La marimba organizada

Soft Secrets
25 Jul 2015

ACTIVISMO EN COLOMBIA


ACTIVISMO EN COLOMBIA

Los colectivos colombianos vienen en ascenso. Hace ocho años sus integrantes eran un puñado, durante las últimas manifestaciones convocaron más de cien mil personas. El crecimiento es también el de las responsabilidades. Por eso ya piensan en trabajar con los campesinos marimberos, es decir los que trabajan con la marihuana.

Colombia, al igual que muchos países del sur, sufre grandes problemas sociales, políticos y económicos que marcaron su historia. Uno de los grandes problemas ha sido producto de la prohibición del cannabis y otras plantas de poder. El daño de estas políticas represivas es mayor que los eventuales daños ocasionados por consumos prolongados y excesivos de estas plantas. La prohibición generó corrupción, lavado de dinero, violencia por rutas del narcotráfico o territorio, la delincuencia organizada y muchos otros delitos que son el resultado de una fracasada guerra contra las drogas.

Desde el inicio de la prohibición se realizaron acciones en Colombia. El Festival Ancón de 1971, denominado el Woodstock Latinoamericano, tuvo un día para el “Amor Libre”, otro para la “Música Libre” y un tercero de “Drogas Libres”. Bajo la bandera del “amor y la paz”, el hippismo concentró a miles de personas en armonía.

Posteriormente vino el apogeo de la denominada “Época Marimbera”, el crecimiento de los carteles del narcotráfico, el boom de la cocaína en los mercados internacionales y la violencia interna. Las luchas por los derechos y las libertades fueron silenciadas por bombas y las balas.

En los 90, cuando la violencia interna nos dio un respiro, algunos volvieron a enarbolar las banderas de la libertad. En 1998 el señor Olmes Ortíz demandó al estado, en el Municipio de Envigado (Antioquia) por el uso de todas las drogas. Su demanda lo llevó a exponer su caso en el Congreso en 1999. El 9 de diciembre de 2007 se hizo la primera marcha de la marihuana en Colombia. Había 20 personas, amigos de Olmes, y 50 agentes de policía. Decidieron no marchar, sino hacer un plantón.

En aquel tiempo Olmes se encontró con David Arango Cuartas y fundaron la Comunidad Cannábica Colombiana (CCC) para organizar el activismo cannábico en Colombia. El objetivo general de la CCC es generar, promover y fomentar una cultura cannábica en Colombia. Esta cultura cannábica remite a la relación del usuario consigo mismo, con la planta, con otros usuarios, con otros no-usuarios y con la naturaleza en general, trabajando el tema del cannabis en toda su amplitud, desde sus diversos usos industriales, medicinales, espirituales, científicos y lúdicos o “re-creativos”.

Además otras organizaciones e individuos a lo largo y ancho del país ya se encontraban realizando sus propios trabajos en ciudades como Cali, Bogotá y Manizales, Acciones como la que logró tumbar la campaña del gobierno nacional “La Mata que Mata”, entre otras, comienzan a dar un horizonte de lo que hoy es el activismo cannábico en Colombia.

En 2009 la CCC organizó la primera marcha mundial de la marihuana, asistieron unas 2.500 personas. Luego, en 2010 participaron unas 4.500 personas. En 2011 se adhirieron nuevos activistas y llegamos a las 15.000 personas. En 2012 éramos más de 50.000 personas en la Marcha del Fin del Mundo, el Fin del Mundo de la Ignorancia. En 2013, el Carnaval Cannábico Colombiano contó con una asistencia superior a las 70.000 personas. En 2014, la primer actividad contó con unos 90.000 asistentes. Este 2015 organizamos una actividad que se llama “El día más feliz del mundo” con 100.000 felices participantes. Hicimos más de 120 talleres de cultivo, eventos cinematográficos, cuatro elevadas de cometas, bicicleteadas y un camping psicodélico. Al día de hoy en Colombia existen más de 30 colectivos cannábicos. Cada uno realiza acciones para cambiar las leyes y generar cultura cannábica. En 2014 se hizo el Primer Encuentro Nacional de Activistas Cannábicos en Manizales para articular el trabajo y este 2015 se realizaron 15 marchas durante mayo en todo el país.

Estos años hemos luchado por la normalización de la planta de cannabis, mostrar el arte, la educación, la paz, el civismo, la buena energía, el respeto, la diversidad, la camaradería y toda la cultura que tienen los usuarios de cannabis. También informamos a los usuarios y no-usuarios sobre la realidad del cannabis. Hemos exigido el cese de la discriminación y la violencia contra los usuarios de cannabis y el respeto a los Derechos Humanos. También bregamos por la despenalización no sólo del porte, sino del uso y la adquisición de cannabis para uso personal ya sea como autocultivo, huertas comunitarias o cultivos asociados. También estamos pensando en priorizar el trabajo con los campesinos que ya cultivan la planta. Buscando un enlace con los clubes de cannabis por ejemplo.

Arte, cultura, respeto, tolerancia, civismo, inclusión, amor, paz, alegría. Lo que pedimos no es descabellado, un poco de vida, marihuana y humos dulces y alegres para todos.

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