Veinte años cosechando

La cosecha es el momento más importante de todo el ciclo de cultivo. A lo largo de muchas cosechas en interior y exterior he ido probando todo tipo de sistemas y he aprendido a lidiar con muchas situaciones.

La cosecha es el momento más importante de todo el ciclo de cultivo. A lo largo de muchas cosechas en interior y exterior he ido probando todo tipo de sistemas y he aprendido a lidiar con muchas situaciones.

Control de plagas en las últimas semanas

En el último mes de floración, todo lo que echemos sobre los cogollos puede dejar restos que acaben finalmente en los pulmones. Si quieres estar seguro de que los cogollos que cultivas son realmente sanos, no usarás insecticidas ni fungicidas tóxicos durante la floración, especialmente en el último mes. Pero, ¿qué se puede hacer si aparece una plaga en los cogollos? Puede ser araña roja, mosca blanca, orugas, botritis u oídio. Si la plaga empieza a crecer y no haces nada podría destrozar el trabajo de varios meses en pocas semanas.
Hay varias técnicas y productos que se pueden emplear hasta el día de la cosecha:
Con un compresor de aire, dispondremos de un chorro de aire a presión que puede servir para eliminar muchos insectos de las hojas como araña roja, mosca blanca, pulgón o cochinilla. Es una tarea lenta, pues hay que ir hoja por hoja, darle la vuelta y soplar sobre ella para que huevos y bichos salgan despedidos. Con un aspirador se logra un efecto similar con la ventaja de que los bichos acaban a buen recaudo en la bolsa del aspirador.
El agua, especialmente a presión, puede servir para limpiar plantas y cogollos que se hayan llenado de araña roja o mosca blanca. La presión del agua puede hacer que se desprendan parte de las glándulas de resina de los cogollos, pero a veces es mejor solución que dejar a los bichos campar a sus anchas. Contra las orugas se usa BT, un bacilo inocuo que se puede fumigar hasta el último día. El problema es que sólo es efectivo con las orugas jóvenes.
Para acabar con los adultos, hay que cogerlos uno a uno con las manos o agitar la planta fuertemente para que salgan despedidos, en una técnica que se conoce como “el meneíto”.
Contra la botritis lo que mejor funciona es la prevención desde que las plantas son jóvenes. Una vez que los cogollos han engordado, si se infectan sólo hay una cosa que hacer, cortar el cogollo, eliminar y tirar todo lo enmohecido y secar lo más rápidamente posible el resto para evitar que se infecte. En zonas secas donde la botritis no se extiende demasiado puede dejarse el resto de la planta para que acabe de madurar, pero en regiones de otoños húmedos y lluviosos los cultivadores suelen cortar y cosechar la planta completa en cuanto un cogollo resulta infectado. No merece la pena dejar el resto para que acabe de madurar, en unas condiciones tan proclives a los hongos los cogollos se irán infectando uno tras otro.
El oídio es un hongo cada vez más frecuente en los cultivos de cannabis. Es relativamente fácil de matar fumigando agua oxigenada disuelta en cuatro partes de agua, pero vuelve a aparecer enseguida. El agua oxigenada se convierte en simple agua en cuestión de minutos y no deja ningún residuo tóxico sobre los cogollos, por lo que se puede fumigar tan frecuentemente como se quiera. Si se usa el agua oxigenada casi a diario, se puede mantener la infección controlada durante un par de semanas hasta que las plantas estén listas para la cosecha.

