Nada como un amigo cultivador

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La marihuana en América del Sur está en todas las esquinas. Muestra aspectos cambiantes en cada ciudad y en cada país. Hay un halo de misterio en torno a ella en cada lugar. Hay también un mito que se ha construido en torno a ella y que en cada ciudad es distinto.
Siempre la podrás conseguir en la calle, tendrás más o menos suerte, pero es posible. Siempre, claro que sí, será más fácil conseguirla con amigos cultivadores, pero a veces esa posibilidad no existe. Cuando estuve en la costa colombiana la vaina fue muy fácil. Caminar por los malecones o por los centros históricos era sinónimo de escuchar cosas como: “Hey mister, ¿weed?”. Parecía que todo el mundo ofrecía, parecía el lugar deseado, un paraíso. Porque además de la amplia oferta, la hierba es buena, es buenísima. Ese híbrido destratado al que llaman creepy, me perdonarán los que dicen que saben que es mala, pero estaba muy bien. Cremosa, suave al fumar, rica a más no poder. También había Punto Rojo y compré una bolsita a un precio razonable después que la chica de la limpieza en el hotel robara mi creepy. Comprar drogas en la calle de Colombia es posible. Hasta las putas en Cartagena tenían buena coca. O tal vez tuve suerte, pero mi impresión es que se puede.
En México las drogas son un poco más caras. Hay unas hierbas geniales, de todos colores, tonos violáceos, unas sativas majestuosas. Los dealers son verdaderos profesionales, aparecen a la hora señalada en el lugar indicado. Siempre portando una buena noticia, siempre portando buenas drogas. Caras, sí. Me imagino que porque la alta producción que tiene el país, obviamente no es para abastecer al mercado interno, sino que es para saciar el impulso consumista de los vecinos del norte. En Estados Unidos organizan la producción que los mexicanos envían. Hierba incluida, aunque ahora con la legalización, supuestamente la demanda baja, la oferta debería bajar, pero lejos de eso, México produce más y en sus calles también se puede conseguir mucha mota, como decía, de la buena. El autocultivo en ciudad de México es complicado, pocos lo hacen porque la sanción es muy alta y no hay una cultura de cultivo. Aunque cada vez lo intentan más, el bajo precio de la hierba y su magnífica calidad hacen que haya pocos cultivadores hogareños. Algo similar pasa en Perú.
Y algo bien distinto ocurre en Montevideo, la capital uruguaya. La calidad de la hierba era pésima porque venía del Paraguay, y no solo eso, era el descarte de los paraguayos porque su prioridad era y es abastecer mercados más grandes como el brasilero, el chileno, o el argentino. Entonces lo que llegaba y todavía llega, es de malo a muy malo. La cultura del autocultivo empezó en Montevideo a partir de la discusión política, hace poco, en 2012. Ahora, conseguir esa marihuana en la calle de Montevideo no es tan fácil. Debes tener un amigo uruguayo que te proporcione hierba, es lo mejor. Y lo mejor es ir en abril, mayo, cuando todo el mundo tiene mucho cannabis y del bueno. Llegué a Montevideo en esa época y cada uno se mostraba interesado en que conociera sus variedades y yo estaba interesado en conocerlas, así que todo fue muy, muy bueno. Pero repito, no compré cannabis en la calle. Me lo regalaron los buenos amigos.
Algo parecido ocurre en Brasil. La calidad del prensado paraguayo, que según Naciones Unidas abastece al 80% de ese mercado, es mejor, es más fresco, las flores todavía tienen cierta fragancia interesante. Pero no se compara con la calidad de las flores de mis amigos de Río de Janeiro. Tampoco parece que sean tantos los cultivadores, porque lo mismo que en México, no hay una cultura de plantar el cannabis, el prohibicionismo ha sido y continúa siendo muy duro con los cultivadores. Los turistas pueden tener problemas en Copacabana para conseguir sin que los estafen, pero en las playas más chicas, la probabilidad de estafa es menor.
