Con William Lantelme de Brasil: el cannabis será legal "por vía judicial"

Creador del primer foro cannábico en portugués, del primer growshop y de Sem Semente la primera revista cannábica de Brasil, William Lantelme es voz autorizada para hablar del movimiento cannábico en el país de la maconha.

William Lantelme es clave para entender al Brasil del cannabis. Como los grandes inventos de la humanidad la idea de William partió producto de la necesidad. En este caso, la necesidad de fumarse uno. Hace trece años, cuando arrancaba el nuevo milenio se instaló en Alemania para estudiar diseño gráfico. Cansado de ser estafado por los altos precios del hash, la movida libertaria de Berlín le plantó la idea de, justamente, “plantarse” ante la adversidad.
“A mí siempre me gustó cultivar”, nos dice desde San Pablo, donde hoy tiene su centro de operaciones. “En Alemania era muy caro comprar la yerba y yo quería cultivar para tener mi propio stock. Pero cuando comencé a investigar lo que había sobre cultivo indoor en la web, me encontré con que la información era muy escasa y dispersa. Y peor, que en portugués no había absolutamente nada”.
Entonces fue que decidió que si la información estaba dispersa, sería él el encargado de no sólo ordenarla un poco, sino que también de ayudar a todos los cultivadores que, como él, se encontraban “sin rumbo”.
“En esa época estaba de moda la película del Señor de los Anillos y unos amigos tenían un foro en internet. Como tenían muchas visitas, fue a ellos a quienes pedí ayuda para hacer un foro sobre cultivo de cannabis, pero con la diferencia de que sería el primer foro en portugués”.
Y cuando Growroom vio la luz, el 12 de marzo de 2002, fue un exitazo. “Al poco tiempo ya habían miles de personas intercambiando información, tanto de Brasil como Portugal”, dice William.

Salir a la calle

Un par de años después, en enero de 2005, volvió a Brasil. Aunque en un principio lo hizo para trabajar en diseño, la experiencia del foro le había cambiado mucho su perspectiva, y a su país se fue decidido a desarrollarse, en cuanto fuera posible, en algo relacionado a la marihuana y la cultura cannábica.
Un par de años después, en enero de 2005, volvió a Brasil. Aunque en un principio lo hizo para trabajar en diseño, la experiencia del foro le había cambiado mucho su perspectiva, y a su país se fue decidido a desarrollarse, en cuanto fuera posible, en algo relacionado a la marihuana y la cultura cannábica.Y lo logró en 2007: renunció a su trabajo, abrió un growshop (el primero de Brasil) y comenzó el activismo…
“En 2007 ya éramos miles, y la discusión dentro del mismo foro fue virando de a poco hacia la necesidad de manifestarse. Eso permitió que el foro, más allá del cultivo, se transformara en una plataforma para el activismo cannábico en Brasil”, cuyo primer paso fue llamar a la primera “Marcha da Maconha” en 2009, en Rio de Janeiro.
Por supuesto, fue un escándalo. Los amargados de siempre pusieron el grito en el cielo, pero el alegato de que William y sus muchachos estaban haciendo apología a las drogas no amedrentó a los cariocas. Incluso, ese año llevaron la convocatoria a cabo con un éxito tal que, al año siguiente, el llamado se extendió a otras trece ciudades brasileñas.
Pero eso a la Justicia ya no le gustó tanto, y prohibió las manifestaciones.
Al contrario de amilanarse, esto fue el puntapié inicial de las primeras batallas legales, con algunas ciudades permitiendo, y otras no, las marchas. Fue así como un grupo de abogados que hoy trabaja con William llevó el caso hasta la Corte Suprema, que en 2011 falló por unanimidad defendiendo la libertad de expresión del movimiento cannábico, incluyendo manifestaciones callejeras como la Marcha da Maconha.
Esto hizo explotar el movimiento, recuerda William. Se abrieron más growshops por todo el país, y lo mismo sucedió con las tiendas de parafernalia y nuevos muchos sitios webs tratando el tema.

