Fundamentos del hachís al agua

Fundamentos del hachís al agua
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El hachís al agua es uno de los métodos favoritos en todo el mundo para elaborar concentrados. El nombre viene del proceso en agua que se realiza para recoger las glándulas de los recortes, las hojas y los cogollos. A un nivel básico, el proceso funciona porque los cannabinoides no son solubles en agua, lo cual significa que la resina glandular no es dañada por el contacto con el agua y el hielo.

Fundamentos del hachís al agua

El hachís al agua puede fumarse como resina suelta, granulada o prensado en forma de hachís tradicional. La resina suelta de alta de calidad se prensa con facilidad, usando únicamente la palma de una mano y una ligera presión aplicada con el pulgar de la otra mano. Ya esté prensada o no la resina al agua, son muchas las personas que quedan fascinadas por la experiencia única de espectro completo que ofrece este potente producto natural.
El hachís al agua puede producirse en cantidades grandes o pequeñas, y pueden adquirirse sistemas de extracción listos para su uso con el fin de simplificar el proceso. También es posible hacer hachís al agua con utensilios de uso doméstico, pero el ahorro suele ser insignificante en relación al precio asequible de algunos kits. Los sistemas comerciales disponibles dan precisión y eficiencia al proceso de elaboración del hachís al agua, y su disponibilidad contribuyó al auge de este tipo de concentrado a finales de la década de 1990 y principios de la década de 2000.
La popularización de los concentrados extraídos con disolventes puso fin a dos décadas de supremacía del hachís al agua. Productos como el shatter, wax y otros aceites de hachís extraídos con butano han ido aumentando junto al hachís al agua en las estanterías de muchos dispensarios de Estados Unidos durante los últimos años.
Pero esta competencia de los concentrados a base de disolventes también ha inspirado a los productores de hachís al agua para mejorar, propiciando un mayor énfasis en el aspecto y el sabor. En la actualidad, se vende hachís al agua ultrafino como “wax sin disolventes”, dando respuesta a la amplia demanda de productos libres de disolventes que existe, y ofreciendo la consistencia deseable y el perfil refinado de sabores de los mejores concentrados.
El hachís al agua de alta calidad también es idóneo para la elaboración de productos comestibles, y cualquier fumador de concentrados te dirá que el hachís de “cinco estrellas” es perfectamente apto para vaporizarlo en dabs. Además, es prácticamente imposible hacerte un daño serio o provocárselo a los demás haciendo hachís al agua, ya que el proceso no implica el uso de productos químicos inflamables o maquinaria potencialmente explosiva.
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Cómo funciona el hachís al agua

Todos los métodos para elaborar hachís al agua emplean agua, hielo y agitación para separar las glándulas de resina de la materia vegetal. El agua y la materia vegetal se añade a un cubo en el que se han dispuesto bolsas de filtración, similares a las mallas que se utilizan para cribar en seco el polvo de resina. Al igual que esas mallas, las bolsas filtran las glándulas en función de su tamaño en micras, separando la resina de la hierba. Una micra es la millonésima parte de un metro, o 0,001 milímetros. El material se remueve para liberar los tricomas, y mientras la materia vegetal flora encima de la bolsa más alta, las glándulas -que son más pesadas- se hunden y son recogidas en las bolsas inferiores.
Los sistemas listos para su uso incluyen múltiples bolsas, que separan las glándulas según su tamaño. A diferencia de la producción de polvo de resina, el material se separa de una vez, en lugar de cribas sucesivas. Por lo general, el material se procesa una vez, pero hay productores comerciales de hachís que lo procesan por segunda vez para aislar más el THC.
Como ocurre con todos los métodos de extracción, una temperatura baja es clave en la producción de hachís al agua. El hielo mantiene fríos el agua y el material, de manera que las glándulas están quebradizas y se separan con la agitación. Una vez que el material es removido en agua helada, se deja asentar. A continuación, van separándose las bolsas, y retirando las glándulas de cada una. Cuando la resina al agua está seca, ya está lista para ser fumada.
El hachís al agua varía de color, y puede tener distintos tonos blancos, marrones, rojos e incluso morados. Cuando el hachís al agua se extrae de la materia vegetal de mejor calidad, su potencia puede ser tan alta como la de muchos productos a base de disolventes, alcanzando hasta el 80% de contenido en cannabinoides.
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Una consideración sobre el rendimiento

