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La Comisión de Salud del parlamento de Chile desde el 23 de septiembre trabaja en dos proyectos de ley cuya protagonista es la marihuana con fines medicinales, recreativos y espirituales. Ambos proyectos fueron evaluados y luego, por una petición de la comisión, se unieron en un solo proyecto. Hay por delante un camino lleno de dudas, pero también de certezas. La regulación del cannabis medicinal avanza.

La Comisión de Salud del parlamento de Chile desde el 23 de septiembre trabaja en dos proyectos de ley cuya protagonista es la marihuana con fines medicinales, recreativos y espirituales. Ambos proyectos fueron evaluados y luego, por una petición de la comisión, se unieron en un solo proyecto. Hay por delante un camino lleno de dudas, pero también de certezas. La regulación del cannabis medicinal avanza.

 

Además de la participación de los diputados, esta comisión le dio tribuna a los movimientos sociales cannábicos, que plantearon sus visiones con respecto a la idea de modificar la ley 20.000 que regula el uso, tráfico y todo lo atinente al universo criminalizado de los mal llamados estupefacientes. El martes 18 de noviembre el proyecto fue aprobado por unanimidad de los 10 diputados; espera ser presentado en la Cámara de Senadores para que se comience a discutir sobre la marihuana medicinal. Sin embargo, aún quedan dudas con respecto de su uso recreativo y espiritual. Como cuando los cardenales del Vaticano eligen al Papa, el mundo cannábico chileno esperaba que desde el Congreso saliera humo, en este caso verde.

 

Diputados de distintos partidos eran parte de esta misión, ya llevaban meses trabajando en lo que sería uno de los avances contemporáneos más importantes del país y que tiene por objetivo revisar la ley 20.000 y ver posibles cambios que signifiquen, al menos, reconsiderar el uso medicinal del cannabis. Cuando los activistas supieron que la votación había sido favorable, lo sintieron correr por dentro, era demasiado lindo para ser verdad. Morgana Sativa, activista y vocera nacional de la coordinación No Más Presos por Plantar, opinó para Soft Secrets: “me queda una sensación casi demasiado positiva para ser verdad”.

 

En Chile, desde hace más de 10 años movimientos sociales pro cannabis vienen trabajando para que la marihuana deje de tener ese estigma que la acompaña desde que se comenzó a prohibir en los 70. Hubo cambios en la ley 20.000; primero el expresidente, Ricardo Lagos (2000-2006), agregó el microtráfico a la ley penal, haciendo que cantidades pequeñas fueran consideradas como tráfico sin establecer siquiera una cantidad. En su primera pasada por el sillón presidencial, Michelle Bachelet (2006-2010) proscribió el cannabis a la lista 1 de los estupefacientes junto a drogas duras como cocaína u otras sustancias más tóxicas. El resultado fue la criminalización de consumidores. 

 

No hay colores políticos

La votación 10 a 0 contó con la aprobación del sector más conservador de la política chilena. Los diputados de la centro derechista Renovación Nacional (RN) y de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) votaron a favor. El anterior gobierno de Sebastián Piñera (RN) (2010-2014) ya había avanzado en el tema desde el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA). El organismo redactó un informe para que el cannabis dejara de ser considerado una droga dura, pero el nuevo gobierno no lo tomó en cuenta y dice estar reviendo la ley 20.00 pero sin muchas pistas de para qué y hacia dónde, porque con el Congreso parece no haber diálogo.

 

Pese al consenso político, desde el ala más conservadora del debate se mantuvieron cautos ya que solo consideraban como una opción viable el uso medicinal de la planta. Para el diputado Jorge Rathgeb (RN) los efectos beneficiosos en lo medicinal están comprobados, pero sobre lo recreativo argumenta que no existe ningún estudio que señale propiedades positivas. En conversaciones con Soft Secrets, Rathgeb negó que la derecha haya cambiado su opinión sobre el cannabis. “No hay ningún cambio de visión con respecto a este tema. Al final nosotros siempre nos abrimos para buscar nuevas alternativas que finalmente sean más económicas, más eficientes frente a patologías que las personas pueden tener”.

 

Morgana Sativa sostiene que esta voluntad política generó algo importante. “Cuando la demanda es ciudadana los políticos se tienen que poner al día. Y esa es la postura que los ha dejado perplejos y también conscientes sobre la ignorancia que tienen sobre lo que es realmente la cultura cannábica aquí en Chile”.

