Ethan Nadelmann: "Latinoamérica ha jugado un rol importante" en la guerra contra las drogas

Entrevista a Ethan Nadelmann: latinoamérica y Estados Unidos hablan de drogas

Habla el fundador de la Drug Policy Alliance, Ethan Nadelmann sobre cannabis en Estados Unidos y en América Latina.

Ethan Nadelmann explica en esta entrevista cómo latinoamérica está atada a las políticas de Estados Unidos. La legalización en Colorado y Washington podría ser la puerta a una nueva era, la de discutir en torno a la prohibición de la planta de cannabis.

Los estados gringos de Colorado y Washington legalizaron la marihuana. Ocurrió poco antes de las 00:00 horas del pasado jueves 6 de diciembre, la famosa “aguja espacial” de Seattle fue visitada por un grupo de personas que tenía algo muy especial en común. A pesar del frío, decenas de personas se congregaron (tal vez incluso en el sentido religioso del término) para festejar.

Y lo hicieron de manera simple, repitiendo un ritual inveterado y que hasta ahora hacían sólo de forma clandestina: A las 12 de la noche, enrollaron, prendieron y fumaron.

Ethan Nadelmann sobre América Latina Y EEUU en drogas

Y para saber un poco más sobre cuál es la situación de Estados Unidos respecto de su política de drogas, llamamos a Nueva York a uno que la tiene clarísima. Se trata de Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Drug Police Alliance, una de las principales entidades encargadas del lobby que busca posiciones reformistas a la “Guerra a la Drogas” en la potencia económica y cultural del mundo.

Veamos qué dice.

¿Cómo analizas el primer Gobierno de Barack Obama y su política de drogas y de qué forma podría encarar el tema en su segundo mandato?

Obama hizo varios compromisos cuando asumió hace cuatro años, como fomentar programas de intercambio de jeringas o controlar el alcance de las acciones policiales a la hora de cumplir la ley respecto de la marihuana medicinal. Y aunque al comienzo lo hizo bastante bien, luego se fue diluyendo, volviendo atrás. Este retroceso se dio con las elecciones legislativas de 2010 y duró hasta hace pocos meses.

¿Qué fue lo que pasó?

Por ejemplo, durante su primera campaña prometió que la ciencia ya no estaría condicionada por la política. Pero con el tiempo, en el caso de la marihuana, quedó muy claro que la política era la que dictaría cómo actuar. Comenzaron a aparecer miedos y, por ejemplo, los fondos nacionales dejaron de destinarse a investigar los beneficios del uso medicinal de la marihuana.

¿Y hacia dónde fue esa plata?

Hubo una fuerte politización en la repartición de fondos. Esto es muy importante ya que el Instituto de Abuso de Drogas de Estados Unidos provee la mayor parte de los fondos de investigación del mundo entero. Se destinaron dos tercios de los fondos a la aplicación de la fuerza policial y la coacción, y sólo un tercio a la investigación y la prevención. Esta es la misma proporción que durante la administración Bush. Y aun más, buena parte de ese tercio que fue destinado a la prevención y la investigación estaba muchas veces relacionado con la aplicación de la fuerza policial. Entonces no hubo mucho cambio.

¿Esto significa que no se espera nada de Obama para su segundo mandato?

Bueno, hubo dos cosas interesantes que sucedieron en los últimos seis meses. Lo primero es que cuando Obama toca el tema en conversaciones privadas, en encuentros con ex Presidentes o con los aportantes a la campaña del Partido Demócrata, todos salen con la idea de que Obama pareciera querer moverse en otra dirección, a nuestro juicio más correcta. Pero de todos modos sabemos que son conversaciones privadas y que tal vez es algo que nos gustaría creer. Yo no apostaría mi cabeza a ello, pero es algo.

¿No tenías la misma sensación hace cuatro años?

Sí, es cierto. Pero como dije, sí hizo cosas bastante buenas en los primeros 18 meses. Ahora lo más importante es que ha habido un cambio específico en la Oficina de Políticas para el Control Nacional de las Drogas (ONDCP, en inglés, y que depende directamente de la Casa Blanca), donde fue nombrado un ex jefe de policía llamado Kerlikowske. Al comienzo hubo un fuerte sentimiento de que nada bueno saldría de esa oficina, y si bien yo diría que su trabajo durante los tres primeros años fue simplemente reasegurar a los antiguos soldados antidrogas que nada cambiaría, durante los últimos seis meses sucedió algo interesante, una mayor apertura a un nuevo lenguaje y a nuevas ideas.

¿Cómo es esto?

Principalmente, ha tenido que ver con el uso del lenguaje de quienes queremos reformar las políticas de drogas, y donde diría que Latinoamérica ha jugado un rol muy importante. El vicepresidente Joe Biden fue a América Central en marzo y Obama a Cartagena de Indias en abril, y aunque ambos dijeron que Estados Unidos está firmemente en contra de la legalización, sin embargo admitieron que era un tema de debate completamente legítimo. O cuando Obama dijo que estaba dispuesto a admitir que la política de drogas de Estados Unidos podría estar haciendo más daño que bien en la región.

¿Y qué importancia se le debe dar a este punto?

Creo que marcó un cambio importante en la política del Departamento de Estado, que por primera dice que están dispuestos a conversar este tema. Y lo interesante es que los últimos meses la oficina de control de drogas, la de Kerlikowske, ha invitado a hablar a varios referentes de una política distinta, algo que nos ha dejado a todos muy sorprendidos.

¿Por qué sucedió eso?