Procesar 225 gramos de material de alta calidad suele producir entre 18 y 35 gramos (8-15% de rendimiento). El rendimiento aumenta en función de la calidad de la materia prima. Sin embargo, hay casos, como ocurre con Tangie, en los que es casi imposible obtener un rendimiento superior al 7%. Éste es uno de los motivos por los que los métodos a base de disolventes y otras técnicas de extracción más recientes han superado en popularidad al procesado en agua fría.
No obstante, existen diversas consideraciones aparte del rendimiento. Los efectos de espectro completo y el perfil natural de sabor del hachís al agua son únicos debido a que el proceso preserva los terpenos de las glándulas. Por esta razón, hay gente que prefiere el hachís al agua de alta calidad a los productos extraídos con disolventes.
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Bases del hachís al agua

Todo el material cubierto de glándulas (hojas, recortes, cogollos, restos o cualquier combinación de estos) puede utilizarse para hacer hachís al agua. También puede usarse material seco o congelado.
Al hacer hachís al agua, es importante mantener muy frío tanto el material como el entorno. El calor es el enemigo. El agua a baja temperatura, casi congelada, hace que los tricomas estén lo bastante quebradizos como para separarse. Además, el frío en la habitación evita que los terpenos se evaporen.
La humedad también es un factor a tener en cuenta. Evita el almacenamiento en condiciones de alta humedad para impedir que la resina se deteriore, debido a la acción de las bacterias o el moho. Un método consiste en guardar el cannabis fresco o seco en el congelador. Cuando se utiliza material que no ha sido conservado de esta forma, déjalo en el congelador hasta que esté frío.
Es crucial manipular el cannabis con delicadeza para preservar todas las glándulas y mantenerlas en la materia vegetal. Pon el máximo cuidado al despalillar los cogollos de ramas y tallos. No eches a perder el material picándolo o recortándolo demasiado. El cannabis ligeramente troceado es el más conveniente. Elimina las ramitas, los tallos y los alambres empleados en ataduras, ya que pueden rasgar las bolsas de filtración.
Ya uses un sistema de bolsas comercial o utensilios de cocina, los principios básicos del hachís al agua son los mismos. La técnica, la paciencia y la eficacia pueden contribuir en cierta medida, pero lo que más determina la calidad del hachís que produces son la calidad de la materia vegetal y la calidad y tamaño de los filtros.

Bolsas ya hechas

Las opciones comerciales de sistemas de bolsas son una opción excelente. Pueden utilizarse muchas veces. Las Bubble Bags son el diseño de la empresa canadiense Fresh Headies. Bubbleman, el experto en hachís y cabeza visible de Fresh Headies, ha viajado mucho difundiendo las virtudes del hachís al agua. También puede encontrársele moderando foros online sobre este tema. Las Bubble Bags están disponibles en tres tamaños: cuatro litros, veinte litros y ochenta litros. Todos los sistemas de filtración están disponibles en conjuntos de cuatro bolsas y de ocho bolsas, así como en bolsas sueltas.
Existen diversas marcas de bolsas. El sistema de ocho bolsas separa la resina en distintas categorías. La diferencia de tamaño, entre las glándulas maduras de THC y las sobremaduradas o las inmaduras, permite separarlas en distintas fracciones.

