Cómeme: introducción a la cocina cannábica

La marihuana como objeto viviente - Museo de la planta latinoamericano

Desde una clásica galleta hasta un pastel de jaiba gratinado a la cannabis, la cocina con marihuana incluye una variedad enorme de recetas tan creativas como los estados que puede provocar el consumo de preparaciones que incorporan parte de esta planta como ingrediente estelar.
La historia de la ingestión oral del cannabis se puede rastrear en culturas milenarias que principalmente consumían las semillas, ricas en albúmina y azúcares. Este grano se molía y utilizaba en la antigua China para fabricar harina. Luego, la planta habría sido llevada por pueblos nómades a la India, donde también fue valorada por sus propiedades alimenticias, así como por sus usos medicinales. A través de la historia, se ha destacado el valor nutritivo asociado a los ácidos grasos que contiene la planta. Pero hoy existen estudios que refuerzan la creencia en sus propiedades curativas que además fortalecen el sistema inmunológico. Un ejemplo es el protocolo desarrollado por la doctora alemana Johanna Budwig (www.budwigcenter.com), quien asocia el consumo de los ácidos del cannabis con el tratamiento efectivo de dolencias asociadas a enfermedades como el cáncer y otras patologías relacionadas con el debilitamiento de las defensas.

Robinson, en El gran libro del cannabis, precisa que la semilla de cáñamo contiene todos los aminoácidos y ácidos grasos esenciales y asegura que se trata de la proteína más completa que se encuentra en el reino vegetal. Agrega que la estina de globulina que  hay en ella es muy semejante a la globulina del plasma sanguíneo. Por ello el cuerpo humano la digiere, absorbe y aprovecha fácilmente, por lo que resulta vital para reforzar el sistema inmunológico.

Es por esto que en países como Inglaterra, es frecuente ver promocionado el consumo de semillas y aceite de cáñamo debido a sus propiedades nutricionales y a sus beneficios para la salud humana, asumiendo que no hay un poder psicotrópico asociado al consumo alimenticio de estos productos, por su bajísimo contenido de tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia psicoactiva asociada al cannabis. En cualquier supermercado británico es posible encontrar este tipo de ingredientes que son de uso masivo para condimentar ensaladas o guisos.

Pero sazonar las comidas con variedades y partes de la planta que contienen alta concentración de THC constituye otro ámbito de consumo que busca alternativas distintas a la vía respiratoria. De hecho, se trata de una ingesta mucho más potente, por la mayor efectividad de la metabolización a nivel hepático de la sustancia psicoactiva del cannabis. Esto ha ampliado el potencial de innovación y desarrollo en la gama de productos alimenticios elaborados con la planta, generando una oferta creciente y variadas formas de consumo a través del paladar.

Es importante tener presente la mayor potencia de los efectos a partir de la ingesta de marihuana por vía digestiva. Al comerla, si bien el poder psicoactivo tarda más en manifestarse, su duración es más prolongada e intensa, porque se metaboliza el 100% del THC (no existe la pérdida que se volatiliza fuera del cuerpo cuando se fuma un porro). Esto conlleva riesgo de intoxicación cuando una persona no está acostumbrada a consumir cannabis por la vía alimenticia. Sin embargo, también aparece como una alternativa que facilita el consumo en el caso de enfermos a los que se les receta THC para aliviar síntomas como dolor y anorexia. El rechazo al humo es común, especialmente en enfermos terminales o con capacidad respiratoria limitada, por lo que volver comestible esta sustancia puede convertirse en una herramienta terapéutica importante.

Cocinando internet

Internet está plagado de sitios en los que encontrarás recetas con marihuana. Basta con teclear esas palabras en cualquier buscador para conseguir una lista interminable de páginas web que albergan este tipo de contenido. Sin embargo, antes de ponerte el delantal y calentar los fogones debes hacerte una pregunta: ¿Para qué quieres probar la cocina cannábica? ¿Buscas una experiencia psicoactiva o simplemente probar una receta distinta mejorada por los valores nutricionales de la marihuana? Una vez hayas respondido a esta pregunta ya puedes ponerte manos a la obra. Y no te preocupes por los ingredientes, la mayoría de las recetas se elaboran con alimentos que hay en cualquier casa, en cualquier despensa.

Las recetas las puedes encontrar en cualquier foro, sin embargo, es mejor seguir las pautas de blogs, canales de youtube u otros sitios especializados en el tema. Lugares en los que se explica detenidamente cuál es la dosis conveniente para cada receta y también se dan consejos sobre cómo actuar en caso de que se padezca una sobredosis. Es importante tener en cuenta las propiedades de las plantas que se van a utilizar ya que dependiendo de esto, los efectos serán diferentes. También es conveniente saber el número de personas que van a degustar la comida y si son consumidores habituales o no de marihuana. En todos los blogs puedes consultar las proporciones de yerba que debes utilizar para elaborar cada plato. Lo más habitual es que se usen 5 gramos de marihuana limpia por cada 100 gramos de aceite.

En el blog Cocina Feliz (http://www.cocinafeliz.net/blog/category/recetas-cannabicas) encontrarás recetas de platos principales y también de postres como el cerdo loco o la tarta voladora de yogur. Por supuesto, no puede faltar la receta para elaborar mantequilla cannábica, la piedra filosofal sobre la que descansa la cocina a base de marihuana.

Detrás de Cocina Cannabica para todos (http://cocinacannabicaparatodos.blogspot.com/) se encuentra una tienda de cultivo de marihuana con sede en Barcelona. Todas las recetas que aquí aparecen se han ido recopilando entre amigos y contactos. Están organizadas en diferentes categorías: salsas, primeros platos, segundos platos, postres, mantequillas, leche y otras cremas. La única desventaja de esta bitácora es que, aunque las recetas están explicadas detalladamente, no van acompañadas de fotografías con las que hacerse una idea de cómo deben quedar los platos.