Argentina es otro territorio privilegiado para el tema drogas. La calidad de sus drogas, comparativamente con Colombia o México es malísima. La cocaína que llega adulterada en forma de pasta base desde Perú es pésima y encontrar buena coca, incluso buenos ácidos, es una aventura quijotesca si no conoces a nadie. Incluso conociendo las drogas en Argentina, están asquerosamente adulteradas. Recuerdo que hace unos años tenían una especie de marihuana a la que llamaban pinito, que es como un barrido de las hojas, como el residuo del zarandeo de los cultivadores paraguayos. Era una bosta, pero lo fumaba todo el mundo cuando, estalló la crisis económica de 2001. Creo que todavía está en la vuelta. El pinito era una bosta que ni pegaba. Claro que hay muchas marihuanas en Buenos Aires. La mejor, como siempre, la de los amigos cultivadores, cada vez se planta más, cada vez se fuma mejor.
América Latina tiene varios problemas, pero uno de los más grandes es el de la religión. Ese halo de culpa que casi todo lo baña, sobre todo lo que tiene que ver con el placer, con disfrutar de la vida. Estuve en una playa muy drogona de Ecuador. Se las recomiendo, se llama Motañita. Allí cerca, en Olón había un santuario a una tal Narcisa, santa ella y su leitmotive, su slogan, dirían hoy los tecnócratas del marketing era: “El que se humilla será ensalzado”. Por eso mismo en los centros de tratamiento la tortura es parte de la desintoxicación. Incluso ahora que cerraron los centros de “deshomosexualización”, los chicos que gustan de chicos o las chicas que gustan de chicas, y sus padres lo pillan, son enviados a centros de “rehabilitación”. En Ecuador el de las drogas es un tema serio, pero no por la seriedad que las autoridades tengan, sino por la falta de parámetros científicos. Me fui de rollo. Pero en Ecuador, al pie de la santa Narcisa del sufrimiento, las drogas pululan y cualquiera puede conseguirlas. Desde el tipo que trata que entres al restorán, hasta los que se les nota de lejos que están esperando turistas para vender drogas, son confiables y puedes conseguir lo tuyo sin más problemas. Las drogas son de buena calidad. Y la marihuana está muy bien, nadie sabe muy bien de dónde llega, todos dicen de Colombia.
En Ecuador el movimiento cannábico también viene creciendo, pero con muchas dificultades. El gobierno de Correa los tuvo por aliados, pero luego del intento de golpe de estado, la policía se quedó con la agenda de drogas, sacaron a los civiles y pusieron policías. Ahora todo es regresivo. Pero las drogas allí siguen haciendo lo suyo. Y Ecuador es un territorio privilegiado para el cultivo por su fotoperiodo 12/12, pero hasta los progresistas, incluso los que consumen drogas desconfían de todo lo que tenga que ver con drogas. ¿Conseguir drogas en la calle? Bueno, cuidado, sobre todo en Guayaquil o Quito. Pero en los balnearios, todo es un poco bastante más fácil. ¿Chile? Estas líneas van para los que nunca estuvieron en el país. Chile es un país andino entonces tiene toda la oferta de Los Andes, lo bueno y lo malo. Lo mejor es tener amigos cultivadores, siempre. Los cultivadores chilenos están cada vez mejor. Comprar drogas en la calle en Chile no lo recomiendo, hay mucho flaite suelto. Pero si les recomiendo hacerse un amigo cultivador.
América es rica, riquísima. El día que se regule, será mucho más rica y las drogas no serán un problema, el problema serán las personas, habrá otros problemas en todo caso, otros chivos expiatorios. Hasta entones si viajas y usas drogas ten cuidado y no cometas la estupidez de llevar drogas de un país a otro. Si no te cuidas vos no te cuida nadie.
por Demian Khalo

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