La hidroponía ecológica o “bioponía”

Soft Secrets
20 May 2021

La idea de la hidroponía ecológica ha existido durante muchos años, pero nadie había podido encontrar una forma de ponerla en práctica. Por su propia naturaleza, la hidroponía siempre fue practicada con fertilizantes minerales. Hasta ahora. Bienvenidos al mundo de la bioponía. Una hidroponía que degrada los minerales.


Tierra Líquida: agricultura orgánica sin suelo

Existen diversas definiciones para el término agricultura ecológica. Todo el mundo está de acuerdo en algunos principios básicos, como la no utilización de pesticidas o herbicidas químicos y la aplicación de procedimientos que respeten la naturaleza y requieran un menor uso energético. 

Para que los fertilizantes sean reconocidos como ecológicos deben ser de origen natural sin adición de sales minerales refinadas. También es necesario que los elementos minerales se introduzcan en forma de moléculas orgánicas complejas que no estén inmediatamente disponibles para la planta, sino que requieren de un proceso de degradación biológica para ser transformadas en iones que disueltos en agua se vuelven asimilables.

En cambio, los fertilizantes minerales son directamente asimilables. Esta diferencia es esencial para los cultivos en suelo, la principal crítica a los fertilizantes minerales es que las sales que no se absorben rápidamente son transportadas a la capa freática por el riego o la lluvia. En el suelo, las bacterias y los hongos en el humus dividen las moléculas orgánicas en dos partes: el carbono del que se alimentan y los minerales que pueden ser aprovechados por la planta en presencia de agua. Por tanto, la hidroponía que se basa en sales minerales purificadas, disueltas y directamente asimilables no es orgánica.

El nombre propuesto para una tecnología que conjugue la hidroponía con fertilizantes orgánicos es “Biopónica”. Su fin es reproducir la degradación natural del suelo utilizando un cierto tipo de fertilizante con una mezcla particular de bacterias y hongos para digerirlos. Estos microorganismos separan el carbono se alimentan de él como en el suelo y liberan minerales que se disuelven en el agua en forma de iones asimilables.

Los cultivos a raíz desnuda (aeroponía y aerohidroponía) viven en un filtro biológico que les proporciona oxígeno y sustrato adecuado para la reproducción. En un sustrato orgánico, como la fibra de coco, viven directamente en la zona de la raíz. La patente obtenida por Terra Aquatica abarca el uso de microorganismos y la formulación de fertilizantes necesarios para el funcionamiento del sistema.

El principio va mucho más allá de un simple cambio de fertilizante. La bioponía es el resultado de varios años de investigación en torno a un concepto de “tierra líquida”. El fertilizante proporciona la fracción de humus y las moléculas orgánicas contenidas en el suelo. Los microorganismos aportan la vida microbiana y participan en el ciclo del carbono. El agua está ahí y el oxígeno es abundante si el sistema está bien diseñado.

Entonces habrá que añadir ácido húmico o fúlvico, en forma líquida. Silicate, un producto Terra Aquatica, que proporciona sílice, la totalidad de los metales y oligoelementos de todo tipo. El resultado es una solución nutritiva exactamente equivalente a un buen suelo: ligero, aireado, rico en nutrientes y lleno de vida microbiana. No falta nada más que un sustrato inerte que desempeñe el papel de nuestra arcilla expandida en hidroponía.

Por supuesto, es esencial utilizar un fertilizante especialmente formulado para hacer agricultura ecológica sin tierra. Cuidado, los fertilizantes orgánicos formulados para el cultivo en suelo no pueden utilizarse en cultivo biopónico. Por el contrario, un fertilizante biopónico dará excelentes resultados en el suelo. Parámetros tan primordiales como la conductividad y el pH se convierten en secundarios.