La revista

En el caso de William, que ya había pasado por la etapa de las tiendas y la web, la decisión de la Corte Suprema le dio el impulso para tratar de materializar una idea que se había traído de Argentina hace ya cuatro largos años.
“La idea de una revista la tenía desde 2007, cuando en la Copa Cannábica del Plata de ese año conocí a los chicos de THC. Recuerdo que cuando iba volando de regreso a San Pablo no dejaba de pensar en lo bueno que sería tener una revista de ese tipo, pero en ese momento era imposible. Supongo que la primera marcha también nace en ese momento, un poco con la idea de ir preparando el terreno. La verdad es que teníamos miedo de tener problemas con la Justicia, pero la decisión de la Corte de no criminalizar la marcha y resguardar la libertad de expresión para quienes pedíamos un cambio, nos dio la seguridad de que al menos, en ese punto, no tendríamos problemas”.
Y aunque a mediados de 2012, Semsemente (Sin Semilla), la primera revista cannábica de Brasil, pudo ver la luz, esto no estuvo –ni sigue estando- lejos de presentar desafíos y dificultades para el movimiento cannábico brasileño.
“La verdad es que tuvimos muchos problemas. La imprenta que iba a hacer la revista se terminó echando para atrás cuando ya estaba todo listo, con las pruebas impresas ya hechas, porque al dueño le entró miedo. Fue una pelea grande, con abogados y todo, que incluso la llevamos a los medios. Esto hizo bastante ruido y hasta en cierto punto nos terminó favoreciendo con la exposición, aunque habría preferido que la revista saliera sin pasar por todo eso”.
Incluso, a pesar de que finalmente pudieron llegar a un acuerdo con otra imprenta para producir la publicación, ahora están teniendo serios problemas con la distribución.
“En Brasil sólo existe una empresa que hace distribución nacional, y actualmente no quiere tener negocios con nosotros. Entonces ahora la revista enfrenta esa dificultad, y sólo podemos distribuir a nivel de los estados de San Pablo y Rio de Janeiro, mientras que al resto del país no le está llegando. Por esa razón, de ser una revista que salía cada dos meses, ahora vamos a sacar sólo tres ediciones por año”, cuyos 10 mil ejemplares por tirada son una cuestión casi simbólica en un país de 200 millones de habitantes.