Bubble Bags en acción

Primero, la bolsa de trabajo –con el filtro más grueso- se coloca en un cubo, y se añade agua, hielo y la materia vegetal. El cannabis se remueve con un mezclador de cocina o con un taladro equipado con un accesorio para mezclar pintura; mencionar que los “puristas” del hachís rechazan este nivel de agitación. Cuando el material se asienta, la bolsa de trabajo es retirada y exprimida. La masa de materia vegetal, ahora contenida en la bolsa, se aparta. Este material puede ser procesado de nuevo, pero el producto resultante será de peor calidad, aunque aprovechable para cocinar. Forra el cubo vacío con las demás bolsas. La bolsa más fina va primero, así que estará en el fondo. El agua verdosa se vierte en el cubo forrado con las bolsas de filtración. Retira las bolsas una a una, y recoge el material del fondo. Deja que el producto final se seque. Desecha el agua, o úsala para regar las plantas.

Bolsas de fabricación casera

Es posible fabricarte tus propias bolsas, o producir una cantidad pequeña de hachís al agua sin utilizar ninguna bolsa. Para hacerte tus bolsas, compra malla de serigrafía del tamaño adecuado. Las mallas estándar de serigrafía están disponibles en distintos tamaños, dentro del rango deseable, de 100 a 150 hilos por pulgada.
La malla ha de ser fijada a un material muy tejido y resistente al agua (el nailon funciona bien), de manera que la malla sea el fondo de la bolsa. Pueden fabricarse múltiples bolsas con niveles diferentes de filtración entre 50 y 150 micras para separar la resina al agua según su calidad. La malla más fina produce el hachís más puro. Las bolsas han de diseñarse para que encajen unas dentro de otras, siendo la más grande la de malla más fina, y la más pequeña la de malla más gruesa. Aparte, se usa una bolsa de trabajo (200-250 micras) para separar las glándulas de la materia vegetal en la primera fase. El cubo debe forrarse con esta bolsa, sin añadir más capas con otras bolsas, por lo que ha de ser tan grande como permita el cubo.
Variaciones sobre el tema: otros métodos caseros para producir hachís al agua
Un repaso del proceso de elaboración del hachís al agua estaría incompleto si no se mencionaran las distintas variaciones alternativas, todas emplean métodos ligeramente diferentes para combinar el agua y la agitación. Muchos de estos métodos surgieron del ingenio de los productores caseros de hachís, e incluyen los métodos del bote-coctelera, del filtro de café, del cubo y de la batidora.
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El método del bote-coctelera

El método más simple para hacer hachís al agua es usando una coctelera casera. Este método es el más sencillo en términos de tiempo y equipamiento, pero también es el que produce menor cantidad de hachís, y el producto no es tan puro como el que se obtiene con métodos que emplean bolsas de filtración con calibres en micras. La agitación manual requiere más esfuerzo, pero no hace falta electricidad, y puede llevarse a cabo en cualquier sitio donde puedan reunirse los materiales.

Equipamiento

• Hasta 25 gramos de recortes, trozos de cogollo o restos secos y quebradizos
• Agua
• Hielo
• Bote de cristal sellable
• Colador de malla o con agujeros
• Cuchara con ranuras o agujero o colador de té
• Cono para café (#4)
• Filtros de papel para café
• Paño de cocina
• Papel toalla
• Utensilio para raspar (cuchara, tarjeta de crédito o de visita)