La gestión de los cultivos se hace más difícil ya que la solución nutritiva mineral se ha transformado en orgánica y se ha introducido vida en esta solución. Tampoco los rendimientos serán los mismos que en la hidroponía tradicional. La diferencia es casi la misma que entre el cultivo ecológico y el mineral en suelo: aproximadamente un 25 a 30% menos de rendimiento. Sin embargo, para compensar esto, se obtiene un fuerte aumento en el contenido de azúcar y de principios activos.

Esta forma de cultivo tiene un aspecto muy interesante: se crea muy poca materia vegetal en relación con el rendimiento. Esto lo convierte en un cultivo muy económico, porque el consumo de agua y fertilizantes es mucho menor que el de cualquier otro tipo de cultivo. Para tener éxito en un cultivo biopónico se necesita un filtro en la bomba que es importante, sobre todo cuando se tienen raíces desnudas suspendidas en la solución nutritiva. De hecho, las partículas más grandes contenidas en el fertilizante deben filtrarse bien, ya que podrían asfixiar las raíces especialmente con calor. Siempre es preferible tener los iones asimilables sólo en la zona de la raíz.

Bruce Wayne cultivada en sistema Ebb&Grow.

Los organismos vivos

La presencia de organismos vivos permite reproducir el proceso de descomposición del suelo. Sus condiciones de vida en el agua no son muy cómodas porque no tienen la capacidad de amortiguación del suelo para protegerlos de los cambios de temperatura o de pH. Tampoco necesitan fijarse y no pueden sobrevivir y multiplicarse en la solución. Necesitan un lugar muy oxigenado y alejado de las corrientes del flujo de la solución nutritiva. También es necesario que se mantengan húmedos. Si se secan, mueren. En hidroponía, se pueden utilizar diversos tipos de sustratos, los más naturales son las bolitas de arcilla expandida y la fibra de coco. Mientras que las bacterias pueden vivir cómodamente en la fibra de coco no sucede lo mismo con la arcilla expandida. Ahí las bacterias se encontrarán demasiado secas. En este caso, se debe utilizar un BioFiltro, que es simplemente un filtro tipo para acuario que se coloca en el tanque. Este filtro se dispone de manera diferente a un filtro para uso en acuario. Contiene un prefiltro, un sustrato adecuado y una mezcla específica de microorganismos.

Un fertilizante adaptado

No todos los fertilizantes orgánicos son adecuados para este cultivo. Normalmente están formulados para degradarse lentamente en el suelo, algunos de sus elementos se pudren en el agua y desprenden un olor muy desagradable además de obstruir los filtros e inyectores. Un fertilizante biopónico debe ser líquido o perfectamente soluble. No debe contener partículas demasiado grandes y debe degradarse rápidamente. 

Gestión de cultivos en bioponía

La gestión del cultivo biopónico requiere mucha más atención que en un cultivo hidropónico tradicional. No en términos de tiempo empleado, sino en términos de examinación visual. El cultivo biopónico puede controlarse tanto a ojo como midiendo pH y conductividad.  Son datos importantes.

El pH en la bioponía

El pH es más difícil de estabilizar que en la hidroponía mineral porque entre los productos que pueden estar certificados como orgánicos no se incluyen algunos que actúan como excelentes tapones. Las normas de certificación son, en algunos casos, bastante arbitrarias. El pH siempre tendrá tendencia a subir. Sin embargo, no tiene tanta importancia en la bioponía.  Se puede permitir que vaya hasta 7,5 sin ningún problema.

El pH debe ser ajustado a alrededor de 6 pero gradualmente en un período de unos cuantos días. Para que sea totalmente ecológico el corrector de pH debe ser también ecológico. Hay muchas posibilidades. Un producto está en fase de estudio y saldrá muy pronto al mercado. Mientras tanto, habrá que tolerar unos pocos mililitros de un ácido purificado, no alterará mucho el resultado final. Pero evita el ácido clorhídrico y ácido acético. El pH líquido de Terra Aquatica contiene tapones orgánicos.

Moby Dick en sistema GrowStream.