La batalla legal

“De todos modos”, continúa William, “creemos que a medida que se vaya abriendo el mercado vamos a ir de a poco derribando esta barrera de la distribución”. Nunca fue fácil, desde el inicio, plantea. “Siempre hemos debido pelear para ir conquistando de a poco los derechos a la hora de hablar de cannabis. Y nunca hemos desistido porque, la verdad, creemos que tenemos razón. Estos temas no pueden dejar de ser discutidos, es algo que está pasando en el mundo entero y Brasil no se puede quedar atrás”.
En ese sentido, a la hora de hablar del estatus legal de la marihuana en Brasil hoy, y el trecho que aún queda por recorrer pensando en la liberación de la planta, escuchamos una opinión que se mueve, depende desde dónde lo mire, entre pesimista y esperanzada.
“Actualmente”, arranca, “el usuario que es atrapado fumando no va a la cárcel, pero sí es penado de forma civil. Por ejemplo, es obligado a participar de un programa de rehabilitación, y a la hora de determinar las penas no se hacen diferencias en las cantidades, todos caen dentro del mismo saco. Justamente ahora estamos esperando un fallo de la Corte Suprema respecto de la constitucionalidad de la ley de drogas, donde nosotros defendemos la posición de que todos los hombres están en pleno derecho de escoger qué es lo que hacen con su propio cuerpo, siguiendo un argumento similar al que se usó en Argentina hace un par de años. Pero al mismo tiempo que esperamos esto, que sería algo positivo, en el Congreso existe una iniciativa para hacer aún más duras las leyes de drogas, instituyendo la internación compulsiva para los adictos a la pasta base, algo que podría incluir a los “adictos” a todas las drogas. Y es algo que tiene muchas posibilidades de avanzar, porque está auspiciada por la bancada evangélica de la Cámara de Diputados”, un enorme grupo transversal con gente de todos los partidos.
¿Entonces esto significa que no hay esperanzas para la liberación brasileña? Según nos cuenta, el tema parece ser abordado de forma ambigua, con una buena parte de la población apoyando un nuevo enfoque, pero con muchos diputados –como los mencionados más arriba- que temen perder el importante voto religioso. Y actúan, en ese sentido, con mucho pragmatismo.
“Por ejemplo, tenemos a figuras como el ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, quien se ha transformado en un gran portavoz de la causa, y por nuestra parte estamos trabajando fuerte en poner en el debate el tema del uso medicinal. Actualmente tenemos un banco de datos con más de 200 enfermos registrados y en este momento estamos haciendo los videos para una campaña que pide la autorización de este uso. La verdad es que eso ya existe en la ley, que dice que los estados pueden autorizar el uso medicinal o científico de una sustancia ilícita, pero la agencia nacional para la vigilancia sanitaria –una especie de superintendencia sanitaria- debe autorizarla, y hasta ahora no lo ha permitido. Nuestra idea, después de lanzar la campaña, es recoger firmar para llevar una petición a las autoridades, y formar una asociación legal de pacientes para luchar por este tema, con personalidad jurídica”.
Si lo miramos a la distancia, es claro que en el entorno de la discusión política en la región, Brasil es uno de los países que más atrasado se encuentra. Y aunque William lo sabe, al mismo tiempo tiene la esperanza de que acá todo también siga el camino que, al parecer, el mundo está comenzando a transitar. “Creo que el desarrollo de esta industria es mundial. No sólo acá en Sudamérica, sino que también en Europa, Estados Unidos y en todas partes. Brasil sigue ese tránsito, pero la parte legal cambia muy despacio. Y con mucha hipocresía, porque al mismo tiempo hay cada vez más tiendas y más cultivadores”.
Por mientras, ese foro que nació como un hobbie, hoy es una plataforma de activismo que cuenta con 50 mil usuarios y una media de 10 mil visitas diarias. Esto le ha permitido, incluso, generar el espacio para ofrecer asistencia legal, a través de sos@growroom.net.
“Tenemos un grupo de abogados que ayuda a la gente que va presa por temas de plantas en casa, o a los que tienen problemas por pedidos de semillas, que no son legales en Brasil. La gente tiene que escribir al mail de S.O.S. y ellos los ayudan con material y el apoyo en la investigación de jurisprudencia y casos anteriores”.
Actualmente tienen una red de unos 20 abogados que ayudan ad honorem, por si alguien está pensando en alguna nueva “unidad de negocios”.
Incluso, este grupo de abogados también escribió una propuesta de proyecto de ley para reglamentación el cannabis en Brasil, incluyendo temas como el cultivo personal, colectivo y medicinal, un estatuto de regulación para la parte comercial y de uso, y sin dejar fuera temas como los locales para venta o la publicidad, lo que para William es “el punto de partida para una ley más racional en torno a la marihuana”. El problema, dice, es que sólo un congresista –Paulo Teixiera, del Partido de los Trabajadores- los apoya en el Parlamento. “Yo no creo que el camino en Brasil sea por el Congreso”, analiza, “sino que, por ahora, será la vía judicial”.

A Copa da Maconha

Si bien William cuenta  que ya desde el año 2008 en Brasil se realizan encuentros de cultivadores, siempre en torno al foro de Growroom, desde el año pasado lo “oficializaron”, incluyendo a Brasil en el calendario regional de las copas cannábicas. Con sponsors, bancos de semillas y demás parafernalia.
“El año pasado hicimos nuestra primera Copa Cannábica oficial de Growroom, en Florianópolis, con 50 muestras, donde ganó una Cinderella 99. Y ya tenemos fecha y lugar para este año: será en diciembre, en Porto Alegre, una semana después de la Expoweed en Chile”, suelta.

El que sabe, sabe

“Mi variedad favorita hoy en día es la Cinderella 99, la que ganó la copa del año pasado. Se trata de una variedad con un sabor muy dulce, que apareció hace dos o tres años en Brasil, que fue cultivada por mucha gente de muchas formas distintas y que llegó a Brasil a través de un cultivador de Japón que participaba en el foro. Yo fui uno de los que recibió el esqueje original, y con otros compañeros la comenzamos a compartir. Hay muchos cultivadores que, en Brasil, tienen a la Cinderella como una gran… una gran… una gran mujer”.

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