Si te defiendes con el inglés, merece la pena echarle un vistazo a Cannabis Kitchen (http://cannabiskitchen.org/). Este blog está completamente dedicado a la cocina cannábica. Al ser una bitácora escrita en Estados Unidos cuenta con platos relacionados con la gastronomía norteamericana y además, muy variados. Todas las recetas están ilustradas con fotografías muy detalladas sobre el proceso de preparación de los platos y algunas se completan con vídeos tutoriales.

Dentro de los que buscan promover los fines medicinales de la ingesta de cannabis, se destaca, por ejemplo, el sitio Baking a fool of myself (http://www.bakingafoolofmyself.com). Se trata de un espacio dedicado a promover y enseñar recetas elaboradas con marihuana para ofrecer a pacientes que requieran ingerirla por vía digestiva en vez de fumarla.

The Stoner’s Cookbook (http://www.thestonerscookbook.com) alberga una comunidad on-line en la que se reúnen recetas llegadas desde cualquier parte del mundo. En este recetario, que ya va por su segunda edición, podrás consultar un total de quinientas cuatro recetas. Para acceder a este amplio listado puedes ordenarlas por las más nuevas, por el nivel de dificultad de su elaboración, por las más vistas, por orden alfabético y también por las más votadas. Un método que facilita la búsqueda de aquello que te interesa, ya que resulta muy fácil perderse entre tanto plato con tan buena pinta.

Youtube también es un buen lugar para buscar recetas con marihuana. Encontrarás de todo y muchas clases de tutoriales. Si buscas preparar un plato que se salga de lo convencional, no dudes en ver los vídeos del canal de Aitorevolution (http://www.youtube.com/watch?v=xnvNl7c_3_o). Este chico prepara unos bastante elaborados y durante el vídeo explica cuál es el proceso que hay que seguir de forma bastante didáctica.

Chocolates, galletas, helados, incluso Chupa Chups de marihuana son promovidos a través de la web. Pero además de golosinas, la gastronomía desarrollada en torno a este ingrediente se ha sofisticado en el último tiempo e Internet da cuenta de ello: se puede encontrar desde un pesto cannábico alla Genovese para acompañar pastas, hasta un sponge choc cake elaborado con cacao a partir de la receta original de The Stoner’s Cookbook.

Se trata de un mercado que ofrece amplias posibilidades. El sabor suave del cannabis como condimento permite agregarlo a diversas preparaciones, tanto saladas como dulces, capaces de despertar el apetito del más gourmet y refinar el paladar de quienes aún no se han iniciado en esta forma de consumo.

Es importante destacar que se trata de una modalidad que permite evadir las sanciones al porte y la tenencia destinadas a evitar el consumo de marihuana. La presencia de cannabis en productos alimenticios es compleja de comprobar, ya que para verificarse necesita de un examen más complejo que la simple observación. Es por este motivo que no es poco frecuente que existan turistas que vulneran las leyes y restricciones fronterizas internacionales al llevar consigo alguna golosina cannábica flagrantemente bien empaquetada, sin despertar ningún tipo de sospecha, ni siquiera en el olfato de perros especializados en el rastreo de drogas.

¿Nuevas posibilidades para la cultura cannábica? Sin duda se trata de una opción capaz de burlar las restricciones vigentes y optimizar los efectos del THC, pero la gastronomía basada en el cannabis abre además un espectro de oportunidades relacionadas con los alimentos funcionales. Tal vez esta pueda ser una veta que contribuya a abrir nuevos espacios, como por ejemplo, reemplazar con galletitas y bombones las cuestionadas benzodiacepinas, que ofrecen soluciones más artificiales para resistir “el estrés propio de la vida”, como suele aparecer en el discurso de quienes dependen de este tipo de medicamentos para funcionar en su día a día.

La tendencia a cocinar con cannabis puede imponerse perfectamente como una “moda sana”, como ha ocurrido con la incorporación del aceite de oliva o del vino tinto en la dieta del ciudadano global, consciente de los beneficios para la salud que ofrecen estos alimentos, pero también de los riesgos que conlleva un consumo excesivo. ¿Qué tanto más dañino puede resultar embriagarse con Carménère que un “colocón” de Skunk? ¿Y qué tanto más perjudicial para la salud resulta consumir comida chatarra elaborada en base a grasas trans, animales saturados de dioxinas y hormonas y vegetales transgénicos, cuyos efectos secundarios para la salud humana aún constituyen un enigma?

Existe un espacio poco explorado por la ciencia “dura” en torno a los efectos del consumo de cannabis por vía digestiva. Solo sabemos, a través de algunos cronistas, que los pueblos antiguos recurrían a la planta por sus efectos curativos, que agregaban valor a sus propiedades nutritivas. En este contexto, todo conocimiento que aporte a descubrir nuevos efectos y beneficios de la planta resulta bienvenido. Por ahora, la tendencia parece indicar que nuevas recetas enriquecen el rescate de antiguas preparaciones, como las que el chef Agmed Yacoubi rescató en su libro The Alchemist’s cookbook, basado en antiguas prácticas culinarias marroquíes. La adición de hojas de kif (índica) en preparaciones como el bhangun refresco propio de la tradición norafricana- aparece como un patrimonio cultural culinario sobre el cual se inspira la creatividad de la nueva cocina cannábica, promovida especialmente por quienes son considerados cannagourmets.

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