El ataque controlado de la araña roja puede disparar el THC y los terpenos

Elizabeth Erhardt
18 Jul 2026

El manejo de plagas en el cultivo de Cannabis sativa L. ha sido históricamente de carácter puramente defensivo y combativo. Sin embargo, la inmunología y la agronomía molecular moderna están empezando a revelar que las interacciones entre la planta y los artrópodos fitófagos son mucho más complejas que la simple destrucción del tejido vegetal. La reciente revisión científica publicada por las investigadoras de la Universidad de Ottawa en la revista internacional Botany expone un fenómeno botánico fascinante conocido como sobrecompensación metabólica ante el estrés biótico: bajo ciertas condiciones, el ataque de la temida araña roja (Tetranychus urticae) puede provocar una respuesta inmunitaria sistémica que altera el quimiotipo de la planta, disparando la concentración de terpenos y elevando los niveles de THC hasta en un 52%.


La cascada de señalización fitohormonal: el sistema inmunitario del cannabis

A diferencia de los animales, las plantas carecen de un sistema inmunitario celular móvil; en su lugar, dependen de una compleja red de respuestas químicas y barreras físicas. Cuando un ácaro como la araña roja perfora las paredes celulares del mesófilo foliar para succionar el contenido celular, la planta no solo experimenta daño físico, sino que detecta los elicitores químicos presentes en la saliva del insecto.

Este estímulo activa de inmediato dos de las principales autopistas hormonales de defensa vegetal:

  • La vía del ácido jasmónico (JA): Es la encargada de coordinar las respuestas defensivas específicas contra herbívoros masticadores e insectos chupadores.
  • La vía del ácido salicílico (SA): Aunque suele asociarse más a la defensa contra patógenos biotróficos (como virus o bacterias), interactúa en un complejo proceso de reactividad cruzada (crosstalk) con la vía del ácido jasmónico.

La activación de la vía del ácido jasmónico desencadena la transcripción de factores reguladores (como las familias de factores de transcripción MYB y WRKY) que alteran directamente el metabolismo secundario. La planta comprende que está bajo ataque y redirige sus recursos bioquímicos a producir compuestos que dificulten la supervivencia y reproducción de la plaga.

 

Tricomas glandulares como fortificaciones defensivas

Es en este punto de la guerra biológica donde los cannabinoides y los terpenos entran en acción. Los tricomas glandulares pedunculados, ubicados principalmente en las inflorescencias femeninas pero también en el tejido foliar, funcionan como auténticas fortificaciones de almacenamiento apoplástico. La planta sintetiza y aísla en estas cavidades compuestos que resultan altamente fitotóxicos para sus propias células somáticas con el fin de proyectarlos hacia el exterior.

Los terpenos volátiles ligeros (como el mirceno, el pineno o el limoneno) actúan como repelentes gaseosos primarios y, en algunos casos, como señales de alarma volátiles que advierten a las ramas vecinas (o incluso a plantas colindantes) que inicien la producción preventiva de defensas. Por otro lado, los cannabinoides en su forma ácida (principalmente el THCA y el CBDA) actúan como potentes disuasorios nutricionales. Se ha demostrado experimentalmente que altas concentraciones de fitocannabinoides en el tejido foliar reducen drásticamente la movilidad del insecto, inhiben su capacidad de alimentación y aumentan significativamente la tasa de mortalidad de las larvas de diversas plagas.

 

La evidencia empírica: el experimento de sobrecompensación

La investigación recopilada por Payment y Cvetkovska (2023) destaca los hallazgos de Kostanda y Khatib (2022), quienes evaluaron el impacto real de una de las plagas más comunes del cultivo: una infestación controlada de Tetranychus urticae (araña roja) mantenida estrictamente hasta la fase vegetativa tardía de la planta.

Los análisis de laboratorio mediante cromatografía líquida revelaron que las plantas que sufrieron el ataque de los ácaros manifestaron una respuesta de sobrecompensación inmunitaria masiva. En comparación con el grupo de control libre de plagas, las hojas de las plantas afectadas registraron incrementos drásticos en toda su curva de metabolitos secundarios:

  • Un incremento del 26% en los niveles de cannabigerol (CBG).
  • Un aumento del 41% en los valores de cannabicromeno (CBC).
  • Un impresionante repunte del 52% en las concentraciones de THC en las hojas afectadas.

Este fenómeno demuestra que la planta, al verse acorralada bióticamente, acelera la tasa de transcripción de las enzimas sintasas (como la THCAS) para blindar sus flores y hojas superiores, concentrando la resina como un escudo químico insoportable para la plaga.

 

El peligro del equilibrio: por qué no debes infestar tu cultivo

Aunque estos datos puedan tentar a ciertos cultivadores a introducir de forma intencionada araña roja en sus salas de floración, la literatura científica advierte de manera tajante sobre los riesgos implícitos. La estimulación de la resina mediante estrés biótico es una respuesta de supervivencia de alto coste metabólico.

Si la población de ácaros no se controla con absoluta precisión matemática antes de la formación masiva de los cogollos, la tasa de succión foliar destruirá las células del mesófilo, provocando clorosis severa, necrosis y una caída irreversible en la eficiencia fotosintética global. El resultado final no sería más resina, sino la pérdida total de la cosecha debido a la telaraña biológica y la muerte prematura del espécimen. Además, a diferencia de los insectos, los ataques de patógenos fúngicos u oomicitos (como el Botrytis cinerea o el mildiu polvoriento) no generan sobrecompensación benéfica, sino destrucción directa del cogollo sin alterar al alza los cannabinoides.

 

Este artículo se publica exclusivamente con fines informativos, de divulgación científica y educación técnica en el ámbito de la botánica y agronomía. De acuerdo con el marco regulatorio español y las directrices de la AEMPS, el cultivo de Cannabis sativa L. está estrictamente legislado en España, permitiéndose únicamente la explotación de variedades de cáñamo industrial inscritas en el catálogo común de la UE con niveles de THC por debajo del límite legal, o bajo proyectos específicos de investigación científica autorizados de forma expresa. Las técnicas comentadas describen dinámicas biológicas en entornos de laboratorio controlado y no constituyen una incitación al cultivo ilícito ni recomendaciones prácticas fitosanitarias vinculantes.

 

Fuente: Payment, J. and Cvetkovska, M. (2023). "The responses of Cannabis sativa to environmental stress: a balancing act". Botany, 101(8): 318-332. dx.doi.org/10.1139/cjb-2023-0056 

 

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