Mi sensación es que desde la Casa Blanca vino una señal de que había que estar más abiertos a la discusión. Y creo que el debate en América Latina ha hecho bien en el sentido de pedir a Estados Unidos que se busquen alternativas. Por ejemplo, hace poco estuvimos en una conferencia para reducción de daños donde participó Kerlikowske a través de una videoconferencia, algo que no había sucedido nunca. Esto genera un sentimiento de apertura hacia la discusión. Y otra cosa es que hace dos años, cuando el debate en torno a la legalización estaba comenzando en California, el Fiscal General hizo una declaración pública diciendo que lo que estaba por aprobarse en California era ilegal e iba contra de la ley federal. En cambio, ahora no hubo ninguna declaración antes de que Washington y Colorado pasaran sus leyes. Mi sensación –aunque no espero nada demasiado arrojado- es que las cosas se están moviendo, de alguna forma, en la dirección correcta.

El gran tema del día parece ser justamente la legalización en Colorado y Washington, ¿cómo se gestó esto?

Las encuestas muestran que ha habido un rápido cambio en la opinión pública durante los últimos seis años respecto de la legalización de la marihuana, de un 36% a un 50% de la población a favor. Y esto ha influido mucho, como en el matrimonio gay. En parte esto ha sucedido porque tanto mi organización como otras han trabajado en poner estos temas en la balanza, logrando que finalmente los políticos los ocupen en sus campañas.

A veces da la sensación de que el debate en torno a la marihuana en Estados Unidos se basa en dos cosas: marihuana medicinal y el argumento del desperdicio de dinero que significa la guerra contra las drogas, pero que no se aborda el enfoque de la libertad individual a la hora de consumir drogas, ¿qué piensas de esto?

En la campaña en torno a la legalización en Washington y Colorado hubo un fuerte debate en torno a qué lenguaje sería más efectivo, y vimos que para quienes había que convencer sería más fácil el argumento del desperdicio de dinero: que por ejemplo sería mejor cobrar impuestos y regular en vez de tratar de implementar un enfoque que en realidad es impracticable. Quitar el dinero a los criminales permitiendo que la policía se enfoque en cosas más importantes. Ése se concluyó que sería el argumento más útil. Pero también dijimos “seamos realistas a la hora de hablar de la marihuana: las actuales leyes no están protegiendo a nuestros hijos, no están funcionando. Probemos algo nuevo”. Creo que el argumento de la marihuana medicinal no fue tan importante en la campaña, pero sí lo fue en el sentido de que ha ayudado a ampliar el enfoque de la discusión en torno a la marihuana durante los últimos 15 años. Especialmente en Colorado, donde la gente ya está familiarizada con el hecho de que el estado regule la marihuana, aunque sea en un contexto médico. La mirada es que el Gobierno está quitando la droga del mercado negro para, finalmente, hacer algo.

¿Y qué hay del argumento de la libertad personal?

Cada vez que escribo –y esto lo puedes comprobar en una serie de artículos que he escrito en distintos medios de Estados Unidos, incluyendo el conservador National Review-, a este argumento suelo dejarlo para el final, como una especie de golpe de gracia antes de terminar. Esto, porque quienes ya ven el tema de la marihuana como un asunto de libertad personal, ya están de acuerdo con nosotros. Y para aquellos que no piensan así, mi experiencia me ha enseñado que no es un argumento persuasivo. Entonces, cuando defiendo el porqué debemos terminar con la prohibición en torno a la marihuana, primero arranco con todos los argumentos en torno a la economía, el crimen organizado y la salud pública, la ciencia y demás. Y luego, al final, diría algo como “y no nos olvidemos…” e incluiría los temas en torno a las libertades personales. Mi esperanza es que una vez que las personas ya han ido cambiando su visión a la luz de todos estos argumentos, entonces estarán lo suficientemente abiertos como para recordarles que finalmente estamos hablando de un tema en torno a la libertad individual, que finalmente es el tema que más nos agrupa a todos los que lideramos estas discusiones en Estados Unidos. Pero por más que éste sea el argumento que más motiva a los activistas, si lo que queremos es cambiar las leyes, tenemos que probar con otras cosas.

Nuevas reglas: políticas de drogas de Estados Unidos a América Latina

Desde el 6 de diciembre de 2012 los ciudadanos de Washington pueden, de forma completamente legal, portar hasta una onza (28 gramos) de marihuana sin problemas.

¿Pero qué pasa con otros aspectos en el país? ¿Cuál es la situación para los dispensarios de marihuana en Estados Unidos?

Depende de dónde uno vive. Depende del estado e incluso llega a depender de la ciudad o del condado. Por ejemplo, si uno vive en Montana, el gobierno estatal ha sido brutal, haciendo cosas terribles y poniendo a mucha gente tras las rejas. Si uno vive en California, algunas ciudades no han hecho nada para regular el cumplimiento de la ley y en otras la situación es muy estable y bien administrada. Si se está en un condado muy de derecha, no hay dispensarios en absoluto. Pero en estados como Coloradolas fuerzas federales actúan poco. Allí el estado tiene estrictas leyes y es muy duro a la hora de aplicarlas, pero es bastante extensivo, con reglas homogéneas en todo el estado.

¿Y en los estados donde la marihuana ha sido despenalizada se puede plantar?

No. La mayoría de los estados no permite a las personas el tener plantas. En los estados donde ha sido despenalizada, esencialmente el estado lo que hace es permitir a las personas tener consigo una pequeña cantidad de marihuana, 25 o 30 gramos, y siempre para su consumo de manera privada. Ahora, la nueva ley de Washington y Colorado, permite tener hasta seis plantas.

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