Método

Pica la marihuana con un picador de cogollos, un molinillo de café o una picadora hasta obtener un polvo grueso, similar a las hierbas secas de cocina, como el orégano o la albahaca.
Pon el material en el bote hasta llenar una cuarta parte. Los botes de medio litro, de un litro o de dos litros sirven para este cometido. Añade hielo y agua muy fría a partes iguales hasta que el bote esté casi lleno. Deja un par de centímetros de espacio, cierra el bote y sacúdelo durante 10 minutos.
Vierte la mezcla de agua y materia vegetal en un bol, y déjalo en el frigorífico durante una hora para que se asiente. La mayor parte del hielo puede derretirse en este tiempo. Retira la materia vegetal que flota, usando un colador de té o una cuchara con ranuras. La materia vegetal puede guardarse para volver a ser procesada. La agitación manual no separa todos los tricomas en la primera pasada.
Una vez que la materia vegetal ha sido retirada, deja que los sedimentos se asienten de nuevo en el fondo del bol durante 15-20 minutos. Vierte despacio entre la mitad y las dos terceras partes del agua, vigilando que no se escape el material resinoso sedimentado en el fondo.
Prepara el cono con un filtro de papel para café. Vierte el contenido del bol en el cono lentamente. A medida que la resina al agua se deposita en el fondo del filtro, el agua drenará más despacio. Espera a que el agua termine de drenar del filtro. A continuación, retira el filtro del cono, y deja que se aplane con la resina mojada dentro. Deposítalo sobre un paño de cocina, y elimina con cuidado todo el agua que sea posible haciendo presión con el paño o con servilletas de papel.
Abre el filtro por su unión como cuando una mariposa extiende sus alas. Recoge el material del interior utilizando una cuchara o una tarjeta para retirarlo del papel. El material se separa más fácilmente del filtro de café cuando está seco o sólo un poco húmedo.
El material puede secarse antes o después de retirarlo del filtro. Incluso si se toma parte del material para usarlo antes de completar el secado, la resina al agua debe dejarse secar al aire durante un día o dos para reducir las probabilidades de que se enmohezca. Una vez que la resina está seca, puede ser utilizada, guardada o prensada en forma de hachís.

El método del filtro de café

El método del filtro de café funciona bien para producir hachís al agua en cantidades pequeñas, y emplea útiles de cocina comunes. Trocea la materia vegetal hasta obtener una consistencia de picadura gruesa. Las cafeteras de cono parecen una versión más puntiaguda de la cesta que incorporan las cafeteras estándar. Son baratas, y están disponibles en tiendas de cocina y de alimentación, así como en algunas tiendas especializadas en café y a través de internet. Se recomienda el tamaño número 4 o superior. Hay disponibles tanto filtros reutilizables como desechables para estos conos, en las mismas tiendas donde se compran los conos. Este método produce hachís de buena calidad, pero no como el producto de los filtros con medidas precisas en micras o de las Bubble Bags. Además, no hay filtración final de los restos de materia vegetal, por lo que el producto no es tan puro como el hachís obtenido con un sistema de bolsas. Aún así, el hachís al agua producido mediante este método es de la misma calidad que el polvo de resina cribado en seco.

Equipamiento

• Hielo
• Agua fría
• Materia vegetal seca (ligeramente picada)
• Batidora
• Bol para mezclar
• Colador de malla o con agujeros
• Cafetera monotaza tipo cono
• Filtro de café reutilizable de cono de metal, o malla de serigrafía
• Filtros de papel para café
• 2-3 botes grandes de cristal con tapa que cierre bien
• Bote de cristal sellable
• Paño de cocina
• Papel toalla
• Utensilio para raspar (cuchara, tarjeta de crédito o de visita)

El método del cubo

Los elementos esenciales del método del hachís al agua son los mismos, ya estés utilizando un sistema comercial o tus propias bolsas de fabricación casera.
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Equipamiento

• Hielo
• Agua fría
• Peróxido de hidrógeno
• Dos cubos con una tapa por lo menos
• Materia vegetal seca (cogollos, recortes, hojas)
• Batidora de mano o taladro con accesorio para mezclar pintura
• Sistema de bolsas
• Guantes largos de goma
• Toalla grande
• Rollo de papel toalla
• Cuchara o tarjeta de plástico

