Crean un bioplástico biodegradable con proteína de cáñamo

Elizabeth Erhardt
21 Sep 2026

La crisis global generada por la acumulación de plásticos derivados del petróleo ha impulsado una búsqueda urgente de alternativas sostenibles. En plena transición hacia materiales ecológicos, el cáñamo industrial (Cannabis sativa L.) vuelve a situarse a la vanguardia de la innovación gracias al aprovechamiento integral de sus recursos. Un equipo internacional de investigadores, perteneciente a la Universidad de Reading (Reino Unido), la Universidad de Nápoles Federico II (Italia), la Universidad Nacional de Kyungpook (Corea del Sur) y el Bezos Centre for Sustainable Protein del Imperial College London, ha logrado fabricar un innovador bioplástico biodegradable a partir de la proteína obtenida de la torta de prensado de semillas de cáñamo, el subproducto fibroso que queda tras extraer el aceite alimentario. Los resultados, publicados en la revista científica Industrial Crops & Products (Elsevier, 2026), demuestran cómo la economía circular agrícola puede transformar un residuo agroindustrial en un sustituto funcional para los envases contaminantes.


El truco de laboratorio: impermeabilizar la proteína con lípidos

Aunque las proteínas vegetales son una materia prima excelente para fabricar películas biodegradables, históricamente han tropezado con un gran inconveniente: su extrema sensibilidad al agua. Al ser materiales solubles y esponjosos por naturaleza, un envoltorio convencional de proteína tiende a absorber la humedad ambiental con rapidez, reblandeciéndose y perdiendo toda su firmeza.

Para solucionar esta debilidad, el equipo científico recurrió a un proceso de modificación química superficial. En lugar de añadir aditivos plásticos sintéticos o derivados fósiles, los investigadores lograron injertar cadenas de ácidos grasos naturales en la propia estructura proteica del cáñamo.

Al enlazar estas fracciones de grasa con los componentes de la semilla, se genera un escudo protector que bloquea el paso del agua desde el interior del material. De este modo, la proteína soluble se transforma en una barrera impermeable y compacta, sin comprometer su origen biológico.

 

Propiedades mecánicas: mayor firmeza frente a la humedad

Las pruebas de laboratorio y el análisis por microscopía electrónica (SEM) confirmaron que el nuevo biopolímero cuenta con una estructura notablemente más densa, lisa y uniforme, eliminando los poros y huecos característicos de las películas sin procesar. Entre las principales mejoras destacan:

  • Mayor rigidez y resistencia: Las láminas tratadas duplicaron con creces su módulo de elasticidad, logrando un envoltorio mucho más firme y resistente a los tirones mecánicos.
  • Escudo contra el vapor de agua: La permeabilidad al vapor se redujo en el control tras la modificación lipídica, evitando la pérdida o entrada indeseada de humedad.
  • Mayor estabilidad térmica: El material resiste temperaturas más altas antes de degradarse, elevando su punto de desnaturalización térmica de los 105 °C originales hasta los 118 °C.
  • Bloqueo de la luz: El bioplástico presenta una opacidad natural ligeramente mayor, un factor clave para conservar alimentos, extractos o complementos sensibles al daño provocado por la radiación lumínica.

 

Degradación natural: más del 60% desintegrado en 40 días

La gran ventaja técnica de este desarrollo es que la mejora de su resistencia al agua no bloquea su descomposición biológica. En los ensayos de biodegradabilidad mediante enterramiento en suelo real a 15 °C, el bioplástico de cáñamo demostró su capacidad para reintegrarse en el entorno de forma segura.

Transcurridos apenas 40 días en la tierra, más del 60% de la masa total de las láminas ya se había desintegrado por la acción de los microorganismos naturales del suelo. Por el contrario, las muestras testigo de polietileno de baja densidad (LDPE, el plástico fósil habitual en bolsas y embalajes comerciales) se mantuvieron intactas al 100%, sin mostrar la menor alteración estructural ni pérdida de peso.

 

Aplicaciones prácticas para el cáñamo industrial

Al aprovechar la torta residual del prensado de semillas (una biomasa que contiene entre un 34% y un 48% de proteína bruta y suele tener un bajo valor comercial—, este proceso no compite con el suelo cultivable destinado a la alimentación humana ni genera deshechos tóxicos.

El equipo investigador destaca que este biopolímero vegetal reúne las propiedades idóneas para fabricar envoltorios desechables de un solo uso, cápsulas o recubrimientos técnicos e incluso láminas de acolchado agrícola (mulching). Esta última aplicación resultaría especialmente beneficiosa para el campo, ya que permitiría proteger las cosechas con cubiertas que se descomponen solas tras la temporada, evitando la proliferación de microplásticos en las tierras agrícolas.


 

Fuente: Mirpoor, S. F., Cueva Camacho, E., Avitabile, M., Park, M.-K., & Charalampopoulos, D. (2026). Modified hemp protein with fatty acid chloride, an innovative biopolymer for sustainable bioplastic development. Industrial Crops & Products, 252, 124292. https://doi.org/10.1016/j.indcrop.2026.124292 

 

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