Seis mitos revisados sobre la marihuana

Mitos de la marihuana. Foto: Chronicstock.
Última actualización
En 1937 cuando Harry J. Anslinger promovió la prohibición de la marihuana argumentaba que su consumo producía locura e incitaba el crimen. Como con los años estas justificaciones se caían a pedazos surgieron otras para mantener la prohibición. Así un investigador intoxicó con humo a monos para probar que mata neuronas, las comunidades terapéuticas acusan dependencia, otros insisten en su ‘alto poder adictivo' o se inventó un ‘síndrome amotivacional'. La lista de mitos de la marihuana es larga.

Mitos de la marihuana: mata neuronas

Los mitos de la marihuana son miles. Se acusa que periodos prolongados de consumo de cannabis alteran la estructura y el funcionamiento del cerebro, causando pérdida de memoria, dificultad en el aprendizaje, deterioro de la personalidad y productividad reducida.
Este mito parte con un estudio del Dr. Robert Heath, quien a fines de los 70 ató a cuatro monos Rhesus y les dio el equivalente a sesenta y tres porros de marihuana colombiana en cinco minutos a través de máscaras de gas, sin pérdida alguna de humo y de aire fresco. Luego, el Dr. Heath analizó el tejido nervioso de estos monos y concluyó que las neuronas habían muerto por el consumo de cannabis. Claro que el científico omitió que la ausencia de oxígeno por más de cinco minutos produce daño cerebral a cualquier mamífero y el tejido dañado era producto de la hipoxia producida.
En 1982 el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos quisieron confirmar lo planteado por el Dr, Heath, patrocinando estudios que fueron publicados en el libro ‘Marihuana y Salud’. Allí se invalidó el experimento de Heath, criticándolo por los insuficientes muestreos realizados (solo cuatro monos), las altas dosis empleadas y la falsa identificación de la estructura normal del cerebro del mono dañado. En resumen, se trató de un estudio imparcial y con un objetivo a priori.
Estudios posteriores con humanos consumidores de cannabis concluyen que la marihuana no provoca daños cerebrales de ningún tipo. Dos trabajos publicados en 1977 en la Revista Médica Americana mostraban que no existían daños cerebrales en personas que habían consumido cannabis en grandes cantidades y durante muchos años. Ese mismo año la Asociación Médica Americana se declaró a favor de la descriminalización de la marihuana.

“Investigadores de la Universidad de Saskatchewan, Canadá (2006), sostienen que la marihuana puede incrementar el crecimiento de nuevas células cerebrales. Incluso, investigadores de la Universidad de Saskatchewan, Canadá (2006), sostienen que la marihuana puede incrementar el crecimiento de nuevas células cerebrales. Luego de un mes de dosificar cannabis a ratas descubrieron que hubo un regeneramiento de las neuronas en el hipocampo, un área del cerebro que controla el humor y las emociones y que está asociada al aprendizaje y la memoria.

Mitos de la marihuana: provoca adicción

La marihuana no crea dependencia ni adicción. No hay evidencia científica alguna de dependencia física por consumo de cannabis. Como todo lo que nos da placer, la marihuana produce acostumbramiento, pero sus usuarios no tendrán síndromes de abstinencia física al momento de querer dejar el consumo y sólo un pequeño porcentaje requerirá tratamiento terapéutico.
La mayoría de las personas que fuma marihuana lo hace de forma ocasional. Estadísticas de Estados Unidos dicen que sólo un 1% de los fumadores lo hace todos los días y la mayor parte de quienes han fumado cannabis ya no lo hacen. Un estudio entre adultos de treinta años realizado por el Departamento de Salud en Estados Unidos (1996) dio cuenta de que entre los que alguna vez la consumieron, un 75% no había recurrido a ella durante el año anterior y un 85% no lo había hecho en el mes anterior.
Personas que durante décadas han fumado marihuana la dejaron sin dificultades físicas, psicológicas o sociales. Los que buscan ayuda de profesionales, son personas cuyos síntomas de abstinencia reportados están a un nivel psicológico.
Lynn Zimmer (socióloga) y John P. Morgan (médico), autores de ‘Marihuana: Mitos y Hechos’ (1997), señalan que “la mayoría de los artículos y libros recientes que alertan sobre el problema creciente de la dependencia de marihuana fueron escritos por proveedores de tratamientos de dependencia”. Está claro entonces, el negocio que significa mantener el mito.

Mitos de la marihuana: puerta de entrada a otras drogas

Un argumento usado por los prohibicionistas es que el cannabis es la droga de inicio en el consumo de otras drogas. La explicación causal que establecen es una asociación estadística entre drogas comunes y extrañas, una asociación que cambia con el tiempo en la medida que la prevalencia de drogas aumenta o disminuye.
En la década del 50 en Estados Unidos se acusaba a la ‘maría’ de ser la puerta de entrada a la heroína; en la siguiente década se le acusó de lo mismo para el LSD. Si bien, muchos usuarios de esas drogas fumaron antes cannabis, fue más bien porque tenían fácil acceso a ella. Iniciar otros consumos tiene que ver con deseos individuales. Además, la mayor parte de los consumidores de marihuana evitan usar otro tipo de drogas ilegales.
Y si se trata de puerta de entrada a otras drogas, serían entonces el tabaco y el alcohol, los principales impulsores, ya que la mayoría de los usuarios de diferentes sustancias con efectos psicoactivos partieron con ellos a causa de su disponibilidad. Suponer, a partir del inicio del consumo de una sustancia u otra, que sea la puerta de entrada a otras drogas, es simplemente hacer una relación estadística entre drogas de alta y baja prevalencia. Sería como decir que andar en bicicleta es la puerta de entrada a andar en moto. Es más, para usuarios de diversas drogas, la marihuana es más bien una puerta de salida.

