábico, Gabriel Buitrón, se acercó al Palacio de Gobierno mientras que la marcha tuvo que finalizar en la Plaza de Santo Domingo.

Aparentemente la policía en Quito respetó la marcha y realizó el cierre vial necesario durante el trayecto. No sucedió lo mismo en la fiesta de cierre de la marcha realizada en el centro cultural Casa Pukará. Alrededor de las 15 horas un policía motorizado acudió al sitio y observó gente fumando. Enseguida solicitó refuerzos para entrar y desalojar el lugar sin permiso. Acto seguido realizaron una requisa a uno de los encargados de la casa, una persona de la tercera edad, a quien pretendieron denunciar por microtráfico y le incautaron equipos de audio, amplificación y una batería. Días después con apoyo de un defensor público se retiraron los cargos y los equipos fueron devueltos. En la marcha de Guayaquil la represión fue mucho mayor. Al iniciar el evento en el Parque Kennedy a las 16:20 horas la policía trató de manera hostil a la gente concentrada para iniciar la marcha. Conforme avanzó la marcha, cerca de la Universidad Estatal los policías empezaron a amedrentar a la multitud con sus motocicletas y sus bocinas sin permitir que se escuchen las consignas. Milton Erazo del colectivo Guayaquil Cannábico realizó varios intentos de frenar los ataques mediante el diálogo mostrando los documentos que habilitaban el evento, pero los policías hicieron caso omiso. Incluso atropellaron a varios marchantes con sus motocicletas.

Durante el ataque, un joven activista reaccionó al ser agredido por una moto policial y gas en su rostro, fue detenido a golpes y lo llevaron a la Policía Judicial. Aunque algunas personas abandonaron la marcha por miedo, muchos continuaron por la Avenida 9 de Octubre, donde la policía dejó de atentar por ser un sitio muy transitado. La multitud cannábica logró llegar a las afueras del Palacio de Justicia y leer su manifiesto colectivo, pero a los cinco minutos la policía los echó. Así transcurrió un año más de la marcha en Ecuador, con mayor asistencia e información y las mismas prácticas de maltrato a los usuarios y consumidores de cannabis. Evelyn Paz de Ecuador Cannábico

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