Método

Primero, limpia y esteriliza los cubos y el resto del equipamiento. Mezcla 300 ml de peróxido de hidrógeno al 3% por cada litro de agua para hacer una solución de limpieza.
Si vas a usar una bolsa en la primera pasada, pon esta bolsa en el cubo. Añade hielo y agua a partes iguales hasta llenar las dos terceras partes del cubo. Añade la materia vegetal preparada. Con los guantes largos de goma puestos, usa las manos para sumergir bien el material en el agua helada. Pueden procesarse hasta 100 gramos de materia vegetal en un cubo de 20 litros.
Los mezcladores de cocina resultan convenientes para agitar la mezcla. Otra opción para agitar el agua es un taladro con accesorio mezclador de pintura. En las bolsas de 80 litros, se usan accesorios más grandes con taladros industriales. Haz un agujero o más en la tapa del cubo para acomodar los accesorios mezcladores. Esto evita que el material se salga al agitar la mezcla, y permite que el mezclador funcione sin tener que sujetarlo.
Agita el material durante 15 minutos, y luego deja que se asiente la mezcla. Si utilizas un sistema comercial, debe emplearse la velocidad recomendada en las instrucciones. Por regla general, las velocidades más lentas funcionan bien cuando se mezclan cantidades inferiores a 20 litros. Las velocidades medias o rápidas son mejores cuando se usa un sistema de 20 litros o más. La mezcla se va espumando al ser mezclada. Puede que quieras retirar la espuma superficial antes de proseguir.
Mezcla el material hasta 4 veces en tiempos de 15 minutos. Batir el material más veces produce un rendimiento mayor, pero con más partículas de materia vegetal. Los tiempos más largos producen resultados menos puros, especialmente si no hay múltiples bolsas que separen la resina en distintos calibres. Cuando se emplea un único filtro de recogida, la primera pasada debe batirse durante menos tiempo. Cuando se ha recogido esta resina, la materia vegetal puede procesarse de nuevo durante más tiempo. El uso de múltiples bolsas permite procesar el material de una vez, sin sacrificar una recogida de alta calidad.
Una vez terminada la fase de mezclado, deja que el material repose durante 30 minutos como mínimo para que las glándulas tengan tiempo de hundirse a través de los filtros. Si la mayor parte del hielo se ha derretido añade más. En caso de que el tiempo sea frío, el cubo puede dejarse en el exterior para que la mezcla se mantenga fría.
Cuando el material se ha asentado, ha llegado la hora de separar las glándulas. Si la agitación se ha hecho dentro de una bolsa, saca esta bolsa, retirando la masa de materia vegetal. Ahora, el cubo contiene un agua verdosa con una especie de lodo en el fondo. Este lodo es la resina al agua y una pequeña cantidad de partículas de materia vegetal.
Forra el segundo cubo con las bolsas de filtración. La bolsa más fina va en el fondo, así que es la primera que se pone en el cubo. La bolsa más gruesa es la última en ser colocada, creando la capa superior. La primera bolsa ha separado todo lo que medía más de 200-250 micras de diámetro, según el tamaño de la malla, y ahora las capas sucesivas de bolsas separarán los distintos calibres.
Vierte el agua en el cubo que está forrado con las bolsas de filtración. Levanta despacio cada bolsa, dejando tiempo para que drene el agua. Ten paciencia. Si todo el fondo de la bolsa parece atascado, puede ser necesario apartar una porción del material. Remueve el material lo menos posible. Al retirar cada bolsa, asiéntala sobre la toalla para absorber el exceso de agua. Envuélvela con servilletas de papel y exprímela para eliminar más agua. El interior de cada bolsa contiene un material de color tostado o marrón similar al lodo. Coloca la bolsa con cuidado de forma que el material sea accesible. Seca el material con papel toalla, y retíralo de la bolsa usando una tarjeta de crédito o una cuchara. Si se emplean múltiples bolsas, mantén separados los distintos calibres.
Pon el material en un bol con base plana, o en un plato u otra superficie donde pueda secarse, y déjalo a oscuras en un lugar fresco y ventilado, pero no con tanta corriente como para que pueda arrastrarlo una vez seco. El material parecerá seco en unas 12 horas, pero deja que pase una semana entera para que se seque y se cure completamente. Deja que se evapore la humedad restante del material manteniéndolo expuesto al aire en un sitio fresco para evitar el moho.
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El método de la batidora