Adelantar trabajo de manicura

Esta vez la has petado. Una gran plantación de guerrilla, una terraza llena de plantas enormes o un indoor de varias lámparas, en fin, una cantidad ingente de trabajo de manicura y todas las plantas van a estar listas a la vez, dentro de diez días exactamente. Es lo que pasa cuando siembras muchos esquejes de la misma variedad.
Desde el punto de vista de la productividad, la cosecha va a ser la bomba tal y como esperabas. Lo que no estaba previsto es que esos cuatro amigos que iban a venir a ayudarte decidieran cambiar de planes e irse a un festival todo el fin de semana. El caso es que te va a tocar cosechar varios quilos a ti solito. ¿Qué se puede hacer en una situación así? En primer lugar hay que tener en cuenta que el momento óptimo de cosecha no es un sólo día. Las plantas están más o menos en su punto durante diez días o, incluso dos semanas, por lo que no hace falta manicurarlas todas a la vez. Además, una buena técnica para ir adelantando trabajo sin interrumpir la maduración de los cogollos es ir manicurando las hojas más grandes y sin resina días antes de cortar la planta. En los últimos días antes de la cosecha las plantas ya no hacen mucha fotosíntesis ni absorben demasiados nutrientes ya que viven, principalmente, de los nutrientes almacenados en los tejidos.
La manicura anticipada de hojas grandes no sólo no perjudica la calidad de los cogollos, sino que puede llegar a ser beneficiosa. Sin hojas grandes que hagan sombra, la luz solar penetra hasta los cogollos más bajos ayudando a su maduración. Por otro lado, la ventilación de los cogollos mejora lo que reduce la probabilidad de que aparezcan hongos y otras plagas. Cuando por fin las cortes, la manicura de las hojas que queden será mucho más rápida y consistirá, básicamente, en recortar las puntas que sobresalgan de los cogollos.
Técnicas de cosecha
A lo largo de los años, he probado a cortar las plantas enteras, rama a rama, o incluso, cogollo por cogollo. Cada sistema tiene ventajas e inconvenientes. Las plantas se pueden cosechar enteras si no son excesivamente grandes y las manicuramos antes de cortarlas, mientras aún están en el suelo o la maceta. La principal ventaja de hacer las plantas enteras es que ocupan poco espacio en el secadero, mucho menos del que ocupan si cortamos todas las ramas. El principal inconveniente es que el secado es más lento por lo que, si las condiciones del secadero no son perfectas, hay más probabilidades de que aparezcan hongos u otras plagas.
En cambio, si se dispone de un secadero muy aireado o el clima es muy seco puede resultar conveniente ralentizar el secado para que el sabor final no resulte excesivamente áspero.
La cosecha rama a rama es la más habitual y práctica, pues permite trabajar cómodamente sentado. Yo suelo colocar una bandeja sobre mis rodillas y manicuro las plantas encima para ir recogiendo todas las hojas que luego empleo para hacer hachís y otros extractos. Si se corta cada rama con un pedazo del tallo central, este hace de gancho y facilita colgar la rama en el secadero. Hace tiempo organizaba el secadero instalando cuerdas de pared a pared de las que colgaba las plantas enteras o grandes ramas. Hoy en día, he cambiado la técnica y empleo pequeños secadero desmontables, de los que venden para tender la ropa dentro de casa. Son muy prácticos pues se pueden mover y plegar cuando no se utilizan. Además cabe mucha hierba en cada uno, sobre todo si las ramas son rectas y de cogollos densos. Es conveniente colocar un ventilador que sople directamente sobre las ramas para favorecer su secado. Aunque siempre se ha dicho que es mejor que las plantas colgadas no se toquen entre sí, en la práctica, y si la cosecha es abundante, esto resulta casi imposible pero con un ventilador permanentemente encendido se evita el riesgo.
En plantas grandes o en plantaciones muy densas, los cogollos superiores maduran antes que los que hay más abajo y puede ser una buena idea cosechar primero las ramas más altas y dejar la base de las plantas una o dos semanas más para que acaben de madurar.
El secado más rápido se consigue separando los cogollos de las ramas y extendiéndolos sobre bandejas de malla que se pueden apilar en varios niveles. Si hay poca humedad ambiental y abundante ventilación los cogollos tardan en secarse entre tres y cinco días. Un inconveniente de este sistema es que los cogollos quedan algo aplanados por el lado que toca la malla, salvo que les demos la vuelta cada día. Un secado tan rápido no es lo más recomendable para lograr un buen sabor final, por lo que este método no es el más recomendable, salvo que la velocidad sea necesaria. Por ejemplo, si aparece botritis en una planta conviene separar los cogollos y secarlos cuanto antes.