 

Los proyectos de ley

Uno de los proyectos que se fusionó en la comisión fue impulsado por el diputado Alberto Robles del partido Radical Social Demócrata, perteneciente al conglomerado político de la Nueva Mayoría. Solicitaba, además del autocultivo con fines médicos y recreativos, contemplar los usos espirituales. También proponía contemplar los hongos mágicos que en la fusión de los proyectos quedaron fuera, solo dejando al cannabis.

 

Pablo Berríos, asesor legislativo del diputado Robles, se quemó las pestañas diseñando el proyecto de ley que el parlamentario presentó y que hoy tiene a todo el mundo cannábico atento. Señaló que “hay una esfera de tu libertad que ninguna política del Estado puede vulnerar: la libertad personal. Puedes hacer lo que quieras con tu libertad personal mientras no afectes ni el orden público ni la libertad individual de otras personas. En esa esfera el Estado está obligado a poder salvaguardar, ninguna política estatal puede entrar a interrumpir eso, y el tema que es la despenalización del autocultivo, en este caso del cannabis, que presentamos nosotros está en contraposición a lo que es la ley 20.000”.

 

El otro proyecto de ley que se fusionó en la comisión fue lanzado por el recientemente creado conglomerado político Amplitud -se escindieron de RN y crearon esta nueva bancada. Entró al congreso como proyecto de ley el día miércoles 23 de julio. Fue impulsado por los diputados Pedro Browne, Karla Rubilar y Joaquín Godoy; también promovía el uso medicinal, recreativo y sacramental de la planta. El último concepto, nuevo en la discusión, fue puesto en la palestra por el Doctor Milton Flores (psiquiatra), quien utilizó ese argumento como forma de presión para luchar por la despenalización de la planta y que lo mantuvo haciendo una huelga de hambre en este 2014, hecho que le entregó más repercusión al tema pues fue entrevistado por varios medios. 

 

La cosecha lleva su tiempo

La comisión dio el visto bueno. Chile posee un modelo político legislativo en el que existen dos cámaras: diputados y senadores. En el senado se deberá revisar el proyecto de ley luego de que la cámara de diputados lo apruebe. De recibir una respuesta negativa de diputados el proyecto debería volver a la comisión de salud para ser nuevamente revisado. Si se aprueba en diputados, el proyecto pasaría a ser votado por los senadores. Solamente así se podría lograr que se implementaran los cambios a la ley 20.000.

 

El camino aún es largo e incierto respecto de lo que puede pasar, pero desde dentro del debate Pablo Berrios señala: “yo lo veo con muy buenos ojos, yo creo que se va a considerar el tema de regular el autocultivo con fines recreacionales, yo creo en eso plenamente. Entre los integrantes existe un consenso transversal, pero sí va a haber límites que se van a establecer, pero se va a abrir un espacio bastante significativo en torno a lo que es el uso del cannabis”.

 

Para Morgana el tema ya no da para seguir discutiendo: “ni el más prohibicionista de los prohibicionistas puede negarse al uso terapéutico. Nadie puede negarse a la necesidad de los más de 80 mil detenidos que no son ni microtraficantes, ni usuarios problemáticos, ni nada de eso que se supone debería controlar la ley 20.000 y no lo hace. Entonces en este momento hay consenso de que es necesario cambiar”.

 

Aún existen pequeñas discrepancias respecto de la idea de la despenalización del cultivo para uso recreacional y espiritual. Sin embargo, está casi decidido que su uso medicinal no tiene discusión. El diputado Rathgeb cree que quedan en el tintero algunas cosas e informó: “estamos preparando algunas indicaciones porque creemos que el proyecto hay que complementarlo para que finalmente produzca el efecto que nosotros queremos, que finalmente el cannabis se abra para fines de carácter medicinal y terapéutico y no para fines recreacionales”.

 

El consenso es amplio respecto de su uso medicinal, y en Chile ya existe la primera plantación de cannabis aprobada por el gobierno para estos fines en la Comuna de la Florida, y la primera usuaria medicinal del producto Sativex hecho en base cannabis, Cecilia Heyder. Ahora solo resta esperar si diputados y senadores aprobarán el proyecto que pretenderá sacar de atrás de los barrotes a la marihuana.

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