Llena la batidora hasta la mitad con materia vegetal. Añade hielo y agua fría a partes iguales hasta llenar del todo la batidora. Pon en marcha la batidora a máxima velocidad durante 45-60 segundos. Deja que la mezcla se asiente. Repite 3 o 4 veces. Cuantas más veces batas el material, mayor será la producción.
Vierte la mezcla de la batidora en un bol a través de un colador. Los recipientes diseñados para verter en ellos diversas mezclas, como los destinados a repostería, o una jarra medidora de un litro o dos son los que funcionan mejor. En este paso, se separa la mayor parte de la materia vegetal.
Vierte el agua a través del filtro reutilizable de café en los botes cristal hasta llenar estos hasta las dos terceras partes de su capacidad. Los botes de cristal para envasar funcionan bien. Las partículas pequeñas de materia vegetal quedarán atrapadas en el filtro de café. Sin embargo, las glándulas son más pequeñas y pasarán a los botes de cristal a través del filtro de café reutilizable. Después de pasar la mezcla de agua y tricomas a través del filtro, vierte dos vasos más de agua en el filtro para que pasen los tricomas restantes.
Cierra los botes y déjalos una hora en el frigorífico. Las glándulas se asentarán, formando una capa de lodo en el fondo. Dar unos ligeros toques a los botes sobre una mesa ayuda a que se asiente parte del material que queda flotando.
Saca los botes del frigorífico sin remover el material que se ha acumulado en el fondo. Tira las dos terceras partes del agua. El objetivo es conservar las glándulas que están en el fondo, mientras se desecha todo el agua que sea posible.
Coloca el cono en un contenedor apropiado, como un bote de un litro de capacidad. Haz que el agua restante drene a través del filtro de café de papel. El flujo de agua a través del filtro se ralentiza a medida que el material se acumula; deja que drene por completo. Retira con cuidado el filtro de café de papel del cono. Aplánalo con el material dentro usando una toalla.
El material puede secarse antes o después de retirarlo del filtro de café. Tarda un poco más en secarse dentro del filtro de café, pero la resina está protegida de las corrientes de aire, y resulta más fácil retirarla del papel cuando ya está todo seco. Para secar la resina en el filtro de café, pon el filtro sobre una capa de papel toalla o de paños de tela. Una vez que está seco, abre el filtro por su unión.
Recoge el material con una cuchara o con una tarjeta de plástico. Deja que el material se seque por completo antes de prensarlo o guardarlo, esto tarda un día o dos según las condiciones ambientales y la cantidad a secar.

Consejos

Utiliza un sifón en lugar de verter la mitad o las dos terceras partes del agua del contenedor. Esto te da más control, y provoca menos turbulencias, por lo que el lodo que está en el fondo del contenedor apenas se mueve. Utiliza tubo flexible limpio para acuarios. Pon el otro extremo del tubo en un lavabo u otro sitio con drenaje.
El calor acelera el proceso de secado. Usa una alfombrilla de propagación, como las que se emplean habitualmente para germinar plantas: mantendrá la temperatura a 23 ºC. O una alfombrilla calefactora a temperatura baja. Pon la alfombrilla debajo de una toalla, y deja encima la resina al agua. Los deshidratadores de comida a baja temperatura son otra fuente efectiva de calor controlado.
Qué hacer y qué no con el hachís al agua
El material congelado en fresco funciona mejor. Si no se mantenía conservado en el congelador, déjalo dentro hasta que se congele. Utiliza un mezclador estándar de dos brazos, un taladro con accesorio para mezclar pintura, o una batidora.
No te impacientes en los últimos pasos. Seca el material por completo al final del proceso. La resina al agua que se guarda sin estar totalmente seca se enmohece, echándose a perder.
El agua y la masa de material que quedan al terminar el proceso contienen los nutrientes de la materia vegetal. Son estupendos para regar, como acolchado o para compostaje.
En la siguiente entrega: hachís al agua avanzado

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