Manicura
La mejor manicura se logra con unas buenas tijeras y a mano. No compensa comprar tijeras baratas, cortan mal, se desafilan enseguida, cogen holgura y, en definitiva, dificultan y ralentizan el trabajo. Lo mejor es buscar entre las mejores marcas un modelo que pese poco y nos resulte cómodo. Personalmente me gustan las tijeras relativamente cortas, de punta fina, con dedales ergonómicos y de plástico. Son muy ligeras, manejables y la punta permite entrar dentro del cogollo para cortar todas las hojas desde la base, con peciolo incluido. Mantén las tijeras limpias, rascando con cuidado la resina pegada y engrásalas con un poco de aceite (yo uso el de almendras por que tiene poco olor y es natural y no tóxico) al menos cada dos o tres horas de trabajo, cortarán mejor y se te cansarán menos las manos.
Hay que eliminar todas las hojas grandes que crecen fuera de los cogollos y el mayor número posible de las que salen en el cogollo, aunque tengan resina. El cogollo mejor manicurado es el que menos hojas tiene y, por tanto, mayor proporción de flores. Las hojas con resina se eliminan al manicurar pero no se tiran ni se desechan, son el material perfecto para elaborar hachís y otros concentrados.
La resina que se acumula en las tijeras es la ambrosía del cultivador, un charás delicado, intenso y deliciosamente aromático; con el sabor y la psicoactividad de la marihuana pero la potencia abrumadora de un hachís de fusión completa. No lo desperdicies, guárdalo unos días para que se acabe de secar o, si no puedes esperar a probarlo, al menos amásalo un rato entre los dedos, tu calor corporal ayudará a descarboxilarlo y le permita expresar toda su potencia.
En los últimos tiempos me he acostumbrado a cosechar con guantes de látex harto de llevar incrustado en las manos el olor a marihuana. También tengo una muda de ropa que uso para manicurar y me cambio antes de salir. El cultivador no se da cuenta porque su olfato está saturado pero cuando manicura apesta a hierba. Quien no se acostumbre a cosechar con guantes y necesite limpiarse bien las manos debe empapárselas en aceite, frotarlas entre sí hasta que la resina se disuelva y luego lavarlas con un jabón concentrado para vajillas tipo Fairy. Después, para eliminar cualquier resto de olor va muy bien frotarse las manos con zumo de limón.
Hojas y restos
Para los cultivadores que buscan efectos psicoactivos, el cannabis no es como el cerdo, no todo se aprovecha. En realidad, salvo los tallos y las raíces todas las partes de la planta tienen, en mayor o menor medida, cannabinoides. En la práctica, sólo las partes con resina contienen lo suficiente como para que merezca la pena aprovecharlas por sus efectos psicoactivos. Las hojas sin resina de una planta suelen ser muchas y muy grandes mientras que las hojas con resina son mucho más pequeñas.
Durante la manicura conviene tirar aparte las hojas sin resina para que no se mezclen con las que sí se pueden aprovechar. Cuanta mayor concentración de glándulas de resina haya en los restos de manicura mejor será la calidad del hachís producido con ellas.
Los tres sistemas más habituales de extraer la resina de las hojas es haciendo hachís en seco con un tamizador giratorio, hachís al agua (ice-o-lator) con hielo y bolsas de malla o BHO con la ayuda de butano como disolvente. El hachís al agua se puede hacer con las hojas frescas, justo después de hacer la manicura. El hachís en seco y el BHO requieren secar las hojas primero. Conviene extenderlas bien y moverlas a menudo para que se sequen uniformemente y no aparezcan hongos. Si la cantidad de hojas no es muy grande, la mejor opción es secarlas con cuidado y tamizarlas en seco, el hachís resultante es el de mejor calidad desde el punto de vista organoléptico. En cambio, si la cantidad es enorme lo más recomendable es hacer ice-o-lator con las hojas frescas, se evita el incordio de secar las hojas y se obtiene un producto potente y de gran calidad casi al momento. El BHO tiene sus propios problemas y riesgos, el mayor de los cuales es, sin duda, trabajar con gas inflamable. No es nada inteligente hacer extractos con gas dentro de casa, más aún cuando se pueden obtener grandes resultados sin usar disolventes.
Autor: José T. Gállego

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