Mitos de la marihuana: causa más delincuencia

Una reciente campaña de Paz Ciudadana (Chile, febrero de 2011) acusaba que la mayoría de las personas recluidas consumían drogas antes de delinquir. De partida, es una generalización hablar de ‘drogas’ sin especificar a cuáles se refieren. Es de suponer entonces que esos mismos encuestados consumen alcohol, tabaco o café antes de delinquir.
Todos los estudios académicos o encargados por gobiernos para probar que hay relación entre el consumo de cannabis y el crimen, llegaron a la misma conclusión: la marihuana no lleva a cometer crímenes. El único crimen que cometen los usuarios de cannabis es el de portar o consumir la hierba. Es más, muchos otros estudios concluyen que la marihuana, en lugar de incrementar la agresión, la disminuye. Entre los consumidores de marihuana que sí cometen crímenes, esta no juega un rol causal, sino que es una práctica más de sus estilos de vida.

Mitos de la marihuana: provoca síndroma amotivacional

Zimmer y Morgan cuentan que por más de veinticinco años los investigadores han buscado un síndrome amotivacional inducido por la marihuana, pero aún no lo han encontrado.
Esta creencia se inició a comienzos de los 70, cuando los antiguos mitos que decían que la marihuana llevaba al crimen y a la locura, perdían credibilidad y los jóvenes de clases medias aumentaban su consumo. Era necesario ajustar estos mitos. Así surge el síndrome amotivacional, explicado como un estado de pasividad e indiferencia, caracterizado por una disfunción generalizada de las capacidades cognitivas, interpersonales y sociales debido al consumo de altas dosis de THC durante un prolongado período de tiempo.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que “el pequeño número de campo controlados y estudios de laboratorio no han encontrado evidencia de peso para este tipo de síndrome”, y luego agrega que “es dudoso que el consumo de cannabis produzca un síndrome bien definido de desmotivación”.
En ‘Farmacología del cannabis’, el doctor en Medicina Jordi Camí, comenta que al hablar de síndrome amotivacional “se trata de una conducta atribuida al consumo de cannabis que se caracteriza por el desarrollo de fenómenos de apatía, regresión, fantasismo, infantilismo, relajación en el estilo de vida, pérdida de interés por los estudios, por el trabajo remunerado, por el progreso, es decir, pérdida de las motivaciones convencionales. Existen grandes dificultades para atribuir únicamente al consumo de cannabis todo un síndrome social que, sin distinción de fronteras o de clase, incumbe a toda nuestra sociedad moderna: el «pasar de todo» de nuestra juventud”.
Un estudio realizado por los investigadores de Barnwell, Earleywine y Wilcox el 2006 concluyó que “en una muestra de estudiantes universitarios se sugiere que el consumo de cannabis no provoca un síndrome de desmotivación (…) los estudiantes no mostraron diferencias significativas en la motivación (medido en la Escala de Evaluación de la Apatía) entre los consumidores de cannabis y cannabis abstemios”.
Zimmer y Morgan incluso señalan que “entre los adultos trabajadores, los usuarios de marihuana tienden a ganar salarios más altos que los no usuarios; los estudiantes de universidad tienen las mismas notas que los no usuarios; y entre los estudiantes de secundaria si bien el uso pesado de marihuana es relacionado con fracaso escolar, el fracaso escolar generalmente aconteció primero”.

Mitos de la marihuana: afecta las hormonas sexuales

Un mito extendido es que el cannabis produce ginecomastia (engrandecimiento patológico de las glándulas mamarias en los hombres) y que causa infertilidad, pero no hay evidencia alguna al respecto. Tampoco que cause tardío desarrollo sexual.
No hay evidencia científica de que la marihuana cause infertilidad en hombres o mujeres. Si bien hay estudios en los que se expuso a animales a altas dosis de THC y se detectó la disminución de algunas hormonas sexuales, los estudios más serios con seres humanos no han hallado relación entre el compuesto activo del cannabis y las hormonas sexuales. En los estudios que sí se muestra un impacto, este es moderado, temporal y sin consecuencias a largo plazo.
Otro estudio presentado en 1972 que acusaba catorce casos de desarrollo de pechos en jóvenes que habían fumado cannabis, fue desmentido por una investigación controladoa de 1977. La ginecomastia depende de la endocrinología de las personas. Y si la marihuana provocara aumento en el tamaño de los senos, hace rato algún laboratorio farmacéutico habría desarrollado investigaciones para quitarle el negocio al quirófano de los cirujanos plásticos.
[blockquote align=”none” author=””]
Fuentes:
· Instituto de Medicina y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. ‘Marihuana y Salud’ 1982.
· Lynn Zimmer & John P. Morgan: ‘Marihuana: Mitos y Hechos. Una revisión de las pruebas científicas’ 1997.
· Jordi Camí: ‘Farmacología del cannabis’ 2008.
[/blockquote]
 

¿NECESITAS AYUDA PORQUE TIENES UN PROBLEMA RELACIONADO A LAS DROGAS? CONTACTA A TU LÍNEA DE APOYO LOCAL CUANTO ANTES. EN CASO DE RIESGO DE VIDA LLAMA AL 911 AHORA.

Deja un comentario

Posts Recientes

Sobre Soft Secrets

Soft Secrets es la fuente principal de información para el cultivo de cannabis, su legalización, cultura y entretenimiento. Nuestra audiencia es global, apasionada y diversa. Nuestra clave es conectar a las personas a través de información relevante y actual sobre salud, estilos de vida y las oportunidades de negocio que ofrece la cultura del cannabis en todo el mundo.