Los microorganismos

Tanto en el BioFiltro como en el sustrato generalmente no suponen un problema mientras su medio esté oxigenado y húmedo. Para protegerlos es conveniente evitar los cambios repentinos en el sistema ya sean de temperatura o pH. Cuanto más numerosos y felices sean, mejor se alimentarán las plantas. Cuidado con la caída significativa de pH, es una señal de alarma, indica con certeza la muerte de un gran número de organismos. En este caso hay que encontrar la causa, tratarla y volver a inocular los microorganismos.

La conductividad

Esta es la parte más compleja porque las moléculas orgánicas no tienen carga eléctrica, por lo tanto no son visibles al medidor de conductividad. Al diluir el fertilizante en agua, una fracción muy pequeña se transformará inmediatamente en iones proporcionando una ligera conductividad. Con una dosis de 4 a 5 ml./lt. de fertilizante y una conductividad normal de agua corriente, se suele obtener un valor aproximado de 0,65 (0,6 a 0,7).

Esta conductividad muy baja suele ser suficiente. El fertilizante sólo debe ser añadido cuando la conductividad cae por debajo de este valor. A medida que se liberan algunos elementos otros son absorbidos. La conductividad tiende a permanecer en equilibrio alrededor de estos valores. Cuando las reservas de materia orgánica son insuficientes, disminuye. Este es el momento de añadir fertilizante.

Suena simple, pero para obtener un resultado óptimo, hay que anticiparse a esta caída de la conductividad y asegurar un suministro constante de materia orgánica. Tampoco hay que añadir demasiado porque se degrada con el calor. Los microorganismos actúan a velocidades increíblemente diferentes dependiendo de la temperatura. Si hay demasiada materia orgánica un aumento de la temperatura podría incrementar la conductividad hasta un nivel que mataría la planta. Encontrar el equilibrio correcto no siempre es fácil y ahí es donde el ojo entrenado del cultivador marca la diferencia.

Resinosa Zombie Kush de Ripper Seeds en Bioponía.

La filtración

Una simple esponja en la entrada de la bomba es suficiente. El fertilizante no obstruye el filtro, pero es necesario un buen mantenimiento. El filtro debe enjuagarse al menos una vez a la semana. Recuerda apagar el sistema al limpiarlo.

Conclusión

La biopónica y la “Tierra Líquida” son el resultado de muchos años de investigación y estudio. El objetivo era simplemente recrear, sin suelo, un proceso normal del suelo que es la base de la vida. Las ventajas de la hidroponía son bastantes. Hay un mejor control nutricional y contacto entre nutrientes y raíces, mejor oxigenación, mejor distribución del agua y acceso a las raíces para inspección visual que permite detectar problemas a tiempo. Para residentes de ciudades, adultos mayores o quienes cultivan en espacios reducidos, la eliminación del suelo es un ahorro obvio de energía, espacio y bolsas de tierra para subir (y bajar) las escaleras. Además, reduce el consumo de agua y tiene un alto contenido en principios activos. La idea de la hidroponía ecológica ha existido durante muchos años, pero nadie ha podido encontrar una forma de ponerla en práctica. Por su propia naturaleza, la hidroponía siempre fue practicada con fertilizantes minerales. Esto representó un obstáculo muy serio para el desarrollo de la tecnología ya que existe una creciente demanda de productos de agricultura ecológica. La bioponía permite la apertura del cultivo sin tierra a un nuevo mercado potencial en plena expansión. También concilía la agricultura más tradicional con las tecnologías avanzadas que se utilizan en los invernaderos. Esto podría abrir camino a una producción hortícola más razonable como se comienza a practicar en la agricultura en campo. Combinando la bioponía con técnicas de manejo integrado de plagas podemos esperar una horticultura menos contaminante, más centrada en la calidad que en la productividad, con rendimientos que sean capaces de alimentar a una población cada vez mayor.

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