Útiles para controlar el cannabis: Ec, pH y luz

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Vamos a explicar los tres útiles que desde mi punto de vista son los más relevantes para el cultivo de cannabis; los medidores de pH, Ec, y lúmenes. Empezaré con el que para mí es el más importante, el medidor de electroconductividad (Ec).

Por Mr. X

Ec

Lo primero que debemos hacer antes de empezar a cultivar es saber con qué agua contamos, medimos la Ec y observamos el valor. Debería estar entre 0.2 y 0.6 mili siemens (mS) como valor óptimo, si no somos tan afortunados y el problema es menor, o sea es demasiado pura, no llegando a esas dos o cuatro décimas deseables, le añadimos un poco de calcio y magnesio por partes iguales a la mezcla. A partir de ese punto tenemos un margen de hasta 1.4 para los fertilizantes, de sobra para cualquier fase.

Pero cuando el problema es que el agua es dura, entonces todo se complica, especialmente si queremos trabajar en sistemas hidropónicos o aéreos. Si hablamos de una Ec de entre 1 y 3 puntos lo podremos solucionar con una máquina de ósmosis inversa que suelen producir hasta cien litros por día. Hay que intentar hacerse con alguna que de un buen retorno, pues algunos modelos desperdician unas cantidades enormes de agua.

Si tenemos mala suerte y la Ec es incluso superior, utilizar una máquina doméstica no nos va a servir, las membranas se obstruirán cada poco y la calidad que dará no será suficiente, así que mejor olvídalo. Lo digo por experiencia.

Agua: pH

Una vez que sabemos de qué dureza hablamos y suponiendo que es correcta pasamos al segundo paso importante, medir el pH. Debemos tener un par de botellas con los ácidos correctores, existen para subirlo y lo contrario. Hay remedios caseros como utilizar vinagre, pero no lo aconsejo, a menos que sea para un caso puntual, sobre todo por su inestabilidad, lo que lleva a variaciones en el resultado bastante rápido. Una botella de corrector es posiblemente la inversión más económica que puedes hacer, no por su precio sino por lo que dura, años y años.

Actualmente la mayoría de los abonos específicos para el cultivo están muy especializados y ya llevan incorporados en su formulación correctores de pH. El problema es que al ser variable el pH y la Ec inicial, dependiendo del lugar del cultivo, es imposible que en todos los casos quede correcta. Así que una vez más necesitamos no confiarnos y medir, aunque el fertilizante ponga que no es necesario.

El rango perfecto a la hora de regar es algo que acepta variables dependiendo de los cultivadores y de las variedades, aunque hay unos parámetros de los que si nos salimos tendremos problemas, y aunque no los percibamos estaremos perdiendo producción. La mayoría de las personas experimentadas que conozco utilizan una progresión en el valor, empiezan la germinación y el crecimiento entre 5,8 y 6,2 para luego ir subiéndolo, intentando entrar en floración sobre 6,4 y terminar la maduración en 6,8. Dentro de esta escala la mayoría de usuarios consiguen los mejores resultados.

Sin duda aconsejo utilizar un medidor digital, los medidores reactivos por gotitas que cambian de color no son fiables una vez mezclados los abonos, ya que muchos de estos añaden otro tono que modifica la escala que sirve de índice. Sirven en cambio para agua limpia, emergencias o para comprobar si está bien calibrado el digital.

Las mediciones de pH siempre deben hacerse al terminar la mezcla, ya que como hemos comentado, algunos nutrientes la modifican, aunque una vez que conocemos la rutina es mejor añadir el corrector (si se necesita) previamente, pues al ser mucho más baja la Ec, con menos cantidad de corrector conseguimos el mismo resultado.   

Luz : luxómetro

Ahora hablaremos de la luz; su potencia y distribución. Para medir estos valores utilizaremos un luxómetro, un sencillo instrumento con el que podemos aumentar nuestra efectividad. La mayoría de la gente utiliza reflectores de alta calidad que permiten modificar el ángulo y revestimiento en las paredes, pero todo esto se queda cojo si no sabemos a ciencia cierta cómo se está repartiendo la luz, o si no sabemos cuándo hay que cambiar las bombillas.

Cuando tenemos el equipo montado pasamos con el luxómetro por todas las zonas donde van a estar las plantas y observamos las variaciones, a partir de ahí modificamos la altura o el ángulo de abertura de los reflectores, buscando el reparto más homogéneo  posible. Del mismo modo apuntamos los lux que entrega el equipo nuevo y medimos cada mes para ver si el rendimiento ha descendido. Las incandescentes, en un año de vida continuo, pierden mucha potencia y debemos cambiarlas o cada vez tendremos cosechas menos densas.

Con estas tres sencillas herramientas bien utilizadas nuestros cultivos darán un paso adelante y conseguiemos cosechas más productivas y potentes. Saludos y felices fumadas. 

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